DELFIN LEGUIZAMÓN

“Ninguno de los dos somos representantes de la cultura, pero venimos a un homenaje a la misma”

Juan Carlos Maddio, Delfín y Juan Martín Leguizamón y el director de Cultura, Daniel Galizio. Delfín Leguizamón: “buscamos en la mapa Azul y encontramos un pueblo chiquitito que además le quisiera hacer un homenaje al ´Cuchi`, personaje tan lejano de todos los homenajes y le dije a Juan Martín: ´vamos, tenemos que ir al homenaje`. Juan Carlos Maddio interpretó temas de “Cuchi”, el primero de ellos “Zamba de los mineros”. Una gran cantidad de público asistió a la jornada del sábado. El arquitecto Carlos Fortunato se refirió al legado que dejó la familia Ronco a la Municipalidad de Azul.
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Delfín Leguizamón: “buscamos en la mapa Azul y encontramos un pueblo chiquitito que además le quisiera hacer un homenaje al ´Cuchi`, personaje tan lejano de todos los homenajes y le dije a Juan Martín: ´vamos, tenemos que ir al homenaje`.

Lo expresó uno de los hijos de “Cuchi”, en diálogo con este diario, quien junto a su hermano, Juan Martín estuvieron en el homenaje que se le realizó a su padre en el marco del ciclo de actividades revalorizando el Cantoncillo “Santa Margarita”. Historia del Cantoncillo.

El sábado por la tarde-noche en el Cantoncillo “Santa Margarita”, se realizó un homenaje al músico Gustavo “Cuchi” Legizamón. En la oportunidad estuvieron presentes dos de sus hijos, Juan Martín y Delfín, quienes contaron graciosas anécdotas sobre su padre.

La actividad se desarrolló en un formato de radio abierta con la conducción de Guillermo Villagras y Juan Carlos Maddio, Oscar y Juan Simón Rodríguez completaron con sus interpretaciones la jornada.

Cabe recordar que este homenaje se enmarcó en el proyecto de restauración del Cantoncillo que se encuentra muy deteriorado, por este motivo, el arquitecto Carlos Fortunato detalló algunos aspectos al respecto.

Antes de comenzar el espectáculo este diario dialogó con los hijos de “Cuchi”, quienes destacaron la realización de este homenaje y la belleza de Azul.

 

La entrevista a los hijos de “Cuchi”

En primer lugar, Juan Martín y Delfín Leguizamón contaron cómo fueron convocados para venir a la ciudad.

Juan Martín contó que “nos llamó la gente de la Dirección de Cultura, precisamente Daniel Galizio porque yo por casualidad conozco a familiares de Juan Carlos Maddio, quienes sabían de este homenaje que ya estaba programado y por ese vínculo nos llamaron por teléfono y accedimos inmediatamente”. Agregó que “en realidad esa es la parte formal (risas)”.

Delfín añadió que “buscamos en la mapa Azul y encontramos un pueblo chiquitito que además le quisiera hacer un homenaje al ´Cuchi`, personaje tan lejano de todos los homenajes y le dije a Juan Martín: ´vamos, tenemos que ir al homenaje`. Además a un pueblo que la Municipalidad no haga nada del macrismo que para nosotros es más que importante. Es un honor venir a este homenaje”. Aclaró que “si bien nosotros, ninguno de los dos somos representantes de la cultura, pero venimos a un homenaje a la misma. Solo tenemos portación de apellido así que lo que nos interesa es que se cuide este lugar”.

Consultados acerca de qué le pareció la ciudad, Juan Martín contó que “fuimos a la casa de Juan Carlos y también estuvimos al Balneario, nos maravillamos con la Casa Ronco, nos atendió gente muy amable e interesada en mostrar lo que tienen que es una maravilla. Pudimos ver obras importantes aunque nos quedaron ganas de conocer la colección de platería. Realmente el material que tienen ahí es increíble”.

Juan Martín continuó haciendo alusión a la ciudad puntualizando que “es hermosa, nos impresionó la arquitectura de Francisco Salamone, un tanto exagerado para sus volúmenes”. Ejemplificó “la entrada al cementerio es una cosa absolutamente impresionante. Pero es una ciudad que evidentemente tiene mucho movimiento cultural e historia. No conocíamos Azul, llegamos a la zona de Tandil, pero nunca a esta ciudad y nos apreció bárbaro conocerla, como a su gente y nos sorprende que todavía se acuerden de ´Cuchi`. Como dice Delfín en un lugar de la Provincia de Buenos Aires que tiene una geografía y una distancia, en términos humanos, tan significativas con Salta que es el lugar de donde venimos nosotros, a pesar de que hace años que vivimos en Buenos Aires. Pero es una alegría que podamos andar por ahí recibiendo el afecto que tiene la gente por nuestro viejo. No hicimos nada para merecerlo, pero lo aprovechamos de la mejor manera que podemos”.

Delfín añadió que se sorprendió destacado que “dimos vuelta por todo el pueblo y no vimos grafittis por ningún lado, pero una de las preocupaciones de la plaza son los grafittis. Entonces ¿por qué los grafittis en la plaza?. Además son como tímidos, rápidos, habría que darle un lugar a los grafitteros, un espacio, e incluirlos en la misma plaza porque es maravillosa la idea de conservar cierto movimiento cultural”.

Por su parte, Juan Martín puntualizó que “nos contaron sobre que esto es un proyecto que incluye a otros artistas y la idea de poner en valor parte de la obra de aquellos que tienen que ver con nuestra vida y de la recuperación cultural de los lugares. Me pareció interesante, igual soy fácil se convencer (risas). También me terminaron de convencer cuando me dijeron que se había hecho un homenaje a Zitarrosa y que se hacía otro a Armando Tejada Gómez que es un amigo de la casa en el caso de los Leguizamón. O sea, hablamos de gente que a nosotros particularmente nos interesa mucho y entonces esa idea de producción cultural que tiene en la cabeza el director de Cultura de esta ciudad es fantástica; esté o no el ´Cuchi` en esta movida y encima está y además nos invitaron, no podíamos faltar”.

Sobre los homenajes “olvidados” a “Cuchi”, Delfín aclaró que “el Cuchi no hizo nada para ser homenajeado, de hecho grabó un solo disco que fue inmediatamente sacado de circulación  porque los temas que cantaba preocuparon a una parte de la Iglesia. Nunca más lo vimos entrar a un estudio de grabación. Los discos que se grabaron después fueron porque alguien lo hizo y, sin embargo, toda la música del ´Cuchi` ha sido difundida  por todos los músicos del folclore. Entonces se genera una cosa muy loca que es tener una inserción en la cultura de todo un pueblo sin haber tenido la intención de hacerse difundir. O sea que es una manera de intervenir en el campo de la cultura en nombre de la misma, de difundir su obra que implicaba el anonimato pero no por sustraerse él sino lo que él creaba era de todos”.

“El ´Cuchi` era feliz en su hacer, él Cuchi tejía sus temas, los tomaba, los dejaba, salía a la calle, se vinculaba con sus amigos, con su lugar, con su espacio, volvía, retomaba otra cosa, tenía una idea que le daba vuelta y la desarrollaba en dos o tres temas distintos. Al Cuchi le decían ´venite a Buenos Aires que tu música va a trascender más, ´en Buenos Aires atiende Dios` y él decía ´por eso me quiero quedar en Salta` y de ahí no salió nunca, con la intención clarísima de mostrar que su hacer tiene que ver con su vida diaria, con la gente con la que vive que era lo que él disfrutaba. Creo que el ´Cuchi` se murió sin saber hasta donde llegaron sus canciones. Nosotros tenemos las planillas de SADAIC y están sus canciones interpretadas en japonés, ucraniano, indio; es verdad que estamos en un mundo globalizado que el ´Cuchi` no lo vivió, pero también es cierto que tuvo una trascendencia mucho más allá de su conocimiento, de su voluntad y de su interés por trascender”.

 

Anécdotas 

En segundo término los hermanos contaron anécdotas sobre ´Cuchi`. “Él era medio incorrecto”, lo describió Juan Martín. Ejemplificó que “le dieron un reconocimiento en la Universidad Nacional de Derecho por su mérito como abogado, como poeta, como músico y el ´Cuchi` fue a recibirlo, por cariño a la gente, y cuando sube al escenario le piden que diga una palabras y dice algo así como ´A mi edad soy feliz porque me he dado cuenta que la música me ha permitido vivir de la alegría y no de la discordia humana` (risas)”.

Delfín recordó que “cuando ganó el premio de Cosquín se lo dejó olvidado en un hotel en Mar del Plata y se lo enviaron a Buenos Aires y se volvió a dejar olvidado en un hotel en Buenos Aires (risas)”.

