30 de octubre de 2016
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Al conmemorarse hoy una fecha tan cara a los sentimientos argentinos, en la que celebramos 33 años del retorno del pueblo a la senda democrática mediante las urnas
-con la avasallante victoria de Raúl Alfonsín-, también es importante recordar a quien tiempo antes bregara afanosamente por el desarrollo democrático de nuestro país en épocas de grandes turbulencias sociopolíticas. El próximo 3 de noviembre se cumplen 44 años del fallecimiento del Dr. Palmiro Bartolomé Bogliano quien desde la política luchó por el crecimiento de Azul, la región y el país.
Por Eduardo Agüero Mielhuerry
Palmiro Bartolomé Bogliano nació en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires, el 31 de julio de 1914. Sus padres fueron Hipólito Teófilo Bogliano y María Angélica Milani.
Cuando Palmiro Bartolomé rondaba los quince años se trasladó junto a su familia a Azul, donde su padre instaló su consultorio médico. Aquí cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional “Esteban Echeverría”.
En 1936, con excelentes calificaciones, se graduó de abogado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata. Apenas egresado, comenzó a realizar diversas publicaciones en algunos periódicos de la región, siendo de su predilección “La Democracia” de la ciudad de Olavarría y “El Tiempo” de Azul.
Contrajo matrimonio, en 1938, con la joven azuleña María Nélida Gurruchaga, con quien tuvo tres hijos: Palmiro, Estela y José María.
Durante los años ’40 fue Asesor Letrado de la sección Propietarios de Bienes Raíces de la Liga Comercial e Industrial de Azul, además de Delegado por la ciudad y Secretario General de la “Federación de Asociaciones de Propietarios de Bienes Raíces de la Provincia de Buenos Aires”. A mediados de la década publicó “El Libro de la Ley 11.729 en la Prueba del Despido”, constituyéndose en una obra que buscó facilitar el conocimiento de la ley, haciéndola accesible y simple, para cumplir con el postulado esencial del ejercicio razonable de la abogacía.
La acción cívica del Dr. Bogliano se inclinó, con especial preferencia, hacía las actividades del Centro de Educación Cívica “Mariano Moreno” (ya desaparecido), cuya presidencia ocupó entre 1947 y 1949. Merced a la inquietud del mencionado Centro nuestra ciudad fue distinguida con la presencia de eminentes figuras de las letras, las ciencias, etc.
En 1954 obtuvo el doctorado en jurisprudencia con una nota sobresaliente. Su tesis se tituló “La estabilidad en el contrato de trabajo” y al ser publicada (Editorial Abledo-Perrot), tres años más tarde, fue prologada por el Profesor Dr. Mario L. Deveali. Refiriéndose al trabajo del que fuera su alumno, el Dr. Deveali afirmó: “El autor, en efecto, tiene siempre presente nuestra realidad social, el ordenamiento legal que nos rige, las elaboraciones de la jurisprudencia y las construcciones de la doctrina; y es solamente partiendo de ésta base firme, que propicia nuevas soluciones, con una moderación que revela además de su preparación, su madurez y sentido de responsabilidad”.
El Derecho Laboral, una pasión
Desde el momento en que Palmiro B. Bogliano comenzó a ejercer la profesión de abogado lo hizo en nuestra ciudad, donde al cabo de pocos años sería reconocido como uno de los miembros más descollantes no solo del foro departamental sino de la provincia. Fue notoria la jerarquía profesional del estudio cuya conducción siempre compartió con su hermano, el Dr. Jacinto Hipólito Bogliano.
El Derecho Laboral fue la disciplina en la que volcó, con honda y vocacional preferencia, su talento de abogado. Revistas, folletos, diarios y otros medios difusores han publicado valiosos trabajos suyos sobre la especialidad. Su versación en la materia le valió el otorgamiento de muy significativas distinciones, por ejemplo la de ser designado miembro titular del Comité Argentino ante la Asociación Internacional de Derecho del Trabajo; miembro del Primer Congreso de Derecho del Trabajo Reunido en Tucumán, como así también de los tres subsiguientes llevados a cabo en Córdoba, La Plata y Capital Federal; invitado especial por la Universidad Nacional del Sur, a las Jornadas de Derecho del Trabajo y Rural llevadas a cabo en Bahía Blanca; y delegado parlamentario a la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) reunida en Buenos Aires.
Activo integrante de la colegiación, desempeñó las funciones de delegado ante la Federación Argentina de Colegios de Abogados, actuando también intensamente en el orden local.
Radical de pura cepa
Por encima de los desprendimientos o fracciones en que se dividió la antigua Unión Cívica Radical, el Dr. Bogliano fue siempre un fervoroso radical yrigoyenista. En un folleto quedó contenido el texto de una conferencia titulada “Hipólito Yrigoyen, nuestro ejemplo, 1852 – 1952”, que por disposición oficial no pudo pronunciar el 12 de julio ni el 27 de septiembre de 1952, en las sedes partidarias de Bolívar y de Azul, respectivamente. En dicho estudio meduloso sobre la vida y la gestión pública del gran caudillo, el Dr. Bogliano remató su trabajo reflexionando: “Hipólito Yrigoyen desde la cumbre, nimbado por los dardos de su propia gloria y el ejemplo de su credo cristiano y reparador, orienta nuestro camino. Luchemos por el Radicalismo, que es bandera de redención. No interesan las altas posiciones, porque no somos parcialidad de lucha en nuestro beneficio, ni composición de lugar para tomar asiento en los gobiernos. Nuestra causa, es la causa del género humano”.
Fue miembro directivo del Comité Azul de la Unión Cívica Radical, luego de la facción Intransigente y hasta el momento de su fallecimiento ejerció la presidencia de la conducción local del Movimiento de Integración y Desarrollo (M.I.D.). Cuando los doctores Moisés Lebensohn y Donato E. Del Carril –de quienes era ferviente admirador- ejercieron la presidencia del Comité Provincial partidario, el Dr. Bogliano fue miembro titular de ese cuerpo. También lo fue del Comité Nacional. A su vez, el partido le confió funciones de interventor en las provincias de Mendoza y Salta, ejerciendo más tarde, en varias oportunidades, el cargo de convencional partidario.
El Congreso Nacional, su gran trampolín
Tras representar a su partido en la Convención Nacional Constituyente llevada a cabo en Santa Fe en 1957, llegó por primera vez al Congreso Nacional en 1958 como Diputado por la provincia de Buenos Aires. Por medio de la reelección su permanencia en el Parlamento se prolongó hasta 1964. En este último período se lo distinguió con el cargo de Vicepresidente primero de la Cámara, siendo entonces Presidente del cuerpo el Dr. Arturo Mor Roig. En los anteriores había presidido la Comisión de Legislación del Trabajo y actuado como miembro titular de esa Comisión y de las de Relaciones Exteriores, de Defensa Nacional y de Locaciones.
La fecunda labor legislativa del Dr. Bogliano tuvo su más elevada y trascendente expresión –por el carácter nacional del instrumento- en la Ley N° 14.455 de Asociaciones Profesionales. El respectivo proyecto tuvo sanción en la Cámara de Diputados de la Nación el 24 de julio 1958.
Fue el coautor de la Ley de Contratos de Trabajo, a la que en la época se la llamó “Ley Bogliano”, respaldada la misma en sendos Proyectos de ley referidos a Conciliación y arbitraje; Garantías de estabilidad del dirigente gremial; Estatuto del periodista profesional; Trabajo a domicilio; Estatuto del trabajador rural; Comisión Nacional de Trabajo Rural; Reincorporación de obreros cesantes por huelga; Estatuto de la enfermería; Simulación de contratos y Estatuto del traductor público. En diciembre de 1958 logró la sanción de la Ley 14.786, sobre “Conflictos de trabajo. Derecho a Huelga”.
Entre los días 5 y 9 de febrero de 1964, junto a los diputados Luis A. León, Miguel Del Pero y Emilio Jofré, asistió a la Tercera Conferencia Interparlamentaria Panamericana realizada en la sede de la Unión Panamericana, en Washington D.C. (Estados Unidos), como representante argentino, versando su exposición sobre la Filosofía y el contenido de la Alianza para el Progreso, el Sindicalismo y el Desarrollo Económico Social. Para obtener una idea cabal de lo expuesto por parte del Diputado, basta con resaltar: “Los pueblos latinoamericanos, después de producir la libertad política de sus respectivas naciones, recorrieron un largo camino, casi siempre accidentado, en busca del perfeccionamiento de su libertad. Este proceso multitudinario, polifacético, de objetivos continuamente cambiantes, ha hecho crisis en nuestro tiempo. Y es así que ahora, en medio de un ambiente prerrevolucionario, enfrentan una disyuntiva sin opción. No pueden ni es justo que deban continuar esperando por mucho tiempo más la posibilidad de un mejor sistema de vida. La Alianza para el Progreso tuvo, y conserva, la principal virtud de crear expectación de “que los pueblos puedan alcanzar un grado máximo de bienestar con iguales oportunidades para todos”… Los países democráticos tienen no sólo derechos sino también obligaciones, e incluso responsabilidades mutuas, que son tanto mayores cuanto más acabado y perfecto es su progreso”.
Ese mismo año cumplió una delicada misión a nivel internacional como integrante de la Comisión Asesora Legislativa en materia de límites con Chile. En la oportunidad publicó “Promoción y colonización del oeste de Río Negro”.
Junto con el diputado Jorge Ferraris proyectó la reforma de la ley sobre sueldos y salarios del obrero rural. El 19 de diciembre de 1964, en la Honorable Cámara de Diputados, pronunció un destacado discurso: “En la defensa del campo argentino y del productor agropecuario” (tal como se titulara la publicación realizada en 1965), en ocasión de debatirse la modificación de leyes impositivas.
