HONDO DOLOR

“Nosotros de cara… a un adiós”

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A los 76 años de edad, ayer falleció en nuestra ciudad el reconocido locutor “Cacho” Nebbia. Nacido como Héctor Edgardo Ferrarello, fue periodista, cinéfilo y sobre todo un sólido comunicador que se desempeñó destacadamente tanto en radio como en televisión. Fue un claro referente de la cultura azuleña, donde tuvo siempre un espacio destinado a los artistas de todos los géneros. Sus restos serán sepultados hoy a las 10 en el Cementerio local.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

  Héctor Edgardo Ferrarello nació en Azul el 2 de noviembre de 1940. Fue el único hijo de “Cholo” Ferrarello y Julia Nebbia. Iba a segundo grado, en la Escuela N° 17, cuando descubrió el cine. Muchas veces había asistido con su madre, pero por entonces descubrió los continuados de los viernes del Cine San Martín, que empezaban a las 16:30 y terminaban a la medianoche, con funciones enganchadas de una hora y media o dos cada una. Así comenzó lo que él mismo definió como “una pasión entrañablemente amorosa”, empezó a alimentar su inmensa apetencia cinéfila.

Como él recordara en alguna nota realizada por “El Tiempo”, un proyectorista era de apellido Kess le regalaba los pedazos de películas que se cortaban y él las iba juntando, por lo cual tenía rollos inmensos en su casa. Iba armando historias con todos los retazos de esas películas. Y contaba historias. Hacía la música, las voces de los actores, todo… Hacía una película de películas. Ese era su mundo.

Se recibió como maestro en la Escuela Normal. Estudió Cine en La Plata, sin embargo, a pesar de que tenía muy avanzada la carrera, abandonó. Él mismo contaría que “Era autodidacta y me empecé a aburrir. Todo lo que me enseñaban ya lo sabía porque lo había estudiado por mi cuenta”.

Cuando regresó de la capital bonaerense, comenzó a trabajar en el canal de televisión en blanco y negro -que funcionaba en la calle San Martín-, instalado por la misma administración de Radio Azul. Allí se inició en la dirección de cámaras. Mas cuando cerró el canal, pasó a trabajar en la radio.

Periodista y locutor recibido en el ISER -donde también dio clases-, hizo sus primeros pasos en Radio Azul sin haberse recibido aún hacia 1966. La emisora era una de las más importantes del interior del país y en ella “Cacho” comenzó a conducir un programa de música bolichera de la época que se llamaba “Música Bang”.

Después de un tiempo, su amigo y maestro de la vida, Luis Garay, jefe de Programación de Radio Azul le propuso hacerse cargo de un programa –en el que ya colaboraba ayudando a su amigo Juan Bernardo “Cacho” Ahets Etcheverry que trabajaba en la programación diaria-, llamado “Cine más premios”. La respuesta de la gente fue sumamente positiva y eso incentivó a “Cacho” a realizar otro programa al que denominó “Inspiración”. Finalmente en 1969 consolidó a los mismos en uno solo, donde mostraba su enfoque de vida, sus búsquedas culturales, con sus opiniones críticas sobre cine, libros, teatro… Al mismo lo tituló “Nosotros de cara al mundo”.

Apasionado por el boxeo, una noche en la que transmitían una velada de box en Velocidad y Resistencia, “Cacho” jugó una broma con Ernesto Ismael “Flaco” Cañas y terminó relatando tres peleas al tiempo que hacía la locución comercial para la radio. Toda una experiencia que lo marcaría gratamente.

En 1990 trasladó su programa “Nosotros de cara al mundo” al formato televisivo. Y casi en simultáneo inició su también icónico programa “El fuego sagrado”, el que desde la elección de su cortina musical, “Leticia”, era una absoluta creación cultural de un apasionado.

En ambos ciclos demostró una enorme versatilidad que lo llevó a ser ampliamente reconocido en nuestra ciudad y a convertirse en un verdadero “clásico” de la televisión local. Todos los artistas locales y muchos regionales hallaron siempre de la mano de “Cacho” un espacio para difundir sus actividades.

Asimismo también fue conductor del Noticiero central de Azul.

En 2011 se despidió de la televisión a pesar de lo cual su voz se continuó escuchando hasta prácticamente la actualidad en el medio. Su salida fue traumática, pues en su momento “Chacho” había tenido la “osadía” de hablar contra el grupo propietario del medio. Sin embargo, como alguna vez dijo: “Ya me olvidé, ya pasó. Un hombre no se debe arrepentir de sus principios. No me arrepiento para nada”.

Aquel año se jubiló con cuarenta años de aportes. Pero en su afán creativo no se quedó de brazos cruzados y comenzó a escribir una novela sobre su vida a la que definió como “una novela existencial donde tiene mucho que ver el cine”. Precisamente los últimos años los dedicó a dicho trabajo que cada tanto comentaba brevemente a alguno de sus tantos conocidos que se acercaban a dialogar con él en la mesa de alguna de “sus oficinas” instaladas en los bares céntricos. Diría de su labor: “Más que una novela biográfica, esta es una novela existencial de un hombre común como somos todos. Y con toda la condición de un antihéroe, no de un héroe, no del muchachito de la película, porque no lo soy. El personaje está planteado hasta con mis miserias y con mis miedos porque todo ser humano es un antihéroe. El héroe es una cosa mítica, es un personaje que dista años luz de lo que somos cada uno.”.

Sus últimos años los pasó en soledad –esa de la que solía quejarse, pero que al mismo tiempo reafirmaba haber elegido-, con sus perritos y “trabando” la puerta de su placard para que no se cayeran “los muertos” que había confesado tener en la pacata sociedad azuleña que un día se enteró de su condición sexual, que él mismo hizo pública, cuando casi por “confesiones intimistas ‘Las memorias de la princesa rusa’ pasarían a ser ‘La bella durmiente del bosque’”.

Tres preguntas cerraron la nota que se le hiciera en “El Tiempo” en octubre de 2014 y tal vez sean la clave para entender plenamente a un hombre como “Cacho”:

 

-¿Qué cosas lo mantienen vivo?

-El sentido del humor, que te salva de todas las situaciones. En vez de ir a contar paspaduras, lamentos o una catarata de enfermedades, uno con el humor gana todos los partidos.

 

-¿Azul es su lugar en el mundo?

-Sí, sin lugar a dudas. Me gusta mi ciudad. Me gusta Azul de lunes a viernes, el día común de semana, el cafecito, la lectura del diario, llevar mi notebook y trabajar con mi mundo en la parte de atrás del Gran Hotel Azul, donde no me ve nadie… Y me gusta la gente. Amo la gente de Azul.

 

-¿Cómo le gustaría que lo recuerden cuando no esté?

-Como un tipo que pasó por la vida desafiándola para vivir bien, sin lastimar. Imponiendo mi condición, pero sin molestar a los demás. Es decir, adaptándome al medio.

 

Su nombre es y será un sinónimo de la cultura. Héctor “Cacho” Nebbia fue un gran comunicador azuleño. Un cinéfilo que llegó a construir una enorme colección de películas y que en los últimos tres años, junto a su entrañable amiga “Pochi” Belsito, condujo un Ciclo de Cine (primero sobre Educación y actualmente sobre Derechos Humanos). Precisamente, “Pochi” fue la más certera en cualquiera de las descripciones que se pudieran hacer de “Cacho”: “Amigo del alma, un amigo esencial, un amigo irremplazable”.

Una silla quedó vacía en cada bar céntrico. La radio enmudeció. La televisión, esa encantadora “caja boba”, perdió definitivamente a quien podía aportarle un “cacho” de cultura. Un libro quedó inconcluso…

Ayer, a los 76 años de edad, falleció Héctor “Cacho” Nebbia. Donde sea, seguramente ya está junto a su amiga Susana Vilardebó y otros tantos que partieron antes; y, sin dudas, también estará cumpliendo esa añoranza que entre lágrimas confesara en televisión de volver a abrazar a su madre.

EL FALLECIMIENTO DE “CACHO” NEBBIA:

REPERCUSIONES  EN LAS REDES SOCIALES

 Julio Juárez (locutor): Con Cacho nos conocimos muy jóvenes en LU10 cuando yo, locutor antiguo, lo recibí en el momento de iniciarse él en la profesión. Demás está decir que era una persona muy formada, que estudió en el ISER y ejerció allí como profesor de Guiones. También se había especializado en TV, particularmente como Switcher Master. Compartimos muchos años de sana amistad y compañerismo, respetándonos y admirando sanamente nuestros estilos. Como buen amante del cine, desde jovencito vivió mirando películas y escuchando muy buena música, lo que le daba una exquisita formación para crear un buen día el programa radial que lo identificada plenamente: NOSOTROS DE CARA AL MUNDO, un magacine cultural de amplio espectro y notable aceptación de los oyentes. Humilde y recoleto, vivió un estilo de vida ideal para él. Muy mimoso de su madre, vivió penando su partida, supongo extrañándola hasta el alma. A partir de 1965 cuando Donato Adelqui Santomauro funda SONOIMAGEN TELEVISION AZUL CANAL 3 compartimos también ese otro trabajo, con una gran camaradería, como a algunos nos gusta trabajar. Después vendrían los tiempos de CANAL 2 y de CABLEVISION donde seguimos conectados, él como encargado de Archivo y yo como Locutor y Productor Publicitario, siempre igual…con un abrazo y un beso… un sincero y mutuo cariño. Por eso admiré su profesionalidad, su creatividad, la belleza de sus programas televisivos, que reflejaban su exquisita personalidad. Siento que el día que él tuvo que dejar el Canal, la vida de Cacho cambió y creo que no fue para bien. Pero buen, la vida es así…tiene sus claros y sus oscuros. Lo voy a extrañar y me duele su partida por haberlo querido y valorado como creo que se merecía. Me consuela soñar que en el día de hoy ha entrado en otra dimensión…en esa donde sus queridos papás lo debe de haber abrazado con inmenso amor! Tal vez es el momento en que el hombre encuentra la verdadera felicidad…Hasta la vuelta Cacho, Dios te bendiga!!!

 

Edelmiro Menchaca (actor y director teatral): Hoy, una gran sombra se apoderó de nuestros corazones. La gente que ama todos los aspectos de la cultura estamos sumergidos en una gran tristeza. Nos quedamos desnudos “De Cara al mundo”. Tendremos que remover los leños del Fuego Sagrado y generar las más fantásticas luces en homenaje a Héctor Nebbia, nuestro querido Cacho Ferrarello, amigo y alentador de utopías. En los bares del centro habrá una silla vacía, el cine, el Teatro, los espacios de cultura tienen una silla vacía; la radio tiene un micrófono mudo, la tele local tiene una cámara sin luz, Azul tiene un agujero en el alma. Sin embargo, te aseguro, nunca nos dejarás del todo. Andá por tu Paz, andá por tus sueños truncos, andá por tu próximo café, andá por ese cielo qué ya no tiene el límite de tus ojos. Nosotros trataremos de mitigar el vacío recordando gestos, tu tono de voz, tu sensibilidad y tu don de buena gente. Te quedás en nosotros, te quedás.

 

Adriana Abadie (docente, periodista y escritora): ¡Hasta siempre, amigo! Descansa en paz. Perdón porque no llegamos a tiempo para ver tu tristeza y entender que estabas necesitando ayuda. Los azuleños, una vez más, tarde. Tarde para demostrar el afecto y admiración que tenemos hacia vos. Tarde para cumplir con el deber moral de sumar las almas y voluntades necesarias, con las cuales conformar una trama de amor para sostenerte en el momento difícil, que maquillaste con el disimulo de los grandes. Me queda el ácido sabor de la respuesta inoportuna. De haberte mirado bien, siento que hubieras peleado para seguir un tiempo más entre nosotros. La cultura pierde un pilar; la sociedad, una oportunidad más de demostrar estar a la altura de las circunstancias. Gracias por todo y buen viaje, Cacho querido. ¡Te debemos tanto!

 

Juan José Prat (amigo, dueño de un conocido videoclub de la ciudad): Y se nos fue “REDEPENTE” -como diría “KATITA”, tu admirada NINI MARSHAL-; cuando un amigo se va queda un espacio vacío (dice la canción) , aunque creo que Cacho nos deja un abismo. Estoy muy triste por tu inesperada partida, y a su vez muy feliz por haber sido tu amigo y compartido tantas mesas de café ; gracias por todo lo que me enseñaste.

Parafraseando tus dos grandes amores, “DE CARA AL MUNDO” nos quedó tu “FUEGO SAGRADO”. Buen viaje MAESTRO DE CINE!

 

Silvia Gallicchio (locutora, conductora radial y televisiva): La noticia más triste…serás nuestro ángel amigo querido. Noble como pocos. Te amo Cacho Nebbia.

 

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