GUILLERMINA ELGART

“No dejamos de depender de la solidaridad de la gente”

Lo subrayó la directora del Hogar Convivencial y Maternal Buen Pastor. Entre muchas cuestiones, la dirigente se refirió a la “malabariosa” administración de las becas que envía el Ministerio de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires, destinadas a cada interna, ya que están llegando con demoras. La entidad alberga a catorce adolescentes.

El espacio cuenta con una dimensión de media manzana, aproximadamente.



 
Guillermina Elgart está a cargo de la dirección del Hogar Buen Pastor, ubicado en De Paula 1144 y cuyo teléfono es 434567.
El edificio es una donación de una familia azuleña y como institución, el Hogar se constituyó como un lugar de contención para niñas.
El espacio fue coordinado por las monjas hasta el año 1998, cuando se convirtió en una ONG. Fue en ese momento cuando las monjas dieron un paso al costado y comenzó a funcionar con una comisión directiva, la cual administra, se ocupa de la tesorería, entre otras cuestiones.
Los ingresos que solventan al Hogar provienen de actividades que promueve la comisión, como la campaña de socios y la feria americana, en tanto que los sueldos del personal del equipo que trabaja en el Hogar proceden de las becas para las internas del Ministerio de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires.
Actualmente, el tema que mayor prioridad relama en su resolución se vincula justamente con lo marcado anteriormente: esas becas llegan con retraso, condicionando el pago de los sueldos, que no siempre son regulares; esta circunstancia ocasiona que el Hogar siempre, de alguna manera u otra, está dependiendo de la solidaridad de la comunidad.
EL TIEMPO dialogó con Elgart, quien abordó cuestiones puntuales sobre la dinámica de la institución en todo sentido: salida de las chicas, actividades, ingresos y egresos económicos y, sobre todo, destacó la colaboración de tanta gente que hace posible que Buen Pastor pueda salir adelante. No dejó de mencionar que en este momento les hace falta útiles escolares, mochilas, delantales, zapatillas y todo aquello que la ciudadanía pueda aportar para estas catorce personas que luchan día a día para recuperar sus derechos que, en algún momento, fueron vulnerados.
Más egresos que ingresos en el Hogar Buen Pastor
Continuó explicando que “el Ministerio abona un monto fijo por cada una de las chicas, se firma un convenio con el servicio zonal que depende de Provincia y de esa manera se abonan los sueldos”.
En ese sentido insistió “se pagan cuando se abonan esas becas, fundamentalmente los más altos que son de los de las preceptoras. En cuanto el resto de equipo técnico, que cobramos menos, nos las arreglamos pero el pago no es regular”.
A su vez cuentan con ingresos de la campaña de socios, sólo es necesario que la comunidad se comunique con el teléfono del hogar y pasa un cobrador por su domicilio. A partir de los 10 pesos ya están colaborando con la entidad.
“También disponemos de un bono que nos otorga la Sociedad Rural que es para compras en Maxiconsumo y además hay mucha gente que colabora que no quiero nombrarlos a todos porque no me quiero olvidar de ninguno. De ahí se sostiene la alimentación. En cuanto a salud nos manejamos con atención pública”, sostuvo.
Agregó que “hay chicas en el hogar de 12 a 18, así que van al Hospital ´Angel Pintos`”.
Consultada sobre si alguien desea colaborar subrayó “todos los días a cualquier hora se reciba y todo es súper bienvenido, desde ropa hasta lo que quieran dejar”.

Por las actividades que llevan a cabo de noche, Guillermina Elgart explicó “a las 20 horas tienen que estar todas en el hogar. Aunque los fines de semana pueden estar hasta las 22 las menores de 15 y de esa edad para arriba hasta la medianoche. Igual dejan dicho donde van y tenemos los teléfonos de contacto de sus referentes”.


Añadió que “como necesidad material estamos preocupadas porque necesitamos útiles escolares como mochilas, delantales con prendedura atrás y zapatillas en buen estado”.
“Pero el problema más grande lo tenemos con los sueldos. Si bien la comisión administrativa hace que a las chicas no les haga falta comida, pero los pagos de los sueldos no es regular, no dejamos de depender de la solidaridad de la gente, porque el dinero de Provincia no llega siempre puntual”. Aclaró “si fuera por Provincia no estarían comiendo desde diciembre”.
En la última frase la directora dejó entrever que la gente que trabaja en el Buen Pastor es a puro corazón.
Siguió señalando que “se prioriza la comida, después los servicios que es mucho dinero tanto la luz y el gas, el agua la paga el consejo escolar y por último los sueldos”.
En cuanto a la feria americana que se desarrolla todos los sábados de 8 a 11 de la mañana, amplió que “si la comunidad quiere donar con ese objetivo, lo puede hacer con ropa, zapatos hasta cochecitos de bebé, nosotros ofrecemos todo a precios módicos”.
Un día de las chicas
En segundo término, Elgart contó que en verano las chicas se levantan a las 10 de la mañana, realizan oficios que es una actividad de limpieza, de orden, o sea doméstico dentro del hogar. Están dividas por áreas, por zonas, y así aprenden, se organizan sus cosas y ayudan a la higiene del establecimiento.
Después de las 14 “después de esa hora las chicas tienen permiso de salidas recreativas, o sea pueden ir a un lugar que nos dejan dicho donde van. Además nosotros hicimos informe socio ambiental del espacio donde suelen quedarse a dormir en vacaciones y después de ello también, así sabemos dónde van para su seguridad, porque hay con personas que las que no pueden estar”, advirtió.
Además, la madre Covadonga concurre una vez a la semana a dictar clases de manualidades, y también tienen hay una terapista ocupacional que asiste una vez a la semana porque hay dos internas que tiene retraso mental y esta chica se ocupa de ellas o de las que llegan  de otros lugares para que conozcan la ciudad.
También, según informó, está la profesora de educación física que se incorporó este verano y hacen distintas actividades al aire libre, van al balneario o al parque, hacen deportes y recreación.
Sobre las jóvenes de más edad fue precisa cuando contó que “concurren al programa Autonomía Joven donde presentan un proyecto en el cual se vean proyectadas a futuro como un pre egreso pensando en el momento de salir del hogar. En este momento hay dos chicas en esas condiciones. Algunas participan de los talleres de ENVION, otras asisten a establecimientos educativos que tienen doble jornada escolar, entonces están en esas escuelas. Así que están bastantes contenidas durante un buen tiempo”.
Por las actividades que llevan a cabo de noche, explicó “a las 20 horas tienen que estar todas en el hogar. Aunque los fines de semana pueden estar hasta las 22 las menores de 15 y de esa edad para arriba hasta la medianoche. Igual dejan dicho donde van y tenemos los teléfonos de contacto de sus referentes”.
“Después pueden estar juntas en el comedor, algunas les gusta leer, tiene dos televisores, uno en el cuarto, otro en el comedor porque son diferentes edades, charlan, hacen todo lo que les gusta”, sostuvo.
Por último añadió que en el caso de que se quedan a dormir en otro lado, “pedimos permiso, y si notamos irregularidades lo transmitimos al servicio local y trabajamos bastante coordinado. Lo fundamental es resguardar su integridad y que no haya peligro. Suelen irse, tienen hermanos, madrinas, e incluso mamás”.

¿Por qué y cómo ingresan al hogar?
En otro tramo de la charla que la directora del Hogar mantuvo con este diario se refirió las diversas problemáticas por las cuales ingresan al hogar.
“En general son conflictivas vinculares que tienen con algún referente familiar ya sea el padrastro o alguien más. Surge de denuncia de las propias chicas en un ámbito de gabinete escolar o una denuncia en la comisaría de la mujer. Es decir cuando las chicas notan que están viviendo casos de extrema violencia o situaciones donde se ven vulneradas, ellas mismas denuncian a las personas que les hizo hecho daño. Después hay un trabajo de campo porque la institucionalización es la última opción. Antes tenemos que saber si algún otro familiar o referente que se puede hacer cargo de garantizarle los derechos, alimentación, educación, ser tratadas como lo que son niñas y adolescentes. Cuando se agota esa instancia, que no hay nadie potable, nos avisan si tenemos vacante, nos comunicamos con el servicio local y alojamos a esa chica”. Asimismo dijo que “tenemos la libertad de elegir porque a veces no contamos con los recursos o herramientas para abordar a esas chicas, porque necesitan tratamientos psiquiátricos, jóvenes que no pueden hacer sus cosas solas, chicas que hay que estar supervisándolas porque se ponen en riesgo, no son peligrosas para los demás. Nosotros tenemos una psicóloga es la que se encarga de derivar, están todas derivadas a terapia, algunas van otras no, no las podemos obligar. Pero no podemos hacer nada. Hay una preceptora que es encargada de salud que es la que saca todo los turnos, incluso”.
 
 
 
 

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