Por último, Juan Martín especificó que “el ´Cuchi` estuvo medio enemistado con Cosquín mucho tiempo, de hecho él fue parte de los músicos que se reunieron para inventar esta fiesta del folclore. No volvió más a Cosquín y tuvo una actitud muy crítica hacia ellos. Posteriormente lo encontraron en Salta y le comentaron que había cambiado toda la comisión de Cosquín  y que había una presentación de temas inéditos que iba con seudónimo y decide mandar una grabación y ganaron. Entonces un día le dijeron que tenía que ir a buscar el premio y no quería, hasta que fue a Córdoba, le entregaron una placa y viajaba a Mar del Plata y en un hotel de la ciudad balnearia se la olvidó y una amiga mía me la envió y se lo volvió a dejar en un hotel de Buenos Aires (risas)”.

 

 La revalorización del Cantoncillo

 

El arquitecto Carlos Fortunato se refirió al Cantoncillo “Santa Margarita” y la evolución de su remodelación.

En primera instancia recordó que “este Cantoncillo se inauguró hace bastantes años y fue una donación que hizo el matrimonio conformado por Bartolomé José Ronco y María de las Nieves Clara Giménez en nombre a su hija Carlota Margarita, quien falleció a los 15 años por cáncer. Y ellos decidieron marcar esta tragedia y ponerle el nombre de su hija. Yo tengo el legado que le hacen al Municipio que le hace este matrimonio azuleño. Dice “tenemos el agrado de dirigirnos a usted ofreciendo en donación a la Municipalidad de Azul para que se otorgue el patrimonio de la comuna en dominio perpetuo de nuestra propiedad de las calles Uriburu y Bolívar de esta Azul con todas las mejoras ornamentales que su nombre contiene. Hemos construido por nuestra exclusiva cuenta una casuela que hemos que hemos denominado Cantoncillo Santa Margarita… La donación que formulamos la hacemos sometida a la única condición de que nunca se cambie su objeto y su destino de bien público para beneficio colectivo… El cantoncillo con su significado de pequeño rincón y su expresión diminutiva busca coincidir con la nuestro sentimiento a la vida….”.

“Este cantoncillo tiene una serie de cosas interesantes puestas en el entorno este. Las napas que estamos pisando corresponden a la vieja casa donde estaba la Casa Ronco. La ventana que está atrás data de fines del siglo XIX y son anteriores a la fundación de Azul y fueron traídas precisamente para volcarlas en una casa de Azul que luego fue colocado aquí. El aljibe que está en la parte de abajo perteneció a la Municipalidad de Azul cuando se reforma la misma se trae hasta este sector. La parte vertical del aljibe es de una antigua casa que está frente al Parque Municipal que fue demolida en los años 38 y la parte superior es de una casa de Chascomús que data de 1878. Así que estamos acá este pequeño rincón, este cantoncillo azuleño tenemos parte del siglo XIX”.

Consultado por Villagras, cómo comenzó la idea de restaurar el Cantoncillo, Fortunato explicó que “en la historia del Cantoncillo debe ser la quinta restauración que se está planteando y discúlpenme que en cultura no hemos avanzado mucho porque generalmente lo que vemos ahora son los grafittis, lo que nos toca vivir en las ciudades. Esto surge en función de una convocatoria a los vecinos cercanos a través de la Dirección de Cultura y de Turismo y en el 2005 se reinauguró el Paseo Bolívar. Ello señala las casas que hay desde Avenida 25 de Mayo hasta Colón sobre calle Bolívar, que también nos muestra un panorama de edificaciones de 1880 hasta 1950. O sea que hay una gama de edificaciones que vamos caminando por la ciudad y vemos su historia. Vimos que se estaba degradando demasiado y nadie intervenía, los grafittis iban aumentando y la idea es reacondicionarlo, como fue en su momento. Se conformó un grupo de vecinos y en estos días, los sábados de 8 a 11 horas venimos a limpiar los grafittis y recomponiendo todo”.

Consultado sobre el tiempo que llevará la ejecución de la restauración el arquitecto anticipó que “teniendo los recursos y la gente, el tiempo es lo de menos. Ahora hay que conseguir los recursos. Sabemos que los recursos son escasos, la gente está. Tenemos una fecha fija que no podemos pasar de ella que es el 23 de abril porque ese día Azul fue declarada ´Azul Ciudad Cervantina` y acá hay una placa que así lo indica, cerca de la calle De Paula; en función de la colección de la Casa Ronco de Don Quijote, de Cervantes y precisamente esa distinción fue donada a la Biblioteca Ronco porque fueron los hacedores de esta casuela que fue donada al Municipio también”.

 

 

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