REPRESENTANTE DE NÉSTOR I. GOENAGA Y CIA.

No se cansa de golpear y golpear: ¿Quién da más?

 

Juan Ignacio Goenaga maneja el martillo con mucha precisión revelando su experiencia al momento de encontrar el precio justo en una subasta de hacienda. En esta oportunidad, habló con El Tiempo de su vocación y recordó sus comienzos en esta profesión.

La consignataria Néstor I. Goenaga y Cía. realizará este jueves una subasta especial en el marco de la Expo Azul 2017, en el kilómetro 302 de la Ruta Nacional Nº 3.No importan las épocas ni los cambios, Goenaga sigue firme con sus años a cuestas pero con la precisión intacta cuando su martillo da el golpe en cada venta.Juan I. Goenaga comenzó su actividad a principios del 2000 y hoy es uno de los martilleros más tradicionales y activos de la ciudad. Fotos GENTILEZA GOENAGA
<
>
La consignataria Néstor I. Goenaga y Cía. realizará este jueves una subasta especial en el marco de la Expo Azul 2017, en el kilómetro 302 de la Ruta Nacional Nº 3.

Con más de 15 años de colegiación, Juan Ignacio Goenaga es palabra autorizada para hablar sobre la profesión de martillero. Además, el representante de de Néstor I. Goenaga I. Goenaga y Cía. es uno de los que pertenece a una raza casi extinta: los martilleros dedicados a la venta de ganado.

Desde chico anduvo mezclado con las vacas, y un poco por juegos de adolescente y otro poco, quizá, por una vocación que ya se despertaba en él, no se perdía ningún remate que organizaba la consignataria de su papá Néstor Goenaga, quien junto con un grupo de amigos la constituyó hace 26 años.

No llegaba a los 20 años cuando agarró por primera vez el martillo y salió a escena convencido de defender los valores del que le habían consignado, ante una “platea de compradores” quienes querían llevarse los animales al menor precio posible. Sin embargo, la jugada resultó positiva y, a medida que pasó el tiempo, ‘Juani’ se convirtió en un rematador conocido en la zona, ganándose el respeto de compradores y vendedores, quienes lo pueden ver cada dos meses, aproximadamente, en una tarima, o un banquito o arriba de una camioneta, tratando de defender como si fuese suya cada cabeza que hay en la pista o en el corral.

La última camada

La profesión de martilleros y corredores públicos tiene historia, y los requisitos para ejercerla fueron modificándose con el correr de las décadas.

Antes de la carrera sea universitaria y tras su primera presentación en un remate sin el título, Juan Ignacio decidió anotarse en una de las tres fechas que daban en el año para rendir examen en el Departamento Judicial de Azul, donde, según la nota, se obtenía el título de martillero.

El objetivo lo cumplió y terminó siendo “una de las últimas camadas que se recibió sin estudiar la carrera”, dijo y recordó que “a los seis meses de que me dieron el título, pasó a ser carrera universitaria, que hoy son tres años para graduarse”.

Cabe destacar que tras incontables gestiones llevadas a cabo durante años a favor de su aprobación, se logró el 1 de marzo de 2000 la sanción de la Ley 25.028 por la que se exige que para ser martillero y/o corredor es requisito “poseer título universitario expedido o revalidado en la República”.

Hoy en día’ es creciente el número de universidades públicas y privadas que ofrecen la carrera de martillero y corredor público.

De la oficina a la feria

La consignataria Néstor I. Goenaga y Cía. es una firma familiar que lleva varios años en el rubro de los negocios ganaderos y tiene asegurada su continuidad a través del relevo generacional. En ese sentido, Juan Ignacio es uno de los titulares, junto a sus tíos “Luís Goenaga y Juan Iturralde, que es hermano de mi madre (y también socio fundador); el contador Horacio Soto y Andrés Aristegui”, aportó acerca de los integrantes de la firma que cumple con el rol de intermediarios entre el productor y el mercado. Por eso, ofrecen ventas en el marcado de Liniers, de gordo para faena y frigorífico, entre otras plazas. También llevan adelante ventas particulares de animales y realizan operaciones de venta de campo, administraciones o alquileres de estos. Sin embargo, ‘su caballito de batalla’ son los remates.

La consignataria hizo su primer remate el 20 de enero de 1992 y desde esa fecha nada los detuvo. Primero estuvo a cargo de Ángel Omar “El Negro” Figueroa, quien fue el primer martillero de la consignataria durante muchos años, y a ahora está en mano de Juan, a quien la firma y sobretodo su padre, le dieron la posibilidad de estar al frente de los remates que se realizan mensualmente en el predio ferial de la Sociedad Rural de Azul. También tuvieron la oportunidad de hacerse conocer por la zona (Cacharí, Tapalqué, Chillar, etc.).

