ENFOQUE

¿Otra vez hijos y entenados?

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Por Luis Tarullo / Agencia DyN

De golpe, con la llegada de los primeros fríos del año, parece que los sindicatos empezaron a hibernar. Pero en realidad no es así. El clima, por el contrario, puede ponerse aun más caliente, ya que empiezan a tomar velocidad las paritarias y la inflación no cede. La muestra más contundente es el reciente índice difundido por el gobierno, que indica un aumento del costo de vida del 2,6 por ciento en abril e instala en 27,5 el guarismo anual. La meta inicial prevista por la administración de Mauricio Macri para 2017 ya va en camino al archivo.

De tal manera, quienes arreglaron por la cifra que pretendía el gobierno empiezan a velar nuevamente las armas para reclamar compensaciones.

Y quienes empezaron recién las tratativas comenzaron a pedir cifras más contundentes, algunas de ellas por arriba del 30 por ciento, como los metalúrgicos.

Hay una paritaria que será demostrativa y por qué no marcará rumbos en materia de posible conflicto: la de Camioneros. El convenio salarial vence ahora nomás, en junio.

Sin dudas que los Moyano ya están negociando bajo cuerda desde hace rato, pero a cada momento la realidad económica se modifica y entonces son necesarios retoques y previsiones.

Por ello el ex jefe de la CGT y sus huestes quieren llegar a fin de junio con todo cocinado y sin obstáculos a la vista por lo menos hasta fin de año, cuando consigue siempre suculentos bonos compensatorios.

Y si así no fuere, no tiene más que chasquear los dedos y sacar un puñado de camiones a las rutas, y de inmediato se arma un dominó que puede paralizar el país de norte a sur y de este a oeste en pocas horas.

Ahora bien, sin tanta exposición a nivel nacional estos días han ocurrido algunos episodios que son ruidosos y sumamente contradictorios.

El presidente Macri dijo varias veces, incluso en las barbas de los gremialistas, que quiere terminar con las “mafias”, incluyendo en esa categoría a los sindicatos.

Lo dijo aún en el acto del Primero de Mayo organizado por el sindicalista ultramacrista, favorito suyo, Gerónimo “Momo” Venegas, jefe de los trabajadores rurales, que aplaudía a rabiar.

Macri destacó en ese acto su charla con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Justamente, poco después EE.UU. reabrió sus puertas para la importación de limones argentinos.

Pero en los últimos días se desató en Tucumán un conflicto salarial y de condiciones laborales de los trabajadores del sector de cítricos que afectó especialmente al área de los limones. Son afiliados a la UATRE. La protesta incluyó cortes de rutas y quemas de gomas, o sea los tradicionales piquetes.

Hay amplios registros fotográficos de ello en el prestigioso diario tucumano La Gaceta.

O sea que el gremio del dirigente favorito de Macri apeló a rudimentarias protestas que afectan a todo el mundo para un reclamo salarial, perjudicando a una industria que es “caballito de batalla” del Presidente.

Pero eso no es todo. Sigilosamente -si no fuera porque el diario tucumano lo informó- uno de los principales laderos de Macri, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca hijo, convocó en Buenos Aires a la UATRE y a los empresarios para destrabar el conflicto.

Una aclaración: los empresarios de la Asociación Tucumana de Citrus habían ofrecido 29 por ciento y los trabajadores reclamaban 35. Finalmente pactaron un 31 por ciento promedio.

Entonces, vale preguntarse, en qué queda toda aquella presión a los sindicatos para que se ciñeran a aumentos no superiores al 20 por ciento, supuesto porcentaje de la inflación anual.

Entonces, además, para no abundar en demasiadas peroratas inútiles, vale preguntarse si, como en todos los gobiernos, en este también hay hijos y entenados.

 

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