ENFOQUE / NOCHE DE SAN JUAN

Nunca dejes de perseguir un mágico deseo

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Escribe: Laura Méndez De la redacción de EL TIEMPO

Hay circunstancias que conmueven. La noche de San Juan es una celebración que no sólo lo hizo con quien suscribe sino con todos los vecinos que participaron de este tradicional festejo. La organización la retomó la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Azul hace seis años, ya que en épocas remotas los propios vecinos eran los que tomaban la iniciativa.

Se trata de festejar el 23 de junio -la noche más larga del año- cuando la gente se reúne para realizar rituales y aprovechar las energías mágicas de este crepúsculo. Todo se relaciona con San Juan El Bautista y el solsticio, y el 24 se festeja el nacimiento de este santo que preparó a la humanidad para la llegada de Jesús. Su nacimiento ocurrió en una fecha muy cercana a un solsticio (de invierno para el hemisferio sur, y de verano para el norte). Es decir que se ponen en juego poderosas energías solares actuando en la tierra.

Este año la festividad tuvo particularidades que no sería justo dejar pasar. La gente de los barrios donde se oficiaron las fiestas trabajó durante meses para ser partícipe del evento. Convocados por las comisiones barriales ensayaron coreografías de diferentes géneros musicales; hubo teatro, feriantes, números artísticos, comparsas y agrupaciones corales. Las entidades intermedias estuvieron presentes con un fin solidario, al igual que el intendente municipal, Hernán Bertellys, con su intervención cantoral. Todos fueron actores de este encuentro de la mano de los vecinos que acompañaron la realización.

Años anteriores se quemaban personajes relacionados con mitos y leyendas, como “La viuda negra”, “El chancho con cadenas” o “El viejo de la bolsa”. En esta edición, la propuesta de los barrios fue distinta: los vecinos elaboraron una estructura que identifique al barrio. Por ejemplo, se tomó de referencia la concientización de una problemática afín como la diversidad cultural (Barrio Pedro Burgos); los mitos en el barrio Urioste, con “La Pericana”, y “el duende que asustaba a los chicos”, de Plaza Oubiñas. También “La llorona”, en Villa Fidelidad; “El Sol”, en el barrio homónimo; “la fuente misteriosa”, en Villa Piazza Sur; y “el plato volador” en el barrio Alfonsina Storni. Sobre cada una de estas figuras, Sebastián del Prado y Daniela García Angerami, proyectaron imágenes relacionadas con la temática.

Seguidamente en formato de cuenta regresiva y con la fogata rodeada por jóvenes y niños, se inició el desfile de quienes portaban las antorchas. La figura, entonces, se esfumó consumida por el fuego para iluminar el cielo. Desde lo visual fue, sin dudas, un delicioso ritual.

Los ochos barrios que formaron parte de la celebración de San Juan redondearon un gran festejo: El Sol, Pedro Burgos, Villa Fidelidad y Villa Piazza Sur, durante la jornada del jueves; y Barrio de Carmen, Alfonsina Storni, Urioste y Plaza Oubiñas, el viernes.

Además hubo una prolija sincronización de los digitalizadores, con los mapping y la quema de la figura, lo cual derivó en aplausos y la petición de deseos, ovaciones y una sensación de que esa fogata no cese nunca; que continúe ofreciéndole un marco especial a dos noches de bajas temperaturas y que la magia del festejo siga brillando.

Toda la movilización, en definitiva, fue la “excusa” para que cada vecino sea actor y parte de un trabajo bien logrado y para que los ocho barrios se lucieran ante la comunidad. Fue conmovedor el esfuerzo que hizo la gente para aggiornar cada epicentro festivo desde horas muy tempranas, así como el entusiasmo de los adultos mayores sumándose con bailes y el ir y venir de los más chicos en torno de la fogata, eufóricos, y con el deseo que la esperanza es lo último que se pierde.

 

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