FÚTBOL - SUB 15 

Ochenta minutos para vibrar sólo con cinco, ¡pero qué cinco!

En el Emilio S. Puente, Azul jugó ante Olavarría el primer partido de las revanchas. Ambos sigue siendo líderes de la Zona A de la Federación Sur al cabo de este 1 a 1 de anoche. Ante Laprida, la semana próxima, el selectivo de la LFA jugará su chance final de clasificar.

El empate los sostiene a ambos elencos en la cima de las posiciones. Laprida no suma y es el rival que Azul y Olavarría tienen por delante.Azul empató con Olavarría anoche al cabo de un partido que regaló en el cierre cinco minutos impresionantes.
FOTOS NICOLÁS MURCIA
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El empate los sostiene a ambos elencos en la cima de las posiciones. Laprida no suma y es el rival que Azul y Olavarría tienen por delante.

Como si se tratara de la fuente repleta de oro que, se dice, está al final del Arco Iris, así estaba situado, en el suspiro final de este clásico, la fuente de las mayores emociones de esta tercera presentación de Azul y Olavarría. Pasaron más de ochenta minutos hasta que ese cotejo errático, harto vertiginoso y con escasas ocasiones relevantes de gol deviniera en una escueta sucesión de relámpagos a uno y otro arco y propiciara los dos goles.

Ahora es Laprida lo que surge como una obsesión deportiva. Para ambos, dado que el elenco de la Liga de Fútbol de Azul y también el olavarriense mediarán sus posibilidades de clasificar ante ese selectivo. Al mismo tiempo, este 1 a 1 ha reavivado la remota chance lapridense de clasificar: si gana sus dos partidos, será el líder de esta Zona A de la Federación Sur.

Inicialmente, en la propuesta de ambos sobresalía como punto de apoyo la figura del enlace, el armador: Echeverría en el local y San Julián en la visita. En ese albor, el volante de la LFA gozaba de un mejor contexto colectivo y eso lo llevaba a que no todo sean aspiraciones personales.

Azul afrontó el partido bien pisado en mitad rival, con mucho despliegue físico ante la salida. Pero en pocos minutos, dado que las uniones con el 10 como epicentro no prosperaban, el anfitrión buscó la alternativa del pelotazo frontal, que evadía toda injerencia de Olmos y Echeverría  y que aspiraba a acertar en la carrera de Ferreyra y Criscitelli. El fondo de Olavarría resolvía con facilidad ante esa impronta y agradecía.

Emergió una casi constante frustración ofensiva en ambos. Entre medialunas, arrebatados, como si los cuerpos rivales pudieran vulnerarse como la niebla, pero sin chances de gol.

Pudo Olmos convertir un gol espectacular, con un disparo desde unos 40 metros al advertir la lejanía de Bianchi (de las grandes figuras del cotejo) de su arco; el arquero retrocedió unos pasos y todo lo demás lo hizo su grandioso salto y manotazo salvador. Al final del primer tiempo Azul había sido algo más constante en la inercia de ataque; logró el plano inclinado aunque sin una muy buena traducción en ocasiones de gol. Un déficit que compartió con LFO y que decidió la tónica del juego.

Desde no bien comenzado el segundo tiempo, Olavarría evidenció otros síntomas en su actitud, traducidas a la identidad de su juego, muy alentadores para sus intereses. A los 4’ Novas tuvo tiempo en el espacio indicado (en torno al punto penal local), controló y mandó una media vuelta que Pueyo redujo a susto merced a una notoria atajada. La selección olavarriense, en ese lapso de apertura del complemento, disponía de más ocasiones de gol que las que había obtenido en todo el primer tiempo.

A la defensa azuleña le volvía muy pronto y algo desprotegida la pelota que despejaba cómo podía. Ahora Echeverría era una ausencia y los puntos naufragaban en soledad, sin poder entre los tres contener y asociarse. Olavarría obligaba a Criscitelli y a Errobidart, los volantes externos, a bajar hasta muy cerca de los laterales, descenso que luego, cuando la reacción llegaba, los mantenía muy alejados de una intervención ofensiva y en sintonía con sus delanteros.

De cara a los 15’ finales el partido convidaba con su versión menos atractiva, ofreciendo como únicas señas particulares el vértigo y la carrera vertical que debía trascender de cualquier modo. Una pulseada entre dos equipos urgentes, algo torpes y con deficiencias para nutrirse de posibilidades de marcar un gol. El aliento para Azul estaba en que había recobrado cierta profundidad y tenía a Bianchi con algunas preocupaciones serias (Illescas, liberado de su ocupación defensiva, y Criscitelli malograron dos oportunidades muy elocuentes en tiempo cumplido.

Cumplidos los 40 reglamentarios, el adicional pareció actuar como señal secreta para dotar al clásico de las máximas emociones. A los 42’, a la salida de un tiro de esquina favorable, llegado desde la izquierda, Renato Miguélez limpió el ángulo diestro de Bianchi con un espléndido zurdazo que valía un excelente porcentaje de la clasificación. Pero la alegría fue exigua y el gol de Olavarría (convertido a los 45’ por Lohidoy, que recibió muy solo en costado derecho del área un centro cruzado) apaciguó el griterío en el Emilio S. Puente, coronó un partido muy parejo y corrió todas las esperanzas de clasificación hacia la semana próxima.

POSICIONES

 

Zona A / Federación Sur

 

Pts.     PJ       GF      GC

Azul    5          3          6          5

Olavarría         5          3          5          4

Laprida           0          2          3          5

 

Próxima fecha

Miércoles 27 de septiembre

Laprida vs. Azul

Libre: Olavarría

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