Otra condena para un azuleño que posee varios antecedentes delictivos

FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Esta vez, un juez le impuso cinco años de prisión por un violento robo. En marzo de 2016 ese ilícito había tenido como víctima a una comerciante, a la que el encausado asaltó utilizando un cuchillo. En el mismo proceso, también le fue dictada una pena única de quince años de cárcel por los antecedentes penales computables que registra. El hombre está preso desde marzo del año pasado. Había sido detenido por asaltar a dos remiseros y por haber lesionado con un arma blanca a un joven. Por esos dos hechos, en abril de este año fue condenado a una pena única de trece años de prisión.

Pedro Ignacio “Pinky” Juárez, un azuleño que volvió a ser condenado. Esta vez, por un robo a mano armada en una despensa. Los varios antecedentes delictivos que registra derivaron en que le fuera dictada una pena única de quince años de prisión. ARCHIVO/EL TIEMPO

Cinco años de prisión por haber cometido, armado con un cuchillo, un asalto en un comercio de esta ciudad. Y otra condena, consistente en una pena única de quince años de prisión.

Ambas sanciones se las impuso un juez a un azuleño que había sido sometido a un juicio abreviado.

Fuentes judiciales informaron ayer que ese proceso se tramitó días pasados en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 con sede en el Palacio de Justicia local. E identificaron al hombre encausado como Pedro Ignacio Juárez.

Alias “Pinky” y actualmente de 34 años de edad, meses atrás -pero en el Tribunal 2- ya lo habían juzgado por más delitos y lo condenaron a otra pena única, pero de trece años de prisión.

En aquella ocasión, por asaltar a dos remiseros y herir a un joven con una faca, hechos también ocurridos -respectivamente- durante el año pasado y el anterior en Azul.

Joaquín Duba intervino, en representación del TOC 1, en este juicio abreviado.

Por el hecho materia de ese proceso halló a Juárez autor penalmente responsable del delito de robo agravado por el uso de arma. Y le dictó la misma pena -esa ya referida de cinco años de cárcel- que las partes habían acordado.

El juez lo hizo previamente a que el Fiscal que intervino en esta causa solicitara la realización del juicio abreviado. Un proceso que también incluyó el dictado de esa otra condena, a una pena única de quince años de prisión, por los antecedentes delictivos que “Pinky” Juárez posee y lo tienen actualmente en la cárcel.

Con un cuchillo tipo “criollo”

El 21 de marzo de 2016 se produjo el robo calificado por el que Juárez fue condenado.

Alrededor de la hora 19.30 de aquel día, tuvo como escenario un almacén situado en la calle Aldaz de este medio, entre Colón y Burgos.

La víctima resultó la mujer que en ese entonces estaba atendiendo el local, llamada Débora Rosalía Igoa, según se mencionó en la resolución de este proceso abreviado.

Contando con los elementos reunidos en la Instrucción Penal Preparatoria, el juez del TOC 1 sostuvo con relación al robo que la mujer fue “abordada por Pedro Ignacio Juárez, quien extrae un arma blanca de entre sus prendas, apoyándole el cuchillo en la zona lateral de la parte abdominal”.

En esas circunstancias, el asaltante logró “apoderándose ilegítimamente de la suma de 800 pesos”, dinero con el que después se dio a la fuga.

Dos días más tarde la víctima de aquel violento hecho radicó una denuncia en sede policial por el robo que había sufrido.

De acuerdo con lo que refirió en esa presentación, estaba atendiendo al público en la despensa cuando ingresó Juárez con fines de robo.

“Dame toda la plata, tirate al piso”, contó la víctima que el delincuente le expresó. Al mismo tiempo, le mostró que entre sus ropas portaba un arma blanca, a la altura de su cintura. “Un cuchillo tipo criollo de grandes dimensiones, poseyendo color dorado en alguna parte”, recordaría después la víctima.

Como la mujer -dijo también en esa denuncia en la Policía- no le hizo caso cuando Juárez la obligó a tirarse al piso, el asaltante le apoyó el arma blanca “en la zona lateral de la parte abdominal”.

