CUENTA REGRESIVA PARA UN ANIVERSARIO ESPECIAL

Nuestro Parque rumbo a su centenario

Distinguido con diversas obras de arte y especies arbóreas, pasaron muchos años para que la antigua plaza de carretas se convirtiera en el bello parque que hoy podemos disfrutar.El 10 de octubre de 1918 la comunidad azuleña inauguraba su paseo más emblemático. El año próximo, el Parque Municipal “Domingo Faustino Sarmiento” arribará a un siglo de existencia. ARCHIVO/EL TIEMPO/ NACHO CORREA
<
>
El 10 de octubre de 1918 la comunidad azuleña inauguraba su paseo más emblemático. El año próximo, el Parque Municipal “Domingo Faustino Sarmiento” arribará a un siglo de existencia. ARCHIVO/EL TIEMPO/ NACHO CORREA

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

En el siglo XIX, los diversos tipos de carretones y carretas que llegaban al Azul, solían parar a descansar en las distintas “plazas de carretas” que tenía el pueblo. La actual Plaza San Martín -cuando era denominada “Mayor”, antes de ser “Colón”, y no era más que un alfalfar-, la Plaza de La Tablada, para la cual se expropiaron cuatro manzanas cerca del Molino de Marcelino Riviére –actual zona de la Papelera-, y la Plaza o Campo de Marte, posteriormente conocida como Plaza General Rivas, ubicada en las afueras del pueblo, al Sur, a un costado del inicio del “camino de las acacias” -hacia el puente de los Negros, o San Benito-, cerca del Molino Harinero “Estrella del Sud” (1858) de Blas Dhers y su familia, que era el principal atractivo para la llegada de los vehículos con materias primas o la salida de los mismos con la manufactura.

La zona de la Plaza Marte era el límite “urbano” del pueblo, más allá estaba la zona de chacras. De hecho, hasta 1888 la calle Guaminí era la última denominada hacia el Sur. Recién el 4 de marzo de dicho año, mediante el Decreto N° 354, durante la intendencia de Pedro Oubiñas, se determinó: “Las calles que en la actualidad permanecen sin nombres se denominarán como enseguida se expresa: (…) La que sigue de la Guaminí rumbo Norte a Sud, General Rivas, y la paralela, General Paz.”. Y de todas maneras, tendríamos que esperar hasta 1924 para que la actual calle Falucho y algunas sucesivas fueran denominadas por el Municipio.

Asimismo, a finales del siglo XIX, la Plaza contaba con una pista para la práctica del ciclismo y pedestrismo; y aún se podían visualizar las viejas defensas contra los indios.

Corría el mes de septiembre de 1905 cuando el Diputado Provincial Matías Pinedo Oliver presentó un proyecto de ley ante las cámaras legislativas con la intención de cambiar el nombre de Azul por el de General Ignacio Rivas, para perpetuar en la toponimia bonaerense el recuerdo de sus hazañas para las generaciones venideras. Inmediatamente la comunidad azuleña reaccionó contra la propuesta. El miércoles 1 de noviembre de 1905 se desarrolló una nueva sesión en la Legislatura bonaerense. A pesar de la insistencia del diputado Pinedo Oliver, viendo las reacciones de los azuleños, la opinión de los Senadores se volcó en sentido contrario a la mentada propuesta, desestimándola. En la misma sesión, tal vez como “consuelo” para el Diputado, se aprobó un proyecto del senador Liborio Luna para destinar la suma de 30.000 pesos a la construcción de un monumento en memoria del osado militar en la plaza homónima. Pero el monumento nunca fue concretado, desconociéndose el destino de los fondos asignados.

El Centenario de la Revolución de Mayo en Plaza Rivas

Con los corazones henchidos de un profundo patriotismo y envueltos en gloriosas escarapelas celestes y blancas, los azuleños se dispusieron a celebrar con exaltación el Centenario de la Revolución de Mayo. La ciudad se vistió de gala; los preparativos para la celebración se iniciaron con antelación y uno de los puntos destacados fue la participación de la población, que se sumó a los actos inclusive embanderando los domicilios y comercios.

Luego de los actos centrales que se realizaron en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario y en torno a la Plaza Colón (donde se colocó la piedra fundamental del monumento a la “Primera Junta”, que nunca se concretó), buena parte de la comitiva oficial y centenares de vecinos se trasladaron a la zona de la Plaza Rivas donde se concretaron destrezas hípicas, carreras de sortijas, competencias de aperos y bailes populares.

