“Nuestro objetivo es devolverle el amor que les robaron”


Lo expresó la directora del Hogar Marengo, Fernanda Uhalde refiriéndose a los menores que residen en la institución ubicada en Arenales 992. Destacó la difícil tarea de contener a los jóvenes y solicitó a la comunidad que conozcan la entidad y sobre todo a los chicos. “Tienen que conocerlos”, expresó.
Por Laura Méndez-lmendez@diarioeltiempo.com.ar
¿Lamentablemente o felizmente existen los hogares para niños y adolescentes?. Es una pregunta difícil de responder porque, por un lado es un espacio para aquellos que no tiene dónde ir, pero por otro se supone que el mejor lugar para estar es la familia. Aunque la directora del Hogar Marengo, Fernanda Uhalde asegura que “toda familia debería tener a los hijos consigo”. Aunque lamentablemente no siempre se puede.
Esta institución ubicada en Arenales 992 fue fundada en 1993. Anteriormente era una casa de contención y en enero de ese año se transformó en un hogar para niños. En el transcurso de los primeros meses ingresó un sólo nene y en junio ya había cinco. Así fue creciendo en matrícula y actualmente hay adolescentes, doce en total.
Es importante destacar que antes eran hermanitos los que llegaban al hogar, tanto varones y mujeres.
Días pasados Uhalde, agradecida y amablemente, recibió a este diario para hablar sobre la contención de los menores, no pasó desapercibido el avance que se hizo en las instalaciones ya que antes se llovían los techos e incluso, estuvo a punto de cerrar sus puertas en 2016.
 
“Estos lugares no deberían existir”
En primer lugar, Uhalde contó “este hogar brinda apoyo y contención a adolescentes cuyas familias no puede o no quieren tenerlos. No todos son de bajos recursos, sino que vienen de adopciones frustradas. Es decir que los han ´devuelto`, otros no tienen directamente familia, a otros no los quieren tener y no es que no los pueden tener. Toda familia puede y debe tener a los hijos consigo, hay familias que no, claro”.
En ese mismo sentido destacó “esto, el hogar seria lo último que se busca para los chicos, la realidad es que estos lugares no deberían existir porque los menores estarían mejor con sus familias, mas allá de que no tengan bienestar económico pero estarían en el contexto familiar. Ocurre que cuando se sufre un situación de violencia o abuso ¿a quien sacan de la casa?: al niño, a la más vulnerable mientras que el victimario sigue disfrutando de su casa”.
Sobre la modalidad de vida, especificó que “es un lugar abierto, los menores tienen una vida normal, como cualquier chico de su edad. Algunos van a reggeaeton, a hip hop y todos concurren a los diferentes establecimientos educativos de la ciudad. Los chicos con capacidades diferentes asisten a escuelas especiales. En definitiva, la idea es que el hogar sea lo más parecido a una casa con la diferencia de que vamos cambiando las madres y los padres, es decir somos nosotros los que contenemos a nuestros chicos”.
Sobre esta contención esta suerte de mamá-directora, informó que existe un equipo para ello. Además de que están asesoradas por otras instituciones.
“Nos vamos asesorando, esta entidad depende del Organismo Provincial del Ministerio de Niñez y Adolescencia, incluso en Azul somos el único hogar oficial. En la provincia son dos los oficiales”, puntualizó.
Subrayó que “los primeros días del mes nos mandan los insumos como el martes que nos llegó la canasta escolar”.
Pero retomando la contención compungida, expresó que “es difícil”…. “Por eso necesitamos profesionales para nosotras, mas que nada lo que necesitamos en este hogar es gente porque, sinceramente, hay que estar. Nosotros respondemos a las necesidades de los chicos basándonos en las experiencias que tenemos como madres porque a veces nos equivocamos pero tratamos de escucharlos, abrazarlos. El abrazo es fundamental aunque no lo pidan, pero sabemos que lo necesitan”.
Continuó “ellos sufren la falta de afecto, es lo fundamental”. Ejemplificó “resguardamos eso en la compañía cuando están realizando alguna actividad convencional como escuchar música. Entonces, uno se sienta al lado y se sienten acompañados”, añadió.
Opinó “esos detalles que en la vida lo hacemos con nuestros hijos, tratamos de hacerlo con ellos porque nuestro objetivo es devolverle el amor que les robaron porque les han vulnerados tantos derechos a estos chicos que tratamos de devolverles su infancia. Algunos vivieron en las calles, fueron violentados, abusados y ¿cómo hace ese chico para volver a confiar en un adulto? o ¿a confiar en un par? O simplemente ¿a confiar?”.
Para ello, destacó “nos ayudan profesionales, tanto del Hospital de Niños o del Juzgado la psiquiatra Natalia Soriani. Es decir nos dan herramientas de cómo tenemos que actuar”.
 
“En presencia, que ayuden en presencia”
En segundo término, la directora explicó cómo es el día a día de los menores que allí viven y la profesionalización del trabajo de equipo.
“La convivencia entre estos jóvenes es buena porque hay chicos que hace mucho tiempo que están, por ende se quieren como hermanos y se pelean como hermanos (risas).
Brindó ejemplos: “comparten la ropa, las actividades, las salidas…”
Recordó que “también solicitamos al Organismo o a médicos talleres de educación sexual, al CPA por ejemplo que ha venido a dar charlas de temas puntuales, al igual que el servicio zonal”.
“Ahora nos estamos capacitando como operadores porque, como decía anteriormente, hay que estar. Es decir hay que profesionalizar el trabajo aunque cuesta ya que uno está tratando con personas y el vínculo se forma. Entonces a uno lo emociona un egreso porque dice ´fijate lo que logramos`, o cuando encuentran a sus familias y también ves esas alegrías”, precisó.
Es importante resaltar que estos jóvenes pueden quedarse a vivir en el hogar hasta los 18 años. Recientemente el Organismo del que dependen planteó un programa de autonomía joven que significa que una vez que egresan de la institución hay referentes de autonomía que los va a seguir acompañando y el Estado los apoya con una beca para que puedan seguir solos.
Al respecto la directora del Marengo opinó que “convengamos que hoy un joven de 18 años es chico. No saben pagar un servicio, no hay un dispositivo para un después y sabemos que hay familias que no van a responder.
En cambio también sabemos que ellos mismos tratan de buscarse un objetivo. Nosotros tuvimos un nene que tuvo una adopción muy fea, fue maltratado durante 14 años y después buscó a su familia biológica, el padre no sabía lo que había pasado con él y hoy están reencontrándose. Entonces esas cosas alivian. Muchos de ellos quieren estudiar, tengo algunos que les gusta el baile, es su pasión. Y queremos, lógicamente que cumplan sus sueños. Algunos llegaron con problemas de adicciones pero es mucho menos que antes. A algunos los pudimos ayudar, otros terminaron en la cárcel y eso frustra”.
Sobre qué están necesitando en el caso de que la comunidad desee ayudarlos.
Resaltó “que vengan porque muchos piensan que es un mini Lugones, que los chicos que están acá van a salir a robar, sí es cierto que vivía un menor que con tal de llamar la atención de su mamá robaba y salió en todos los medios. Pero no todos los chicos son así, tienen que conocerlos”. Insistió “la comunidad debería conocer el hogar. En presencia, que ayuden en presencia. Por suerte hay mucha inclusión de la parte educativa o sea nos abren las puertas sin problemas y en cuanto a salud nos manejamos con los hospitales y siempre tenemos turnos”.
 

Convirtiéndose en un lugar mejor…

En otro tramo de la charla, Fernanda Uhalde se refirió a las instalaciones y su estado en general. “Hace dos años tuvimos la visita de una jueza que llevaba el caso de uno de los chicos y encontró el hogar que se venia abajo porque incluso había agujeros en el piso. Este lugar es muy grande”.
Siguió “en seguida llamó al Organismo y a la Municipalidad porque el edificio es de la Municipalidad que se lo concedió en comodato a la Provincia para ver qué se podía hacer. La realidad es que no se podía seguir, sino se cerraba”, recordó.
Asimismo explicó que “de esta manera acordaron que el Organismo ponía materiales para la reconstrucción y la Municipalidad el personal. Se hicieron los techos, pero mal, así que se tuvieron que hacer otra vez porque se llovía. Después la instalación eléctrica, la de de gas porque no teníamos calefacción, se cambiaron los pisos que eran de madera, afuera se arreglaron algunos ambientes pero quedó pendiente la segunda etapa: el frente, carpintería, pintura, aberturas y la próxima semana tenemos una nueva audiencia con el Juzgado y vamos a ver cómo sigue”.
 
 

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