ENFOQUE
El pasado 22 de febrero, en situación de acto oficial y ante conferencia de prensa, el jefe de ANSES, licenciado Diego Bossio, director Ejecutivo de esa administración, anuncia que se realizarán las gestiones necesarias para poner a disposición del Plan PRO.CRE.AR las tierras del estado nacional actualmente usufructuadas por la Guarnición de Ejército Azul y destinadas a la práctica de polo, adyacentes a la Loma del Parque, Callvú Leovú, mediante.
En este punto las cosas se vuelven interesantes vengan de donde vengan. Resulta claro que se trata por ahora solamente de lo que los ciudadanos conocemos sólo como un "anuncio", que en absoluta consonancia con el Gobierno nacional y popular hace su aparición en nuestra ciudad de la mano del intendente municipal Dr. José Manuel Inza, junto a concejales y funcionarios, especialmente del área de planeamiento urbano y obras publicas, quienes hace ya tiempo están detrás de este asunto.
Este destacado hecho político, pudiera ser lo más revolucionario que le pudo acontecer a nuestra ciudad desde el cierre del "cementerio de los pobres" situado entonces en la actual calle República de Italia.
Quienes son demasiado jóvenes o aquellos que se encuentran de paso por nuestra ciudad, quizás no sepan que en un pasado no tan distante, Azul contaba con un cementerio donde eran sepultados los que por alguna razón, no se les permitía un descanso eterno en "la Necochea al fondo". Curiosa y singular forma de "discriminación post mortem" que fue abolida por un decreto emitido el 1° de enero de 1951 con la firma del entonces intendente Malere.
En esta ocasión, que nos ocupa hoy, estamos hablando de tierras con un alto valor inmobiliario según indican especialistas y por ser que se trata de un "anuncio", las voces que se escuchan resultan más que diversas y curiosamente todas convocarían la atención de quienes desde el punto de vista sociológico intenten definir la identidad de la sociedad azuleña, tan pampeana como parisina.
Sucede que ya en el tan mencionado anuncio no faltó quienes forcejearon para situarse en el ángulo exacto de la foto, otros haciendo gala de una creatividad proverbial, dirían que esa era una vieja idea de no se qué cacique vernáculo. Sin contar las críticas provenientes del orden nacional, cuestionando la legitimidad de la ANSES para reinvertir fondos, como si hubiera existido preocupación alguna en los tiempos que las AFJP producían beneficios sólo para directores y gerentes.
En fin? Azul parece crecer en forma espasmódica y tal como en los espasmos humanos, estos crecimientos vienen acompañados de dolencias y malestares. Sin embargo, lo más extraordinario que se escucha, resulta la inquietud de que tal urbanización conlleve a modo de efecto colateral, es decir, traería aparejado, para utilizar una expresión menos galena, "un supuesto deterioro paisajístico" del Parque Municipal.
Y esto, vaya si convoca a la reflexión, en efecto, parece que traicionada la temeraria esperanza del arribo de un tren cargado de hombres mujeres y niños, procedentes del conurbano y ávidos de hacerse de nuestros más preciados bienes materiales, ciertos consumidores de noticias fatales y discursos hegemónicos; adictos al miedo; al orden a cualquier precio, o al popular deporte del Polo, recuperan argumentos y con una visión parcializada pueden afirmar que a lo largo de la Avenida Pellegrini, se viene desarrollando un polo urbanístico digno de un doctorado en espacios verdes, de otro modo no se explicaría como de un lado SI y del otro NO. Dicho en otras palabras, el Parque es limitado al Este por la Avenida Pellegrini, al Norte por calle Guaminí, al Oeste un segmento de dos cuadras por calle Rivadavia y un tramo de unos 400 metros del Arroyo Azul, siendo estas calles densamente pobladas justamente frente al parque, no se explica por cuál razón no lo esté (también poblada) por la margen Oeste del arroyo, además, teniendo en cuenta que resulta el lado menos inundable (Los antiguos pobladores de giles tenían poco).
Sin embargo la cosa parece ir entendiéndose. Si admitimos el hecho de que durante el primero y segundo gobierno del general Perón se efectivizaron los primeros planes masivos de viviendas populares y teniendo en cuenta que la compañera Eva sostenía que los hogares para la clase obrera, trabajadora, pobre etc., no podían ser un objeto de estigmatización y para ello solía decir que, esas casas tenían que parecerse a las que el pueblo veía en las películas norteamericanas, iconos de una época de bienestar, época en que irrumpe el concepto de chalet. Así fueron construidos bolsones urbanos como Ciudad Evita, o los clásicos barrios obreros, como el actual barrio San Martín de nuestra ciudad.
Hechas con materiales de calidad insuperable para esos años y a disposición de la clase humilde y trabajadora. En esos tiempos había falsamente trascendido un vergonzoso paradigma que aseguraba que se arrancaban los flamantes pisos de parquet con el objeto de mandarse con ellos un suculento asado.
Dan ganas de ironizar, ya que no hay registro alguno de acción tan bárbara, contrariamente estas unidades habitacionales, han permanecido al paso de más de sesenta años con sus pisos de parquet intacto aun cuando fueran inundados en varias ocasiones.
"Poray" el destino de toda obra pública sea esto mismo, o sea, un montón de tinta, o voces que dicen porque algo hay que decir, y de este modo le vamos quitando dramatismo, un dramatismo que por ahora, intenta entrometerse en lo que sólo, por ahora, es un "anuncio".
Para ir cerrando, esperemos que además de tinta y voces, la ciudad de Azul pueda extender su casco urbano hacia los distritos naturales de crecimiento, teniendo en cuenta que la demanda de vivienda actual seria de este modo, resuelta en tierras fiscales, cercanas, vecinas a una urbanización existente, próxima a los esenciales servicios públicos, integrada, incluida, con tres tipos de viviendas básicas de acuerdo a cada necesidad, con el desarrollo vial adecuado, cohabitando una sociedad donde sólo quede fuera la exclusión.
Todo azuleño debe esperar con alegría la concreción (pasando el estadio de anuncio) que dará solución habitacional a cientos de mujeres y hombres trabajadores que gastan tal vez, la suma equivalente a un tercio de sus haberes pagando alquiler.
Si? puede ser que este último párrafo sea un lugar común, pero por algo se empieza y para empezar ya se escucha decir que tales terrenos fiscales se pagarían a valor fiscal por parte de sus adjudicatarios, no es poco, teniendo en cuenta lo atroz que resulta hacer negocio con la necesidad.
Grupo Villa