Un adelantado…

El intendente Manuel Castellár (7 de abril de 1911 – 31 de diciembre de 1911), planteó un importante plan de obras públicas que incluían el embellecimiento de los espacios públicos.

Considerando que la ciudad apenas contaba con tres espacios públicos, es decir, las plazas “General Rivas”, “Bartolomé Mitre” (actual manzana de Vialidad de la Provincia, en Av. Mitre y Av. Cacique Catriel), y “Colón” (actual Plaza “San Martín”), el intendente Castellár reflexionaba que “nuestra ciudad carece de paseos públicos propiamente dichos. La pequeña Plaza Colón es apenas un minúsculo jardín y solo en la Av. Mitre encuentra el vecindario el sitio que hace las veces de verdadero paseo”.

En consecuencia, anunció que se le había solicitado al ingeniero Jorge E. Bosh, la proyección y el trazado de un futuro parque, teniendo como punto de partida la Plaza “General Rivas”, adelantándose casi siete años a la obra real que se materializaría en octubre de 1918. Sin embargo, las obras se verían demoradas…

Salas y Lier

La idea de dotar a la ciudad con un paseo público importante, con múltiples atractivos, era desde hacía ya mucho tiempo un deseo muy sentido. Y pronto comenzaron a sumarse más voluntades que recursos económicos, ya que en la Comuna no se poseían los fondos necesarios para solventar los gastos pretendidos para un proyecto de semejante envergadura. Sin embargo, la comunidad azuleña respondió de manera sorprendente.

El comisionado Municipal, Dr. Lisandro Salas (2 de septiembre de 1917- 30 de abril de 1918), retomó y vigorizó la idea de formar un Parque, siendo su sucesor quien finalmente concretó la obra.

Hacia mediados de 1918, el intendente José María Lier (el primer intendente de la Unión Cívica Radical que gobernara los destinos azuleños), dispuso la nivelación de los terrenos del futuro Parque Municipal y ordenó la construcción de ocho pedestales, una rotonda y zanjas, para comenzar el embellecimiento del sector.

La primera comisión de la Liga Comercial e Industrial de Azul, presidida por Constantino Fernández, tuvo como una de sus primeras iniciativas la propuesta de celebrar “La Semana de Azul”. El 23 de julio de 1918, consta en los libros de actas, la invitación al intendente municipal para conmemorar el “Día de la Raza” con una fiesta que duraría desde el 6 al 13 de octubre. Dentro de las actividades del Programa consensuado constaban los siguientes actos: inauguración del Parque Municipal, organización de una kermese, juegos florales, conciertos, juegos atléticos, exposición ganadera y diversos espectáculos de carácter popular.

El día de la inauguración

Finalmente, la Comisión Pro Parque, el 10 de octubre de 1918, concretó la inauguración del Parque Municipal (recién nombrado como “Domingo Faustino Sarmiento” mediante el decreto 24.423/56 del 10 de enero de 1957).

El día de la inauguración del paseo, el intendente José María Lier rescató diversos aspectos del trabajo realizado y resaltó: “Desde que asumí el gobierno de esta comuna, mi primera preocupación fue la continuación con empeño de esta obra y me lo impuse como deber ineludible. Como medida previa nombré y encargué de su realización a esta digna comisión de vecinos, quienes dándose inmediata cuenta de la importante misión que se les confiaba, la aceptaron con entusiasmo y no vacilaron un momento para dedicarle todos sus conocimientos e inteligencia, poniendo a prueba su actividad. (…)… me es satisfactorio manifestar con orgullo que el pueblo del Azul ha respondido en forma tan eficaz y digna de elogio que su ayuda pecuniaria ha sobrepasado los cálculos más optimistas. Este Parque Municipal queda desde hoy inaugurado, lo entrego a la custodia de todo el pueblo del Azul, para que sirva de punto de recreo y le pido que en el futuro, siempre en constante comunión de ideas como en el presente, con sus autoridades, sea el encargado de velar por su conservación y engrandecimiento. No es esta la obra de un hombre ni de una administración, es la obra del vecindario del Azul….

El alquimista…

Teniendo en cuenta que toda la extensión del Parque Municipal fue lograda a partir de las diversas donaciones efectuadas por vecinos de Azul, resulta complejo puntualizar con precisión quién donó éste o aquél terreno sin recurrir estrictamente a los planos catastrales. Sin embargo, sí podemos afirmar que con un excelente criterio, el señor Ángel Sala (modesto ideólogo y realizador, muchas veces olvidado), se ocupó hasta del más mínimo detalle para alcanzar la amalgama perfecta de los espacios en el bellísimo paseo que pergeñó y que transita hacia su centenario…

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *