ENFOQUE

Muchas plumas; pocos pájaros: por el Derecho a la Salud Pública

“La CUS es un programa que pretende segmentar aun más a la población por capacidad de pago, invisibilizar que los hospitales públicos son usados por todos los vecinos, ya que casi el 100 por ciento de la emergentología y el 50 por ciento de los nacimientos son atendidos en ellos y, en la mayoría de los casos, los pacientes tienen cobertura médica privada o sindical”.


Por Natalia Lehrmann
Trabajadora de la Salud Pública y militante de Patria Grande
Como vemos el mundo contemporáneo tiene poco vuelo y a esta altura, lo único que vuela son los precios. Digamos economía y cultura; gurúes del mercado y realidad.
El gobierno de la corporación macrista, viciado de toda la codicia y la estupidez del mundo, quieren sumergirnos en una cadena hiperproductiva insignificante, que cala en la dinámica de nuestros deseos para así sacar mejor provecho y utilizar la incertidumbre (es el nombre del futuro) como arma de sometimiento. Una de las protecciones que pretende desmantelar es la de nuestra salud pública. Por eso, no es casual el fenómeno de crisis en el servicio de emergencias del Hospital Municipal “Dr. Ángel Pintos”, como tampoco lo fue el ingreso de las fuerzas de seguridad en el Hospital Posadas aquel veinte de marzo. Con ésta impunidad se manejan dichos secuaces.
Nuestro sistema de emergencias público atiende la demanda más critica de la población de Azul (accidentes, cesáreas, urgencias), incluidas aquellas personas que tienen obra social. Esto significa que ante cualquier accidente, serán los primeros en llegar al lugar, independientemente de la cobertura privada. Los trabajadores de la salud pública no plantean el salario como ese valor en el mercado que invita a un juego de sentimientos injustos, están exigiendo mejores condiciones laborales y el fortaleciendo del sistema público de salud, con políticas públicas, mediante las cuales no importe cuánto tengas y sólo importe lo que necesites, porque ése es el concepto del derecho a la salud de las personas.
No nos resulta extraño que los funcionarios de Cambiemos, Rodolfo Juárez, secretario de Salud, y Beto Hourcade, director de Atención Primara de la Salud, naturalizaran la incertidumbre por nuestra salud, los gobiernos neoliberales no sólo funcionan reduciendo el gasto público, sino fundamentalmente produciendo un quiebre cultural que habilita mayores formas de explotación.
Hace meses que esta pandilla de inhumanos viene hablando de la reforma a nuestro sistema único de salud pública transformándolo hacia una Cobertura Universal de Salud (CUS), que justamente plantea lo contrario a su denominación. Un nuevo posible atropello a nuestros derechos busca reducir la gratuidad de la salud e introducir un sistema de informatización y digitalización en redes de atención primaria y repartir un carnet que les va a servir para atenderse como siempre.
 ¿Entonces, cómo va a funcionar? 
La única manera de que funcione es sacando plata de los presupuestos históricos de los  hospitales  y centros de salud y ponerla en el seguro. La cosa seria que los hospitales cobren de acuerdo a lo que atiendan del seguro, pero cualquier afección que requiera un tratamiento por fuera de esa cobertura básica tendrá que ser autorizado especialmente o se deberá pagar, ello significa que los hospitales no tendrán presupuesto propio, lo mismo para otros centros de atención de la salud. Este sistema ya fracasó en Colombia, está fracasando en Perú y en México. El gobierno de cambiemos busca preparar las condiciones políticas de aceptación de la comunidad para que creamos que todos vamos a poder atenernos dónde queramos, que si en el hospital tardan mucho vas a poder ir a una clínica, lo que es una mentira, porque si analizas el presupuesto 2018 hay 23 mil millones de pesos destinados a financiar esta cobertura universal, pero si lo desglosas serian cuarenta pesos por persona por mes ¿Qué se puede cubrir con ese presupuesto? ¿Vacunas, leche, medicamentos, determinaciones neonatales? se vacía de recursos el Estado y se deja abierta la puerta a las privatizaciones.
La CUS es un programa que pretende segmentar aun más a la población por capacidad de pago, invisibilizar que los hospitales públicos son usados por todos los vecinos, ya que casi el 100 por ciento de la emergentología y el 50 por ciento de los nacimientos son atendidos en hospitales públicos y, en la mayoría de los casos, los pacientes tienen cobertura médica privada o sindical.
Es de suma importancia la organización de los sectores populares en defensa de la salud pública, luchando contra su mercantilización y poniendo en discusión este modelo de seguro que no va a cubrir los derechos de la salud de la gente.
La única forma de seguir peleando es estando unidos. Esa unidad ha de ser una alternativa y una cuestión estratégica para lograr los avances necesarios; un factor vital en la unidad del campo popular.
Erosionar aun más el sistema de salud pública es inyectar una droga irritante en la cultura, que estimula de forma muy particular la economía. La privatización de la vida tiene su mejor encarnación en las prácticas sanitarias. Si no hay garantía universal, hay incertidumbre salvaje.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *