No pueden decir “tengo hambre”

Comer todos los días, significa cubrir parte de nuestras necesidades básicas. Pero qué pasaría si no fuera así; ¿qué pasaría si no pudiéramos comer todos los días?

La ventaja que tenemos nosotros sobre el resto de los animales, es que de alguna u otra forma, podemos decirlo: “Tengo hambre…”. Pero, cuando un perro tiene hambre, no puede decírtelo con palabras.
Te lo expresa su cuerpo, flaco, notándosele las costillas y la columna…; con una postura encorvada por tener el estómago tan cerrado, que se convierte en piedra… Y su pancita hace ruido…
Te lo expresa con su olfato, si te sigue porque llevas en alguna bolsa algún alimento. Te lo expresa, con su mirada triste y desolada… Te lo expresa, delante de una casa de comida, mientras la gente entra y sale, con su paquete humeante, recién comprada, calentita, lista para comer…
Te lo expresa cuando está sentado delante de una carnicería, esperando la bondad de alguien que le tire un hueso tan flaco como él, sin carne, aunque sea para lamerlo un rato, mientras se le hace agua la boca…
Así entendían y asociaban, que si no comían en el horario que les daba, no había otra cosa. Y de esta manera aprendieron a comer todo lo que les daba, y el más gratificante, esperan con ansias su ración…

Por todos estos motivos, es necesario ayudar a las asociaciones que ayudan a que los sin voz puedan tener alimento. La Asociación Azuleña de Protección Animal (AAPA) convocó a la comunidad a participar de la campaña de alimento. La donación de bolsas de alimentos balanceados permitirá, sin dudas, aliviar la crisis económica que afronta la institución. Todos los que estén dispuestos a colaborar, pueden acercarse a la forrajería “Mascotas” ubicada en Avenida Mitre 562. Agradecieron desde ya la colaboración en esta nueva campaña.

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