EL PEOR Y MENOS ESPERADO FINAL

Murió el joven noruego al que le habían sido implantadas células madres de una azuleña

“Más allá de todo lo que me dijeron en cuanto a que la implantación surtió efecto, lo de la muerte fue una noticia que me cayó muy mal; me lloré todo…me tomé el atrevimiento de salir antes del trabajo y ‘me descargué’ en mí casa”, expresó Lorena Alzamendi en la nota con este diario.
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“Más allá de todo lo que me dijeron en cuanto a que la implantación surtió efecto, lo de la muerte fue una noticia que me cayó muy mal; me lloré todo…me tomé el atrevimiento de salir antes del trabajo y ‘me descargué’ en mí casa”, expresó Lorena Alzamendi en la nota con este diario.

Escribe: Augusto Meyer De la redacción de EL TIEMPO

Según le contó a este diario Lorena Alzamendi, protagonista del gesto solidario que repercutió tanto en medios nacionales como internacionales, no hubo en el chico –que sufría de leucemia y venía de ser sometido a fuertes sesiones de quimioterapia- un rechazo a la médula ósea ciento por ciento compatible donada por ella. Una falla orgánica derivó en el fallecimiento del muchacho. –

El joven noruego enfermo de leucemia al que le habían sido implantadas células madres de una azuleña con la cual tenían un ciento por ciento de compatibilidad, falleció días pasados al no poder sobreponerse a fallas de su organismo y que nada tenían que ver con la recepción de médula ósea que –todo hacía suponer- terminaría salvándole la vida. Lorena Alzamendi, la empleada municipal del área de Maestranza que resultó protagonista del gesto solidario que sigue mereciendo todo tipo de felicitaciones y agradecimientos, confirmó la tremenda novedad en diálogo con este diario. Indicó que el deceso le fue informado por el personal del INCUCAI con el cual ella se venía comunicando desde el mismo momento que aceptó someterse al trasplante en el Hospital Alemán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y hacer una importante cantidad de estudios pre quirúrgicos.

“Me llamaron para avisarme que el chico había fallecido. También, para decirme que las células madres que fueron donadas habían ‘prendido’ bien; la causa de la muerte fue por otros motivos”, lamentó Alzamendi.

La mujer dijo que, luego de la operación que se realizó en el citado centro asistencial porteño, la mantuvieron informada del estado del joven en forma casi diaria, más allá que jamás le hicieron mención del nombre del paciente, a quien se le había diagnosticado leucemia cuando tenía 18 años.

“Para el 18 de abril me habían comentado que estaba fallando algo en el organismo de este chico, que tenía las defensas un poco más altas pero que había fallas; me dijeron que había que esperar y que el que mandaba era Dios, no nosotros. En ese sentido me pidieron que me quedara tranquila, que se había hecho todo lo que se podía hacer”, expresó Alzamendi.

 

“Me lloré todo”

Con la misma humildad con la que en su momento Alzamendi le confirmó a EL TIEMPO que iba a donar células madres para un joven noruego que no conocía, en la nota realizada en las últimas horas admitió lo difícil de afrontar la nefasta novedad.

“Más allá de todo lo que me dijeron en cuanto a que la implantación surtió efecto, lo de la muerte fue una noticia que me cayó muy mal; me lloré todo…me tomé el atrevimiento de salir antes del trabajo y ‘me descargué’ en mí casa. Le había pedido a la gente del INCUCAI que me mantuviera informada de todo desde el mismo momento que me dijeron que algo estaba fallando en el organismo del muchacho”, precisó.

“Me imagino el dolor de los padres que tanto hicieron también para ayudar a ese chiquito. Yo me jugaba a que se iba a salvar y lamentablemente no fue así…”, agregó apesadumbrada.

 

Mensaje grabado a fuego

Alzamendi trata de digerir la pésima novedad de la muerte del joven noruego. Toma un mate. Suspira. Levanta la mirada y ratifica su compromiso en favor de la donación de sangre. “El mensaje que me queda es que no hay que bajar los brazos y que el quiera donar, que no dude en ayudar al prójimo. En mi caso, me tocó pasar por dos días en los que estuve media ‘depre’; lo hablé con mis compañeras de trabajo y ellas me daban un aliento bárbaro, pero me sentí mal. Desde el INCUCAI me dijeron que ellos hicieron todo lo que hay que hacer cuando se requiere de un donante. De ahí en más se encargaron los médicos de Noruega. Desde mi lugar, lo que deseaba era que el chico se pusiera bien; tenía 20 años y toda una vida por delante. Cuando me dijeron que algo estaba fallando, tuve presentimiento de que algo malo podía pasar. La noticia sobre su muerte me desinfló, me cayó mal, pero sé que hay cosas que no estaban a mi alcance. Yo hice lo que hice porque lo sentí”, dijo y amplió: “Del INCUCAI me preguntaron si estaba dispuesta a volver a ser donante en caso de ser necesario y les dije ‘sí, totalmente’”.

“Me queda la tranquilidad que a las células madres el chico nunca las rechazó y pudo levantar las defensas. Lo que falló fue otra cosa. Tengamos en cuenta que él estuvo con un tratamiento de dos años, muy agresivo (de quimioterapia), pero uno tenía la esperanza y la fe de que se iba a salvar. Mi hijo, el mayor, me dijo: ‘mamá, no te pongas mal porque vos hiciste lo que más pudiste. Tenés un ángel de allá arriba que te va a cuidar’”, advirtió.

