CENTRO DE FORMACIÓN PROFESIONAL

“Muchos ven en los cursos la posibilidad de una salida laboral muy importante”

Se dictarán más de 70 cursos a lo largo de todo el ciclo lectivo 2018, tanto en su sede principal como en Cacharí, Chillar y las Unidades Penitenciarias N° 7 y N° 52. En diálogo con este medio, el director del centro N° 401 contó que buscan una formación de oficios integral en sus alumnos.

Gustavo Ortíz, director del Centro de Formación Profesional N° 401, contó que este año ya hay 900 inscriptos para los cursos.


El pasado 20 de febrero comenzó la inscripción en el Centro de Formación Profesional N° 401. En el primer día, alrededor de 600 personas se hicieron presentes en la sede de Burgos y Puan con el objetivo de tener su lugar en los más de 30 cursos que tiene la currícula.
Ese día fue reflejo del trabajo que se realiza en la institución y la gran credibilidad al momento de dar los cursos. Miles de personas ya hicieron cursos en este espacio y siempre hay muchos que siempre vuelven a seguir perfeccionándose.
Ni bien se traspasa la puerta de entrada se puede ver una gran secretaría y un largo pasillo que dirige hacia un patio cerrado. En ese trayecto se pueden ver una infinidad de imágenes con la historia del lugar, aulas, talleres y muchas cosas más. El lugar se encuentra en perfecto estado y mantenimiento, esto sumado a la excelencia de la institución, hace que miles de personas busquen un lugar en donde estudiar.
Por este motivo, este medio dialogó con Gustavo Ortíz, director de la institución, quien contó cuestiones salientes de la institución y el trabajo que tienen por delante. En un primero momento se refirió al primer día de inscripción ya que “fue algo inesperado, mucha gente se acercó a inscribirse y a consultar”.
Fue mucha la gente que fue decidida a inscribirse “y la verdad que este es el año en que más rápido se han agotado todos los talleres”, explica y agrega que hace 24 años que trabaja en la institución “y nunca vi que la gente venga de esta manera el primer día. Siempre hay fila, pero lo de este año no tiene precedentes”.
Hace 35 años “que está abierta la institución y muchas personas han pasado por estas aulas”, lo mejor para ellos es “la publicidad que mejor tenemos es la del boca a boca. Que la gente quiera volver o que diga que nuestros cursos son buenos nos deja muy tranquilos”.
Desde el año pasado Ortíz es el director y los planes de su trabajo son a largo plazo. Lo que le interesa es que haya la más variada y completa oferta académica “en todas las sedes. Si bien en Azul está la central, también se dictan talleres en Chillar, Cacharí y en las Unidades Penitenciarias N° 7 y N° 52”.
Trabajo interinstitucional
Si bien hay cursos que son emblemáticos en la institución como carpintería, informática, cocina e idiomas, hay otros que van variando dependiendo de la situación actual y de la demanda que ellos consideran que tienen.
Por ejemplo, este año “se realizará el curso de Despostador para trabajar en una carnicería o en un frigorífico”. Este curso surge del trabajo interinstitucional que hacen en vínculo con otros entes tanto de índole pública como privada.
El trabajo con otras instituciones “siempre es a partir de una serie de reuniones que hacemos con la municipalidad, el CEDA, los distintos gremios, escuelas técnicas, empresas y muchas otras para saber qué es lo que se necesita”.
En este sentido, “ellos se fijan qué es lo que se está necesitando y a partir de ahí nosotros vemos cómo podemos responder a eso. Generalmente vamos haciendo los cursos y las reuniones tienen sus frutos”.
El promedio de alumnos es de 25 alumnos por curso, pero depende de cada uno de los cursos. Algunos pueden ser más masivos ya que tienen un contenido teórico y otros más prácticos demandan la atención más personalizada.
De los 71 cursos que tienen agendados para este 2018 “algunos se dan durante todo el año y otros tienen la duración de un cuatrimestre y distintas cargas horarias”.

El primer día de inscripción, ya cerca de las 7 de la mañana, había fila de personas para inscribirse.


Tipos de alumnos
El tipo de alumnos que tiene la institución puede ser más que variado y depende de la situación social que se esté atravesando. Desde hace un par de años desde la institución notan la necesidad de la gente de aprender un oficio “y la necesidad de salida laboral”.
Este crecimiento en la intensidad de la inscripción “tiene que ver con la necesidad de una salida laboral”. Y en este sentido, explica que tienen tres tipos de alumnos “el primero tiene que ver con el que hace un curso por hobbie”. El segundo es el que lo hace para no tener que pagar una mano de obra “porque se hace sus propios muebles, su instalación eléctrica, tapiza sus sillones”.
Y el tercero, que es el que quizá se ve más claro, “es que lo hace para tener una salida laboral porque necesita tener un oficio. Muchos ya hacen el curso y luego lo hacen para saber más de su trabajo y lo hacen como una capacitación”.
Para todos ellos hay lugar dentro de la institución “porque todo tipo de formación o capacitación es buena. Buscamos que la gente pueda hacer lo que le gusta y que eso repercuta positivamente en su vida, su trabajo, su familia”.
La intención de estos talleres “es que haya una formación integral de la persona. Que no se quede sólo en un curso sino que pueda seguir ampliando el panorama. Hay muchos cursos que son del mismo rubro y que amplían la formación y puede abarcar más trabajos”.
Por eso “los alumnos vuelven a la institución. Hay gente que siempre vuelve y eso a nosotros nos encanta. Este fenómeno y entusiasmo que ocurre el primer día después se puede ver a lo largo del año nos da mucha energía a todos los que formamos el Centro”.
Todos los instructores “están muy comprometidos con la institución. Como viene toda gente grande queremos que sea un ambiente familiar, cordial y de compañerismo. Vemos que siempre las personas se hacen amigos y eso nos encanta”.

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