Después tomó esos ya mencionados 800 pesos que estaban en la caja registradora, el botín del robo.

“No vayas a gritar o salir atrás mío porque te apuñalo”, le advirtió el ladrón a la propietaria del negocio, antes de darse a la fuga a pie en dirección al Barrio Pedro Burgos.

Si bien tenía una chalina que le tapaba parte de su rostro, en ese momento en que la amenazó con clavarle el cuchillo se la corrió, lo que sirvió para que la víctima pudiera observarle la cara.

Ese mismo día, tras la intervención de la Policía en el hecho, por diferentes averiguaciones fue posible identificar a Juárez como el autor de aquel robo por el que en este juicio abreviado fue condenado a esos cinco años de prisión.

Días después, la casa donde vivía sería allanada, ocasión en la cual se hallaron e incautaron “vestimenta y un arma blanca similar a la utilizada durante el hecho ilícito”, se mencionó en el fallo de este juicio abreviado.

Para ese entonces, contando con datos brindados por diferentes testigos, Juárez ya había sido reconocido por la víctima. A través de fotos que aparecían en el perfil de la red social Facebook del encausado.

Una vez individualizado, el ahora condenado en este juicio se había negado a participar en una rueda de reconocimiento, por lo que su identificación en el marco de la instrucción de esta causa penal terminó haciéndose mediante fotos.

Joaquín Duba. El juez que actualmente preside el Tribunal 1 local intervino en este juicio abreviado. NACHO CORREA/ARCHIVO/EL TIEMPO

Un robo agravado, otra pena única

“El hecho descrito corresponde calificarlo como Robo agravado por el uso de arma, en los términos del artículo 166 inciso 2º primer párrafo del Código Penal”, señaló el juez Duba en el fallo. Y al respecto agregó: “El peligro presente y concreto relevado por el figura del artículo mencionado se abastece con la probabilidad calificada del resultado dañoso que conlleva la intimidación violenta y la presencia de un elemento que objetivamente aumenta el poder ofensivo del autor”.

También sostuvo que la agravante en cuestión “encuentra su fundamento en la puesta en peligro de otros bienes jurídicos distintos al de la propiedad, tal como sería la integridad física de la víctima o de un tercero, derivada de la utilización de un arma en el apoderamiento ilegítimo, entendiéndose como ‘arma’ mentada en esa figura legal a todo elemento que aumenta objetivamente el poder ofensivo del sujeto activo que de algún modo hace uso de ella”.

Con esos elementos, el presidente del TOC 1 de Azul concluyó condenando a Juárez, “de acuerdo a lo acordado y a lo dispuesto por el artículo 399 del Código Procesal Penal, que dispone que no puede imponerse una pena superior a la pactada por el Fiscal, a cinco años de prisión, accesorias legales y costas del proceso, por resultar autor penalmente responsable del delito de Robo agravado por el uso de arma”.

En el mismo proceso esa pena fue aunada con otra, también única, que a modo de antecedente el azuleño registraba desde meses antes, cuando en el Tribunal 2 había sido condenado a trece años de prisión por asaltar a dos remiseros y herir con un arma blanca a un joven.

De esa manera, ahora Juárez fue sentenciado a esa ya mencionada pena única de quince años de cárcel.

El dato

Javier Barda, en representación del Ministerio Público Fiscal, y Diego Prado, defensor Oficial que patrocinó al encausado, habían intervenido en este proceso. Las penas que el juez Duba le dictó a Juárez fueron las mismas que las partes habían convenido, sin computar circunstancias de ningún tipo, antes de que el titular de la UFI 2 de departamental pidiera en el TOC 1 la realización de este juicio abreviado.

 

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1 Comment

  1. Car10

    9 de septiembre de 2018 at 9:49 pm

    Con una bala o una rica comida chau una mierda menos facil sencillos pero no no es cuestion entran los tienen impecables y salen peor normal uds los defienden asi estamos pais

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