NUEVA ADVERTENCIA DESDE LA POLICÍA POR “CUENTOS DEL TÍO”

Desde la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) en Función Judicial de Azul se informó ayer sobre la existencia de este tipo de ilícitos en la ciudad, para lo cual se solicitó a la población que en caso de constatar esta clase de maniobras “hacia los mismos o a terceros” se ponga de inmediato en conocimiento de la situación a la Policía, llamando a los teléfonos de emergencias (911 ó 101) o comunicándose con cualquier otra seccional de seguridad.

Voceros policiales consultados ayer por EL TIEMPO indicaron que si bien no se habían registrado hechos consumados, sí se tenía conocimiento de que en estos días diferentes vecinos de la ciudad estuvieron recibiendo llamados telefónicos enmarcados en este tipo de modalidad delictiva.

Pero dichos ilícitos finalmente no se perpetraron, gracias a que quienes eran los receptores de esas comunicaciones telefónicas advirtieron enseguida que se trataba de un engaño.

Los llamados se reciben generalmente a teléfonos fijos y en su mayoría, cuando esos “cuentos del tío” se consuman, quienes resultan víctimas son personas pertenecientes a la Tercera Edad.

El sujeto que llama entabla inmediatamente una conversación con su potencial víctima, diálogo a través del cual logra recabar información tendiente a sustraerle dinero mediante engaño.

Las estafas más recientes ocurridas en esta ciudad han tenido como denominador común la misma temática: los autores de los hechos se hacen pasar por familiares de la víctima y les indican a quienes los atienden por teléfono que deben cambiar los ahorros que tienen en la casa, con la excusa de que esos billetes van a quedar fuera de circulación.

En ese contexto, acuerdan que instantes más tarde un empleado de una entidad bancaria se hará presente en el domicilio para llevarse los billetes “viejos” y cambiarlos por otros pertenecientes a una nueva denominación.

Pero ese sujeto que se hace presente en el domicilio es un falso empleado del banco. Y en realidad, resulta ser quien se termina apoderando mediante ese engaño previo -concretado a través de la comunicación telefónica- del dinero de las víctimas, plata que en la mayoría de los casos consiste en ahorros acumulados durante muchos años por esas personas que son estafadas en su buena fe.

Los delincuentes cometen este tipo de estafa usando como excusa la ya mencionada de renovar los billetes. Y en otros casos, argumentando la inminente llegada de un nuevo “corralito financiero”.

Para los autores, implican que efectúen múltiples llamadas telefónicas en busca de una potencial víctima.

Si se compara a este tipo de ilícitos con otros que también incluyen el apoderamiento ilegítimo de dinero, como por ejemplo lo pueden ser un robo o un secuestro, tienen un riesgo mucho más escaso para los delincuentes.

No se usan armas y sólo basta con una llamada telefónica previa para concretar el delito.

Además, ante una eventual condena, sus autores son hallados responsables de ilícitos tales como estafa o extorsión, que implican la imposición de penas menos graves si se las compara con las de otros delitos cuya finalidad es la misma.

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