25 de septiembre de 2026
Ingresó el 1 de agosto de 1980, con apenas 21 años y el título de la Escuela Industrial, cuando Azul aún se reponía de una dura inundación. A lo largo de 44 años ininterrumpidos de trabajo fue testigo directo de la transformación tecnológica del rubro, organizó la histórica comisión del Día del Carpintero y construyó un lazo entrañable con la comunidad. Un repaso en profundidad por el oficio, la memoria, la anécdota y la gratitud de un hombre que hizo del mostrador una escuela de vida.
El comienzo: un joven industrialista tras la tormenta. Hay fechas que quedan grabadas a fuego en la memoria de un trabajador, no sólo por lo que significan en lo personal, sino por el contexto en el que se inscriben. Para Daniel Borneo, ese día pivote fue el 1 de agosto de 1980. Por aquel entonces, con tan solo 21 años y egresado de la Escuela Industrial, el joven buscaba abrirse camino en un momento delicado para la ciudad de Azul, que intentaba ponerse de pie tras sufrir una severa inundación.
Fue gracias a la recomendación de un familiar que le llegó la oportunidad de cruzar la puerta de Casa Ponthot, firma emblemática especializada en maderas para la construcción y la carpintería. Desde chico, Daniel sentía una atracción natural por la carpintería y el trabajo artesanal. Aquel ingreso no representó únicamente un empleo, sino el inicio de una vocación que se extendería por más de cuatro décadas. Con la disciplina aprendida en la escuela técnica, se incorporó a las rutinas del galpón y la atención al público sin imaginar que allí transcurriría toda su vida laboral, desde los 21 hasta los 65 años de edad.
De la fuerza natural al autoelevador: la mutación tecnológica del oficio. Recorrer la trayectoria de Daniel Borneo implica repasar la evolución técnica de la maderera en el interior bonaerense. En aquellos primeros años de la década de 1980, el trabajo requería un esfuerzo físico colosal. Toda la mercadería que arribaba -tirantes de enormes dimensiones y tablas pesadas- debía descargarse completamente a mano, camión por camión, consumiendo horas de labor extenuante.
Con el tiempo, la modernización modificó de raíz la dinámica cotidiana. Daniel fue testigo y protagonista de esa transición. La llegada de las maquinarias, como los autoelevadores y montacargas, reemplazó la fuerza física por la eficiencia logística, al tiempo que las herramientas de corte experimentaban una revolución similar. Las tradicionales sierras sin fin dieron paso a cortadoras múltiples y a la escuadradora con incisor, permitiendo una precisión milimétrica en el dimensionado de placas y maderas.
A la par de los fierros, el personal debió capacitarse constantemente. Para responder a los avances en productos de terminación y protección, Borneo realizó capacitaciones técnicas con marcas líderes como Alba, Colorín, Cetol y Petrilac, adquiriendo conocimientos especializados en pinturas automotrices y tratamientos para madera.
El mostrador como escuela: aprender a escuchar y saber asesorar. Más allá de las máquinas, el verdadero corazón de Casa Ponthot estuvo siempre en el mostrador y en el contacto cara a cara con la gente. Durante 44 años ininterrumpidos, Daniel transformó la atención al público en un espacio de asesoramiento técnico integral e intercambio humano.
Su labor diaria no se limitaba a despachar un producto; implicaba calcular la estructura completa de un techo, dimensionar escaleras, proyectar entrepisos o diseñar aleros. Para lograr esa solidez técnica, resultó fundamental el diálogo constante con los viejos maestros carpinteros de Azul. "En el trabajo lo más lindo siempre es compartir experiencia, asesorar a la gente y aprender de las personas que tienen oficio", recuerda Daniel al reflexionar sobre esa retroalimentación cotidiana donde la escucha respetuosa era tan importante como el saber técnico. Con los años, los clientes habituales pasaron a ser amigos de la casa, tejiéndose un vínculo de cordialidad tal que el entorno de trabajo terminó funcionando como una gran familia.
La hermandad de la viruta: el 19 de marzo y las anécdotas de galpón. Esa relación cercana con los profesionales de la madera derivó en iniciativas comunitarias muy recordadas en la ciudad. Junto a un grupo de carpinteros locales, Daniel impulsó la organización de los festejos por el Día del Carpintero o Manualista, celebrado cada 19 de marzo. En esos encuentros no solo se compartía la camaradería del gremio, sino que se entregaban emotivos recordatorios a carpinteros jubilados de Azul, reconociendo la trayectoria de quienes dedicaron su vida al oficio.
En cuatro décadas transcurridas entre galpones y sierras, no faltaron las anécdotas insólitas. Una de las más presentes ocurrió cuando, en el ajetreo diario, Daniel cargó por error un pedido de tirantes correspondiente a otro cliente. La confusión se descubrió cuando intentaron acomodar la madera en el vehículo del comprador y las medidas sobrepasaban la capacidad del auto. Por suerte, el cliente lo tomó con una sonrisa y la situación se resolvió de inmediato entre risas, quedando guardada como un recuerdo entrañable de la cotidianeidad mercantil.
Reconocimiento gremial y gratitud institucional. A lo largo de su carrera, el compromiso ininterrumpido de Daniel Borneo recibió importantes distinciones. La Asociación Empleados de Comercio de Azul (AECA) le otorgó un merecido reconocimiento a la trayectoria por sus más de 40 años de trabajo ininterrumpido en el mismo rubro.
Al repasar ese camino, Borneo expresa palabras de sincera gratitud hacia las autoridades y la comisión del gremio, mencionando el acompañamiento brindado por referentes como Jorge Ferrarello, Adriana Paván y Sergio Cornec en materia de beneficios y obra social. Del mismo modo, guarda un lugar de privilegio para la firma que le abrió las puertas en su juventud: "Mi agradecimiento a Casa Ponthot es para siempre".
El balance de una vida: la familia como el logro más sagrado. Al mirar atrás y hacer un balance de los 44 años dedicados al trabajo -desde aquellos 21 años en 1980 hasta su retiro a los 65-, Daniel Borneo ubica el verdadero sentido de su esfuerzo en el plano familiar. Sostiene con convicción que el logro más significativo de todo su trayecto laboral fue haber podido sostener un hogar, acompañar el crecimiento de sus hijos y brindarles las herramientas para que estudiaran y se convirtieran en personas de bien.
Hoy, disfrutando de la jubilación junto a su esposa, sus hijos y la alegría multiplicada de sus nietos, se siente profundamente orgulloso y realizado. En cada saludo a sus excolegas mercantiles en el Día del Empleado de Comercio, late el testimonio de un hombre que honró el trabajo diario con humildad, generosidad y una vocación de servicio que dejó una marca imborrable en la historia comercial y afectiva de Azul.
Se concretó la firma de la compraventa de un lote de más de ocho mil metros cuadrados, por parte de la empresa, en el Sector Industrial Planificado de Azul. Ascar comercializa hormigón y premoldeados para obras civiles y privadas en esta ciudad y en el ámbito rural regional.
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El imputado había sido aprehendido el pasado martes en el Barrio "18 de Abril", inmediatamente después de protagonizar este caso de violencia de género. "Me pegó en la pieza y en la cocina. Pensé que me mataba", relató la víctima. Esa mujer tuvo que ser trasladada al hospital para ser asistida por las lesiones que sufrió.
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