El Diputado dedicado a la Educación
De la acción legislativa del Dr. Bogliano, varias localidades se beneficiaron y en particular Azul. Uno de los antecedentes legislativos en favor de la educación lo podemos hallar en el Colegio Nacional de Benito Juárez. El Legislador elaboró un Proyecto de ley para la nacionalización del instituto, que fue aprobado por la Honorable Cámara de Diputados el 17 de julio de 1958, creándose así el Colegio Nacional “Dr. Benito Juárez” por la Ley 14.524, el cual inició sus actividades el 23 de mayo de 1959 (en el cincuentenario de la institución, se le impuso el nombre de “Dr. Palmiro Bartolomé Bogliano” a un aula del establecimiento).
Y, por su parte, en Azul valdrían estos dos ejemplos: la Escuela Nacional de Bellas Artes (actualmente denominada Escuela de Bellas Artes “Luciano Fortabat”) y los Cursos del Profesorado Anexos a la Escuela Normal Mixta “Bernardino Rivadavia” (devenidos desde 1993 en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N° 156 “Dr. Palmiro B. Bogliano”). Las leyes de creación de esos establecimientos fueron proyectadas y presentadas en su primer período legislativo (1958-1959), siendo importante de señalar que la Escuela de Bellas Artes fue la segunda instalada en el interior del país (la primera fue la de Santiago del Estero) y los Cursos del Profesorado, también fueron de los primeros del interior.
Trabajando codo a codo
Durante la administración del intendente Amado Diab, el Dr. Palmiro B. Bogliano se constituyó en un punto de influencia sustancial en cuanto a la concreción de todo tipo de proyectos para nuestra localidad.
Una de las obras más trascendentes fue la realización de la red cloacal, a lo que siguió la pavimentación de 57 cuadras. Lo más importante es remarcar que ambas obras fueron subvencionadas por la provincia de Buenos Aires, lo que significó que no tuvieron ningún costo para los vecinos.
Asimismo, logrando afianzar la hermandad de las localidades, y concretando un viejo anhelo, el Dr. Bogliano respaldó fervientemente a la Comisión Pro Ruta Provincial N° 60 entre Azul y Rauch.
Por otra parte, activó la creación de los nuevos juzgados en lo Civil y Penal, que estaban determinados por Ley, pero habían quedado en el olvido.
Cuatro leyes de especial significación para Azul, sancionadas por el Congreso y promulgadas por el Poder Ejecutivo, lamentablemente no fueron llevadas a la práctica. Esas leyes fueron: la 15.708 (1960), destinando 25 millones de pesos para construir un Hotel de Turismo en el Balneario Municipal; la 15.887 (1961) destinando 16 millones de pesos para construir e instalar la Casa del Niño en el terreno propiedad de la Sociedad Protectora de Niños; la 16.072 (1961) asignando 20 millones de pesos para ampliar el edificio de la Escuela Normal Mixta “Bernardino Rivadavia”; y la 16.101 (1961) autorizando la inversión de hasta 500.000 pesos para erigir un monumento a Domingo F. Sarmiento en el Parque Municipal.
Más allá de la función legislativa
Jamás, aún fuera de la función pública, se abstuvo de trabajar en favor de Azul, de estar presente para impulsar cuanta inquietud tuviese por finalidad contribuir al progreso de la patria chica. Y lo hizo sin reserva alguna, ya sea en forma individual o en común con otros vecinos, por ejemplo desde la Cooperadora del Destacamento de Bomberos, el Azul Athletic Club o el Jockey Club de Azul, tres instituciones de dispares propósitos que también supieron de su valioso aporte. Sólo por mencionar un ejemplo, como Presidente de la Cooperadora del Destacamento de Bomberos, realizó en ella grandes obras, como dotar de comodidades al edificio y de los últimos elementos de la época para un trabajo eficaz de sus efectivos.
Como gran defensor de la naturaleza, luchó tenazmente hasta lograr que no fueran derribados los tilos de las principales avenidas de la ciudad.
Fue miembro de la Sociedad Italo-argentina, de la Asociación Argentina de Protección Familiar y Asesor Letrado del Centro de Comerciantes, Industriales y Propietarios de Azul por más de treinta años.
El final de su fructífero camino
Aunque buena parte de su tiempo la dedicara a su profesión, compartió gratos momentos dedicados a sus amistades y a las cosas simples de la vida, de allí su afán, por ejemplo, por coleccionar más de quinientas botellitas de todas partes del mundo, colección a la que también contribuyeron sus amigos y conocidos.
Por su parte, su entorno supo disfrutar de un hombre íntegro, de firmes valores y palabra justa, dedicado amable y cariñosamente a sus hijos y nietos.
El Doctor Palmiro Bartolomé Bogliano falleció a los 58 años de edad, el 3 de noviembre de 1972, en la casa de su hija Estela, en la ciudad de Benito Juárez.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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