Nuestra secesión: similitudes y diferencias con la catalana.

Sabemos que la historia de los pueblos responde a la idiosincrasia de sus protagonistas, a los antecedentes propios de la misma, a la geografía y a cientos de factores imponderables que hace que cada fenómeno sea incomparable con otro u otros, pero no es menos cierto que existen ciertos rasgos que, ocurridos en diferentes tiempos y en distintos lugares ofrecen motivos para cierta comparación, salvando las particularidades propias de estos procesos.

Hoy, gran parte del mundo se conmueve por el intento independentista de Cataluña. A diario escuchamos informaciones variadas y ellas cuentan de las posiciones irreductibles del gobierno central español por mantener la integridad territorial e institucional y la tozuda persistencia del gobierno catalán y de una parte del pueblo por seguir el camino iniciado un tiempo atrás.

Yendo a nuestra historia del siglo XIX, con posterioridad a la caída de Rosas e iniciado el proceso constitucional, liderado por Urquiza que culmina en 1853, con la promulgación y jura de la Constitución, con la excepción de la Provincia de Buenos Aires, (dominada por un fuerte sentimiento autonomista), que no concurrió a la Asamblea Constituyente, estimando que los propósitos del urquicismo y de los gobernadores provinciales confluían en quitar a Buenos Aires las rentas aduaneras y su privilegios, políticos y militares. También antiguos resistas, como los Anchorena, participaban de esta oposición al caudillo entrerriano, por los mismos motivos, sabiendo que el puerto, la riqueza ganadera y su exportaciones le permitirían a esta Provincia, como se dice, “cortarse sola”. Es así que en las llamadas “Jornadas de Junio”, de 1852, la fuerte oposición al Gobernador Delegado de Urquiza (Vicente López y Planes) determina que éste renuncie al cargo, lo cual obliga al Director, abocado a la magna obra de lograr consensos para promulgar la Constitución Nacional, a volver a Buenos Aires y reponer a su Gobernador Delegado, quedándose allí hasta el 8 de setiembre. Al retirarse a San Nicolás, los separatistas, provocan un motín (11 de setiembre), encabezado según Urquiza, por “algunos malvados”, que contaban con la conducción distinguidos jefes porteños y un fervoroso apoyo popular, logrando sus propósitos sin necesidad de disparar un solo tiro.

Conviene decir que, el Coronel Hilario Lagos y nuestro convecino durante varios años, Pedro Pablo Rosas y Belgrano, se plegaron a él. Este último enterado del motín habla de sus nobles propósitos “para recuperar los derechos sagrados de la libertad de nuestra querida tierra ” (se refiere a la Provincia de Buenos Aires). (Cita Capdevila Pág.113). En otra carta expresa “el desenlace político y feliz que ha tenido el glorioso movimiento del 11 en la Capital”) (mismo autor 117).

Hasta Junio de 1853, las fuerzas confederadas sitiaron al puerto por tierra y por mar, pero dicho asedio no dio resultados positivos y Buenos Aires permaneció como Estado Independiente, durante una década hasta que la batalla de Pavón dio el triunfó a las fuerzas “integradoras” de Mitre (liberal porteño enfrentado con Urquiza, caudillo entrerriano).

Que pasó en ese período en ambos Estados?

Urquiza fue proclamado presidente de la Confederación regimentada por la Constitución de 1853, que dejaba abierta la posibilidad del regreso de Buenos Aires al lugar desde el cual no nunca debió separarse e inició desde la Capital (Paraná) una progresista acción gubernamental, con los escasos recursos del erario confederal. (1854-1860), continuándole Santiago Derqui (1860-1861), renunciante después de la batalla de Pavón.

El Estado de Buenos Aires, en pleno uso de su soberanía, de hecho, dictaba su propia Constitución (1854), lo que provocó la reacción de los sectores más radicalizados del autonomismo, porque en algunos artículos estaba, implícita, la convicción de la vuelta a la integridad territorial e institucional. Buenos Aires, dueña exclusiva de las rentas aduaneras transitó por un camino de progreso acelerado bajo las gobernaciones de Pastor Obligado (1853-1857). Valentín Alsina (1857-1859). La interrupción del mandato se produce cuando las fuerzas de la Confederación (Cepeda), vencen a las porteñas, y se firma el Pacto de San José de Flores, que básicamente significaba la reincorporación de Buenos Aires a la Confederación, aceptando aquella la nacionalización de la Aduana, aunque reservándose algunos derechos.

Algunas coincidencias: a) los motivos del separatismo está y estuvo fundado en cuestiones económicas, sin perjuicio de otras subyacentes, b) en ambos casos los segregacionistas tomaron posiciones muy duras, c): este bando contó y cuenta en Cataluña con dirigentes acordes con esa firmeza independentista. d) por el otro lado también se expresaron y expresan posiciones duras de sometimiento a los “rebeldes”, e) en ambos casos la comunidad internacional no han consentido ni consienten el desmembramiento de los territorios en litigio.

Diferencias: a) En nuestro caso quien estaba más perjudicada económicamente era la Confederación; en Cataluña, posiblemente, la más afectada sea esta Comunidad; b) Hasta el momento, y por fortuna, no existen indicios de enfrentamientos armados y todo se resolvería por el imperio de las leyes del Estado español, c) Este determina, lo que en nuestra Constitución sería la Intervención federal, cosa que no podía hacer la Confederación, puesto que Buenos Aires no reconoció la Constitución de 1853.d) Otra diferencia a considerar es que en la mitad del siglo XIX se daban procesos integradores en Europa, caso de Italia y Alemania, mientras que hoy (con excepciones), se destaca la conformación de bloques políticos-económicos para dar más solidez a sus integrantes.

Omar Antonio Daher.

Profesor de Historia.

DNI: 5.377.082

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