Dentro de lo que es la provincia de Buenos Aires, lo más lejos que llegue fue Bahía Blanca. Después estuve en Pehuajó, Pergamino y en otros remates de alguna exposición de otra ciudad”, contó referencia a su trabajo particular como martillero de hacienda.

Ser conocido le permitió ser llamado por otras consignatarias para rematar dentro de la provincia.

Hubo remates que no eran organizados por la firma Goenaga, pero igual me invitaban a que vaya porque no tenían martillero o este se había enfermado, entonces, uno le da una mano”, expresó en relación a subastas chicas y grandes de animales en otras sociedades rurales o exposiciones.

Al ser consultado sobre la actualidad de la profesión, lo primero que dijo “es que la parte de los martilleros inmobiliarios y la parte nuestra de martillero de vacas, son dos mundo aparte”. Sin embargo, sostuvo que su actividad atraviesa por un buen momento, aunque haya pocos martilleros. En ese contexto, cuando se realizan remates en la provincia, “hay 20 o 30 consignatarias que no tienen martillo propio, entonces a uno lo contratan como también lo hacen con otros colegas, quienes pueden llegar hacer entre 10 o 15 remates por mes en diferentes lugares por falta de gente abocada al rubro”, detalló.

La falta de martillero, reflejo de la realidad

Desde que el oficio se transformó en una carrera universitaria, no se visualiza que aparezcan martilleros nuevos que puedan conducir una subasta de hacienda. Y lo que están en actividad son muy pocos. En cambio, sí hay muchos martilleros que se decidieron por la parte inmobiliaria.

Consultado sobre esta problemática, ‘Juani’ explicó que “el que estudia y se recibe, se le es más fácil abocarse al sector inmobiliario o tiene más posibilidades, que ejercer en una consignataria”. Por lo general, aclara que “sí no tiene un conocido o no tiene algún familiar, es muy difícil que vayan a llamarlo solo porque tenga el título y le digan ‘vení, martillá’, porque terminará haciéndolo mal; entonces lo ideal es que tenga una posibilidad de integrarse con alguien para que le vaya enseñando y después tener la chance de quedarse”. Sin embargo, los tiempos de hoy, no dejan la posibilidad de dar espacios para su práctica, porque los remates que hay habitualmente en la zona, que son vacas, terneros y toros, se hacen a precios bastante altos, entonces no hay lugar para principiantes por miedo al error. En ese sentido, manifestó que si él no puede ir a un remate, llama a uno que sepa, “más que nada por una cuestión de tiempo, porque a un joven, uno lo tiene que hacer y tardas dos o tres años; entonces, si uno quiere dedicarse al martillo en vaca, es muy difícil que pueda entrar a trabajar en algún lado sin que tenga un contacto”.

Se va a la una, se va a la dos y se fue nomás…

Parafraseando la frase de cualquier subastador de hacienda, el martillero que esté a cargo del remate debe saber qué está haciendo y conocer de hacienda.

Con años de experiencia en este rubro, Goenaga casi siempre suele hacer la misma rutina antes de cada remate, porque mira lo que va a vender y se hace una imagen del valor del ganado. Luego, con el tiempo, uno se acostumbra y con un pantallazo sabe de la calidad del animal; si es nueva o vieja y el estado, entre otros detalles para hacérselo saber a una gran cantidad de compradores, quienes despiertan un enorme interés de los mismos, lo cual a veces se produce una gran puja en todos los lotes.

Entre otras palabras, y previo a iniciar el remate “casi siempre hay un dialogo previo con el vendedor. Los días de remate, que tal vez es a las 14, por ahí hay mucha gente llega antes de ese horario, según la ansiedad que tenga el hombre, sea el vendedor o incluso el comprador”, contó para luego agregar que el primero aporta datos como “de donde vienen estos animales, de quien son, que es bueno o malo, que genética utiliza, cuando se entoró la vaca, que toro usaron y si es examinada”, por nombrar alguno puntos de interés. Luego, cuando se está arriba de la tarima, “uno brinda todos esos datos. Desde la sanidad que tiene, hasta cuánto pesa…”, manifestó.

