ENTREVISTA A LA MADRE DE LA JOVEN TRANS ASESINADA

“No había derecho a que la mataran así”

Fernanda Espíndola, la mamá de Sofía Santillán. “A mi hija nadie me la va a devolver, pero quiero que la persona que la mató pague por eso que le hizo”, declaró en una entrevista con EL TIEMPO.
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Fernanda Espíndola, la mamá de Sofía Santillán. “A mi hija nadie me la va a devolver, pero quiero que la persona que la mató pague por eso que le hizo”, declaró en una entrevista con EL TIEMPO.

María Fernanda Espíndola dijo que todavía está esperando que el Fiscal que investiga el caso la llame para informarle que el homicida de su hija está detenido. Mientras tanto, no descarta que en el crimen haya existido una entregadora y desde el pasado viernes circula un identikit del único sospechoso. En un predio del ferrocarril de la ciudad bonaerense de Mercedes, el 23 de diciembre pasado en horas de la noche, un cliente se había encontrado con Sofía Santillán para mantener relaciones sexuales. Tres días después, en ese mismo lugar la azuleña fue hallada asesinada de un golpe en la cabeza.

 

El dolor que por estos días invade a María Fernanda Espíndola, un ama de casa de 49 años, es directamente proporcional al escepticismo que muestra cuando se le pregunta si cree que el asesino de su hija trans -una azuleña que tenía 22 años y se llamaba Sofía Santillán- va a ser hallado por parte del Fiscal y la Policía que investigan este crimen, ocurrido en Mercedes el pasado 23 de diciembre.

La historia ya es bastante conocida a esta altura, aunque todavía a esa trama le sigue faltando su principal protagonista: el homicida, un sujeto de quien el pasado viernes se dio a conocer un indentikit.

El mismo para el que, según lo que la propia madre de la joven expresó en una entrevista que mantuvo con este Diario, “no hay orden de detención ni nada hasta ahora”.

Sofía “la Colo” Santillán estaba a días de cumplir 23 años. La hallaron muerta el pasado lunes 26 de diciembre en un predio perteneciente al ferrocarril que está en Mercedes, ciudad distante a poco más de 280 kilómetros de Azul en la que la joven estaba radicada desde hacía un tiempo.

La autopsia a la que el cadáver fue sometido sirvió para establecer que a la chica la mataron de un golpe en la cabeza. También, que su deceso databa del mismo viernes 23 de diciembre en horas de la noche, día en que testigos la vieron ingresar a ese predio para mantener relaciones sexuales con alguien considerado como un “cliente habitual” de todas las chicas trans que trabajan en ese lugar. Una especie -por llamarla de alguna manera- de “zona roja” de Mercedes en la que también funciona una playa de estacionamiento de camiones.

A ese sujeto, del que ahora existe un dictado de rostro confeccionado sobre la base de declaraciones de diferentes testigos, están buscando como el presunto autor del crimen, el mismo que -según sostuvo la mamá de Sofía- “dicen que ahora está en Uruguay”.

La última vez

Fernanda Espíndola había hablado con su hija por teléfono por última vez el pasado jueves 22 de diciembre. Es decir, un día antes a que la mataran, aunque recién el cuerpo de la joven trans fue hallado al lunes siguiente de ocurrido el homicidio, oculto entre unos pastizales de ese predio ya referido.

El cadáver estaba en un avanzado estado de descomposición, lo cual dificultó en principio su identificación.

“Cuando ese día hablé por teléfono con ella -recordó Espíndola en la entrevista mantenida con EL TIEMPO-  estaba bien”.

“Me acuerdo que me llamó a la madrugada, que yo estaba en casa acostada mirando televisión y ella me contó que recién había venido de un baile. El jueves 29 de diciembre iba a cumplir 23 años. Me había pedido que le regalara un teléfono y me dijo que iba a venir a pasar Fin de Año acá a Azul”.

Pero Sofía nunca llegó a pasar Año Nuevo en esta ciudad. Y aquel lunes 26 de diciembre último, cuando llamaron a la casa de su mamá para decirle lo que había ocurrido con la joven trans, Fernanda Espíndola tuvo que viajar ese mismo día a Mercedes para reconocer el cuerpo.

Durante el pasado fin de semana de Nochebuena y Navidad, en Mercedes hubo una tormenta de proporciones importantes que se tradujo en que lloviera bastante. Y para cuando el lunes por la tarde el cuerpo de la azuleña fue hallado, en principio se dificultó identificarlo, teniendo en cuenta los días en los que el cadáver permaneció en ese lugar y las ya referidas condiciones climáticas adversas.

“Si no fuera por el tatuaje que tenía en una de sus piernas, uno grande de una flor que se lo había hecho hace poco, no la habría podido reconocer. Ella murió el mismo viernes. Y cuando la reconocí, ya llevaba 76 horas de fallecida”, recordó la mamá de Sofía sobre ese momento que en la morgue de Mercedes le mostraron el cuerpo y ella les indicó a los investigadores que efectivamente se trataba de su hija.

“Hay muchas contradicciones”

El pasado viernes, mismo día en que María Fernanda Espíndola mantuvo esta entrevista con EL TIEMPO, horas antes la mujer se reunió con una abogada de Derechos Humanos acá en Azul.

“En el caso hay muchas contradicciones”, admitió Espíndola. En principio, se quejó porque no le informaron que en el mismo lugar donde a Sofía la mataron hallaron, recién días más tarde, sus pertenencias.

“Ayer -señaló en alusión al pasado jueves- me di cuenta de que estaban usando el WhatsApp de ella, cuando supuestamente hasta la semana pasada me habían dicho que su teléfono celular y su cartera no los habían encontrado. Yo enseguida avisé a la comisaría (de Mercedes) y ellos me dijeron que iban a llamar al Fiscal”.

El pasado viernes también la mamá de Sofía volvió a hablar con el fiscal que ahora está instruyendo la causa penal relacionada con este asesinato: llamado Pedro Illanes y a cargo de la UFI 3 con sede en Mercedes.

“Cuando lo llamé, me dijo que eran ellos los que estaban usando el teléfono porque habían encontrado su cartera con el celular y el documento. Él me dice que mensajes en el teléfono no hay, que los borraron. Pero ellos pueden pedir a Movistar las comunicaciones. Y todavía no lo hicieron”, apuntó la mujer con relación al pulso de la investigación.

En Mercedes, cuando viajó a reconocer el cadáver de su hija, Espíndola se enteró de “algo que me contaron unas amigas trans de Sofía”: en el predio donde la joven fue asesinada hay cámaras de seguridad.

Los registros fílmicos de esas cámaras, señaló, aún tampoco fueron solicitados desde la Investigación Penal Preparatoria que se está llevando adelante por el asesinato.

“Hay muchas contradicciones y no sé qué es lo que están tapando. Las amigas trans de Sofía dicen que en ese predio hay cámaras de seguridad. Y yo le dije al Fiscal que pidiera las grabaciones de esas cámaras”.

“Por los dichos de esas trans, ahora tienen como sospechosa a una persona que supuestamente ya había matado antes a otra”, un crimen de similares características ocurrido en la localidad mercedina de Agote días antes al de Sofía, según los propios investigadores refirieron.

“Eso me dijo el Fiscal. Pero ese tipo ahora dicen que se fue a Uruguay, algo que también el propio Fiscal me lo dijo”.

“Yo hablo por teléfono con él todos los días. Y hoy -contó Espíndola sobre lo que había sido esa charla que el pasado viernes mantuvo con el funcionario judicial- se me enojó porque le dije que estaba tapando a alguien muy pesado por esto que pasó con mi hija. ‘Usted, señora, no me puede decir eso’, me respondió”.

Una amiga trans de Sofía

La mamá de Sofía Santillán cree que a su hija alguien la entregó. Y en el marco de las sospechas que tiene para sostener esa hipótesis, le apunta a una amiga trans de la joven asesinada, conocida en Mercedes como “Nichy”.

Según contó Espíndola, “hay una amiga trans de ella, y yo me juego lo que no tengo, que sabe quién es el que mató a mi hija. Es la misma que encontró el cuerpo”.

“Ese viernes, a las diez de la noche, Sofía tenía una cita con este sujeto. Mi hija entró a esa hora a ese predio que les dio la Policía a los trans para que trabajen. Es similar al del ferrocarril de acá de Azul. Y ella, su amiga, la vio entrar a mi hija a esa hora y después no la vio salir más”.

“El domingo mandó ella un mensaje a las hermanas de mi hija en Azul, para ver si Sofía estaba acá. Recién ese día mandó un mensaje y el lunes ella fue la que encontró el cuerpo, cuando era como las siete de la tarde”, recordó sobre esa amiga de su hija asesinada.

Además de esa joven trans, indicó que hay otras que “sabían muy bien esa noche con quién se iba mi hija. Ese mismo cliente había querido tener una fiesta con otra de las chicas y ella no quiso. Y entonces se fue con mi hija. Pero ellas ahora no hablan”.

“Cuando yo viajé a Mercedes me enfrenté con esta ‘Nichy’, la que la había encontrado a Sofía. Le reproché que si la vio entrar a las diez de la noche y después nunca más la vio no se movió ni hizo nada para buscarla recién hasta el domingo, cuando ella les mandó un mensaje a mis otras hijas para preguntar si Sofía estaba acá en Azul. Yo me juego lo que no tengo que ella sabe demasiado y no quiere hablar”.

“Una de las travestis me contó en Mercedes que a ella este tipo una vez la había agarrado del brazo, que ella se resistió y que él la amenazó. Ellas estaban advertidas sobre esta persona. Y la amiga de ella, esta que se llama ‘Nichy’, dijo que ella tenía una cita a las diez de la noche, que la vio a mi hija entrar al predio con ese tipo y que Sofía no salió nunca más de ahí”.

La mujer quiere que también investiguen a esa otra joven trans. “Ella la pudo haber entregado. Con esta amiga, que yo creo que sabe más de lo que dice, ambas vinieron hace un tiempo a Azul. Acá se pelearon por un cliente. La trans volvió a Mercedes y Sofía se quedó porque bautizaban a su sobrino. Y después pasó esto, que es muy raro. Ella la envidiaba mucho y le llenaba la cabeza contra la pareja que mi hija tenía”.

Escepticismo

Sobre el principal y único sospechoso del crimen, tras la difusión el pasado viernes de un identikit la mujer sostuvo que “ahora dicen que esa persona no está en Mercedes, que está en Uruguay”.

Y sobre lo que está siendo la investigación, Espíndola afirmó: “Yo no creo que estén moviendo mucho la Policía y el Fiscal. Yo estoy en Azul, ellos en Mercedes. Por teléfono, te dicen hoy una cosa y mañana otra. Por eso, estoy esperando poder poner un abogado que esté allá. Pero para eso tengo que esperar a febrero -por la Feria Judicial- a que abran los Tribunales”.

“A mi hija la mataron de un golpe en la cabeza. Pero no se sabe aún con qué elemento. Lo que estoy afirmando es lo que dice en el informe de la autopsia que me dieron”, agregó luego sobre las características que tuvo el crimen de la joven trans.

“No había derecho a que la mataran así. Como la mataron y la tiraron, ni a un perro se lo mata así”, dijo y reconoció que no es optimista con relación a que el crimen de su hija se esclarezca: “Lo veo difícil. Si no tengo un abogado allá en Mercedes para que mueva la causa, esto va a quedar archivado en un cajón. ¿Sabés por qué? Porque era una trans a la que mataron. Si hubiera sido una mujer, ya estaría solucionado. Es lo que veo de mi parte. Pero como son trans. Es uno más, uno menos…”.

“Pero yo no quiero que esto quede así. A mi hija nadie me la va a devolver, pero quiero que la persona que la mató pague por eso que le hizo”, afirmó por último la mujer, a la espera todavía de que el Fiscal a cargo de la investigación de este asesinato la llame por teléfono “para decirme que hay un detenido por el crimen de mi hija”.

 El dato

Así como en Mercedes se hizo, días después a hallado el cadáver de Sofía Santillán, una movilización para pedir por el esclarecimiento del asesinato, lo mismo ocurrirá ahora en Azul en los próximos días. La mamá de la joven trans contó que “vamos a hacer una marcha el 26 de enero”. Y, según agregó, “iremos también a Mercedes a movilizarnos, el 2 de febrero”.

 

SOFÍA, SEGÚN SU MAMÁ 

Una de las últimas imágenes de Sofía Santillán. La foto se la había mandado a su mamá días antes a que fuera asesinada.
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Una de las últimas imágenes de Sofía Santillán. La foto se la había mandado a su mamá días antes a que fuera asesinada.

Una de las últimas imágenes de Sofía Santillán. La foto se la había mandado a su mamá días antes a que fuera asesinada.

“Ella ya nació así”, contó su madre Fernanda Espíndola sobre Sofía, más allá de que el documento en principio indicaba que era varón y que se llamaba Raúl Roberto Santillán.

“Hacía algo más de un año que pudo cambiar su nombre en el DNI, donde ahora figuraba como Sofía Maytén. Ese trámite lo hizo acá en Azul”, dijo  también la mujer sobre el momento en que su hija logró que el Estado la reconociera como quien verdaderamente ella era.

Además de Mercedes, Sofía Santillán vivió un tiempo en Chivilcoy. Y estaba en pareja con un transportista oriundo del sur del país. Ambos intentaron buscar nuevos horizontes en Bolívar, aunque finalmente no lograron establecerse en esa ciudad.

“Yo también estuve hablando con él después de que a Sofía la mataron. Me contó que había estado con mi hija por última vez el jueves 22, que la fue a ver y ella le dijo que la pasara a buscar al día siguiente porque tenía que juntar para el alquiler allá en Mercedes, donde vivía sola”.

“Yo siempre le decía que dejara esa vida. Y las hermanas, también. Ella me decía que sí, que la iba a dejar. Quería poner una academia de baile y la Municipalidad de Mercedes la estuvo ayudando bastante, de la misma manera que ellos ahora se portaron muy bien conmigo, ya que como no tenía medios para trasladar el cuerpo a Azul se encargaron de todo, hasta del ataúd, lo cual les agradezco enormemente”.

“Ella estaba contenta. Iba a venir a pasar fin de año acá en Azul. Por eso no entiendo qué fue lo que pasó”, afirmó la mamá de la joven trans asesinada en Mercedes.

“Era divertida y no tenía maldad para nada. Yo no sé por qué le hicieron lo que le hicieron. Tenía sueños. Pero esos sueños se le terminaron a una edad muy temprana, ya que recién iba a cumplir 23 años”.

 

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