 

El impacto en los medios

Lorena Alzamendi dijo estar muy agradecida por mensajes de aliento, de felicitaciones y de agradecimiento que recibió desde que, a través de este matutino, anunció su decisión de donar médula ósea.

“En estos dos meses que el caso se hizo conocido por intermedio del Diario El Tiempo, que son los primeros que me hacen la nota, tuve muchas emociones. He recibido cartas hermosas de gente que ni conozco y les estoy muy agradecida a todos. Estoy muy agradecida con los que me felicitaron, que fueron la gran mayoría; unos pocos hablaron pavadas. Con esto que hago no busco fama. Lo único que les pido a todos es que sean humanos y ayuden al prójimo. De ahí en más, el que manda es Dios”, sostuvo.

La mujer se esperanzó con que aquellos que tenían la predisposición de donar, confirmen su decisión y avancen con ese gesto. “Hay muchas vidas que necesitan células madres. Se necesitan donantes de sangre para gente que tiene enfermedades muy agresivas como cáncer o leucemia. El hecho de donar sangre hace que se amplíe la cantidad de muestras de un banco de sangre. La sangre se precisa y no sólo cuando vienen del Garrahan en campaña, sino para nuestra ciudad también. Me enorgullece escuchar a alguien decir que fue a donar sangre. A mis familiares también les digo que sean donantes más allá del bajón anímico mío”, enfatizó.

 

La exposición pública

También dijo Alzamendi que “no me hubiese imaginado todo esto que estoy viviendo; tampoco el hecho de hablar por los medios, porque no es lo mío”, tras lo cual adelantó que seguirá apostando a la causa de generar conciencia de la importancia de la donación.

En ese sentido valoró acciones que se emprendieron en Azul, como la campaña que –a instancias de un pedido de las autoridades del Centro Empresario- hicieron profesionales del Garrahan.

“Eso me puso en posición de mostrar que, con todo lo que me pasó, que no fue casi nada, estoy bien. Me gustó el poder estar ahí para con mi presencia decirle a la gente que estaba haciendo algo muy importante por el hecho de donar sangre y médula ósea. Me encantó ver tanta gente que fue con entusiasmo a donar”, manifestó.

EL DATO

Este diario mantuvo comunicación con una de las integrantes del equipo del INCUCAI que participó del operativo de extracción de células madres de Lorena Alzamendi. La vocera indicó que el organismo no brinda ningún tipo de comunicado de prensa sobre las intervenciones ni datos sobre el receptor (en este caso, el joven noruego), pero aclaró con énfasis que la implantación de la médula ósea de la azuleña fue un éxito y que las causas de la muerte del muchacho son ajenas a dicha operación.

UN VIDEO QUE EMOCIONA

En las redes sociales causó furor, semanas atrás, el video de una nena que padece una terrible enfermedad bailando, sobre una cama de un hospital, la canción que popularizó Tomás Fonzi “Despacito” al compás de los pasos de un grupo de payamédicos. Lorena Alzamendi observó varias veces ese video que, obviamente, la impactó emocionalmente. “Lo vinculé con lo mío y con lo de mi hijo (autotransplantado). Me lloré todo…Soy muy llorona. También me encantó ver a esos payamédicos. Me conmueve ver gente de un corazón humilde que es humana y siente el dolor de la otra persona. Ese video (http://www.minutouno.com/notas/1547493-video-la-nena-cancer-que-baila-despacito-y-emociona-luis-fonsi) me emocionó…”.

MERECIDO RECONOCIMIENTO

El INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) fue colocado en el podio de los lugares más prestigiosos del mundo en materia de ablación de órganos. Con la designación de la OMS, el instituto podrá aportar “conocimiento, capacitación y tecnología” a otros centros de trasplante del mundo, y sobre todo colocarse como lugar de referencia en la región, según explicó su titular María del Carmen Bacqué. “Es un reconocimiento de que hacemos las cosas bien, tanto a los valores éticos como los académicos. Esto nos coloca como un instituto de nivel internacional, destacado por la relevancia de su trabajo, por sus proyectos dentro del país, pero también porque la labor del INCUCAI trasciende las fronteras”, precisó.

El año pasado, en Argentina 1.694 pacientes recibieron un trasplante de órganos, lo que significa un promedio de un persona trasplantada cada cinco horas. La mayor parte de los intervenciones -938- fueron de córneas, seguido por pacientes cardíacos quienes, con 109 trasplantes de corazón, marcaron un récord histórico.

La OMS tiene más de 700 centros colaboradores en todo el mundo, pero sólo tres -incluido el INCUCAI- se dedican a la donación y trasplante de órganos. La ley 24.193, del año 2005, fijó el marco legal del trasplante y donación en Argentina que, a diferencia de otros países, prohíbe la venta directa de órganos y establece una lista centralizada de personas que necesitan un trasplante. Actualmente, 11.228 personas se encuentran en lista de espera para recibir un trasplante, y sólo el instituto puede fijar las prioridades. De todos ellos, 175 son los que figuran en la lista de trasplantes urgentes.

De cada mil personas que fallecen, sólo cinco están en condiciones de donar sus órganos. Según las cifras oficiales, 2.831.705 personas ya han manifestado su intención de ser donantes, mientras 1.055.171 dijeron que no quieren que sus órganos sean donados. Uno de los mayores desafíos sigue siendo la donación de médula ósea, ya que sólo entre el 25 y 35 por ciento de las personas tiene la posibilidad de encontrar un donante dentro de su grupo familiar. A pesar de las campañas, en las que se busca explicar que la donación de médula implica apenas una extracción de sangre, los donantes registrados en el INCUCAI suman 167.908.

 

 

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