La comercialización del ganado es lo que más le gusta a todos, es por eso, que el promedio de remate que la consignataria realiza todo el año en los corrales de la Sociedad Rural, suele andar en 30, aproximadamente. En ese orden, son dos por mes más algunas participaciones en exposiciones que son realizadas por instituciones de la zona, por ejemplo, una de ellas es la Expo de Azul, que este año, la consignataria le toca llevar adelante un de los remates.

Se vienen los “gordos”

La 114º exposición de Agricultura, Ganadería, Granja, Industria y Comercio, organizada por la Sociedad Rural de Azul, comienza hoy con la entrada de animales y continuará mañana con la subasta de 500 vacunos, con destino faena, y de 20 toros A. Angus y Polled Hereford en los corrales del predio ferial.

El remate estará a cargo de la consignataria Néstor I. Goenaga y Cía y Juan, que será el encargado de llevar adelante las ventas de esta Expo Azul 2017, contó que “será el sexto concurso para gordos (novillos y vaquillonas) y todo lo que entra hoy, irá a faena (para consumo)”.

El horario de remate para el jueves 12 “está pautado a las 13 y una vez que finalice con esto, que sería 14 o 14.30, se comienza con el remate de 20 toros, provenientes de cabañas locales”, describió.

Una profesión que genera mucho trato 

Lo más lindo de ejercer esta profesión es el trato con la gente porque uno está continuamente con ellos; se trata con mucha gente de acá y de afuera y en base a los contactos se van estableciendo relaciones que en muchos casos se traducen en amistad”, señaló sobre su labor.

El profesional lleva más de 17 años en el rubro. Se dedicó a la consignación de hacienda y desde ese lugar forjó gran parte de su vida laboral y social. En ese sentido, agradece a su familia, clientes y amigos, por la confianza y acompañamiento durante estos años. Y por ser hoy un día festivo, tanto para él como el resto de sus correligionarios, decidió cerrar la nota con un mensaje para todos ellos.

A pesar de que estamos en distintos sectores, ya que son dos trabajos totalmente distintos, los considero colegas y le mando a todos un gran saludo en su día”, finalizó.

EL DATO

El 25 de marzo de 1991, la consignataria Goenaga abrió sus puertas al público en el local de Avenida Mitre 575, donde aún se mantiene y atienden a los clientes de lunes a sábados.

 

UN REMATE, UN IMPREVISTO

Su debut oficial en una subasta de hacienda fue impuesto por la circunstancia y, en ese caso, sorpresivo. En ese caso, Juan hizo memoria y recordó que “tendría 17 años y un martillero que trabajaba con nosotros, Ángel Omar Figueroa, más conocido como ‘El Negro’”, quien ese momento estaba arriba del atril, fue el encargado de decir la siguiente frase, que él ni lo esperaba. “‘Continúa Juan Goenaga con el martillo’ y lo dijo en un momento que no tenía ni idea, ni tampoco tenía el título”, detalló y agregó que “el remate era en Azul, en la Rural”, donde así inició su trayectoria.

“A lo primero no quería saber nada, le decía ‘no, no, no…’, pero ante la insistencia de los compradores, quienes empezaron a decir: ‘Metele, metele, que te damos una mano’ y a así fue como arranque”, describió para luego agregar que esa práctica le permitió encontrar su vocación ya que después de este remate, rindió el examen para obtener el título de martillero. Sin embargo, la historia no terminó ahí porque se guardó el remate para el final. En ese sentido, contó que cada comprador le jugó una mala pasada.

Tras estar arriba de la tarima, “empiezo con el martillo a tomar precios a los compradores, pero este luego me lo negaba, entonces, se armaba un ida y vuelta; no quedaba otra que arrancar de vuelta, ‘100, 120 y ahí saltaba otro que me decía que no había dicho 100, sino 50. De esta forma me volvieron loco como unos diez minutos, hasta que ‘El Negro’ dijo: ‘Déjense de joder y vamos a trabajar en serio’; todo había sido una broma”, sostuvo.

Después de esta experiencia, llegaron más remates y fue adquiriendo las mañas propias de un martillero como las de los compradores, que son innumerables.

¿POR QUÉ SE CELEBRA?

El 11 de octubre se conmemora el día del Martillero y Corredor Público. Su fecha fue elegida porque recuerda la asamblea que en 1943, realizada en la ciudad de Tandil, dio el inicio a lo que hoy es la Federación Argentina de Entidades Martilleros y Corredores Inmobiliarios (Faemci), institución que impulsó las reformas que jerarquizaron esta  profesión y organizan el trabajo de quienes lo ejercen en la actualidad

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *