“… NUNCA IRÍA A  UN PSICÓLOGO…”

Por María Emilia Baldini

Lic. en psicología.

 

Maria Emilia BaldiniDesde  la época en la que fui estudiante universitaria de esta maravillosa profesión, he oído en rondas de amigos y grupos variados, expresiones como “yo nunca iría a un psicólogo” o “el psicólogo es para los locos”, entre otras. Siempre me han llamado la atención esas aclaraciones, porque nunca nadie me dijo “yo nunca iría a un gastroenterólogo” o “yo nunca iría a un abogado” etc. A partir de allí, me he preguntado qué lugar ocupa y qué genera en el imaginario social actual esta profesión.

También he escuchado frases como “me estás analizando” cuando algún psicólogo intercambia una simple conversación de cinco minutos con alguien y en cualquier contexto, asociando la psicología con una especie de videncia. Pareciera que una persona puede hacerse transparente a los ojos de un psicólogo, quien estaría “dotado” de un poder extra natural para saber/ver lo que piensa y desea el otro. Lógicamente esto no es así y quizás esa concepción responda a “Significaciones Imaginarias Sociales” (Cornelius Castoriadis, 1983) -ideas, representaciones, comportamientos que se sostienen en un momento socio-histórico- que circulan y desde las cuales piensan, equivocadamente algunas personas, esta profesión. Y dando un paso más, ¿por qué asusta tanto aún, esa idea en una época en la que justamente se busca saberlo todo?

Paradójicamente, en la actualidad el avance científico y tecnológico, intenta controlar y conocer todas las variables. ¿Qué pasa a nivel humano? ¿Por qué moviliza tanto conocer sobre  uno mismo y el otro? ¿Por qué el psicólogo se ha asociado a la locura y genera ese temor o misterio?

La psicología encuentra sus  antecedentes históricos principales en  la filosofía y la fisiología, que en la antigüedad, se preocupaban por la naturaleza humana y los motivos del comportamiento. El modelo científico de la modernidad se  ha basado en la contrastación empírica, en lo tangible,  mensurable. ¿Cómo  medir un hecho  psíquico, cómo medir el sufrimiento…? El objeto de estudio de la psicología siguió inicialmente las vías de aquel modelo para poder constituirse como ciencia, considerando la conducta humana y los hechos psíquicos un  observable pasible de responder a los cánones científicos.

El Psicoanálisis –una de las corrientes dentro de la psicología- ha planteando al inconsciente como uno de sus supuestos principales. Esto generó una revolución, en tanto cuestionó el lugar de la razón y lo consciente como único lugar de la intencionalidad. Es decir, soy capaz de hacer/sentir cosas que tienen un determinismo y significación inconsciente, que tienen su propio móvil.  Eso no es “locura”, es aceptar que todos los sujetos tenemos un espacio propio que por momentos nos es ajeno a nosotros mismos. Muchas veces, la respuesta a sufrimientos propios, a actitudes, a dolencias emocionales, tienen que ver con algo que no sé “conscientemente” sobre mí y  que determina mi funcionar.

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, hablaba de las “neurosis de destino” para señalar  justamente, ese punto de autoengaño, esa encrucijada de repetición sufriente en la que alguien suele caer sin saberlo, siendo su propio hacedor. Un espacio psicoanalítico permite que alguien pueda conocer algo de esa otra realidad que lo determina,  así como construir  nuevas opciones y posicionamientos subjetivos menos dolorosos.

Sería deseable no  escuchar  categóricamente ese  “yo nunca  iría a un psicólogo” -como estigma de locura, irracionalidad o falta de autosuficiencia-  y empezar a escuchar  frases más saludables, como “iría a un psicólogo si lo necesitara o deseara”, decires propios de un sujeto libre en relación a sí mismo y con implicación en la construcción de su propio devenir.  Abrir dicha opción como posible,  incluye pensar en el bienestar emocional  como  parte del concepto  integral de salud  y cuidado propio.

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3 Comments

  1. Fernando Buch

    junio 23, 2016 at 1:22 pm

    Cierto es que, ir al psicólogo conllevaba hasta hace poco cierta estigmatización social; al final de cuentas el psicólogo lo único que hace es conocer a la persona como cualquier otra persona lo haría, atento a que su diagnostico debe recaer en su experiencia, sensatez y moral.

  2. pablo

    julio 8, 2016 at 6:54 pm

    FERNANDO,ENTONCES,CONCURRO A UN AMIGO…NO ME COBRA Y ESTA MAS COMPROMETIDO CON OBYENER LA SOLUCION DE MI PROBLEMA.NO CREO EN LOS PSICOLOGOS…

  3. pablo

    julio 9, 2016 at 1:51 pm

    Miguel,la gente se defiende como puede.por lo que decis vos seria lo mismo que andar por la calle desnudo.la careta es como la ropa….a algunos les gusta y a otros no,pero no se puede andar desnudo por laa calle

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