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30-06-2013

UNA CALLE CON ALAS


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LAS CALLES DEL AZUL

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

La decimonovena calle de nuestro recorrido durante cuarenta y siete años llevó por nombre La Rioja en reconocimiento a la provincia del noroeste argentino que fuera célebre por las arduas luchas de sus caudillos en defensa del federalismo. Hace ochenta y siete años, pasó a denominarse Comandante Franco, en homenaje a quien en 1926 estableció dos récords a nivel mundial atravesando en un hidroavión el Atlántico: el de distancia con escalas y el de la mayor velocidad. Por Eduardo Agüero Mielhuerry


El Presidente de la Corporación Municipal de Azul, Federico Julián Olivencia, a través del Decreto N°183 del 25 de marzo de 1879, le impuso nombres a las apenas 36 calles que tenía el pueblo, denominadas hasta ese momento con números romanos.
La primera calle "paralela" al Arroyo Azul, era la que llevaba el número romano "XIX" y fue llamada La Rioja, en reconocimiento a la provincia (y su capital homónima) del noroeste del país, la cual fue epicentro del dominio de rudos caudillos defensores a ultranza del federalismo.
Es importante aclarar que en la actualidad la primera calle que sigue el ondeante camino del arroyo es la que conocemos como Avenida Cacique Cipriano Catriel. Sin embargo, por aquellos años, no se hallaba correctamente trazada y no era más que "el camino de la costa" o "costanera", sin poseer una denominación "oficial".

Todos los Santos de la Nueva Rioja

Los diaguitas (en quechua quiere decir "serranos") habitaban la mayor parte del territorio riojano a la llegada de los españoles.
En 1591, el gobernador del Tucumán, Juan Ramírez de Velasco, presidió una gran expedición con la cual fundó el 20 de mayo la ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, actualmente conocida simplemente como La Rioja.
El nombre fue heredado de la comunidad autónoma española de La Rioja. La teoría más extendida apunta a que aquella población europea tomaría el nombre del río Oja. La palabra habría partido de los elementos rivus (que en castellano sería río) y la evolución ogga, ogia, ogie, oga, que termina en "Oja", siendo una etimología natural, que vendría dada por las hojas desprendidas principalmente por las hayas, encinas y arbustos del valle circundante, que cubrirían sus aguas en algunas épocas del año. También existen varias teorías que atribuyen un origen etimológico en lengua vasca. Algunas apuntan a que el río Oja habría tomado su nombre de la localidad de Ojacastro, pudiendo ser La Rioja una corrupción de las voces vascas erri, ogi y ogia, llevadas a los vocablos Rivogia o Rioxa.
Originalmente, la intención de Velasco era fundar el pueblo en el Valle de Famatina, donde ya se sabía que había riquezas mineras, especialmente plata. Pero una serie de conflictos de jurisdicción que no pudo resolver lo inclinaron a fundar la ciudad en el Valle de Sanagasta.
El territorio inicialmente asignado a la nueva provincia incluía, imprecisamente, todo el territorio de La Rioja junto a la mayor parte de la actual provincia de Catamarca y algunas partes de la provincia de San Luis.
En 1630 se produjo el Gran Alzamiento de todas las poblaciones diaguitas desde los Valles Calchaquíes hasta el sur de La Rioja. Los indígenas mataron a la mayor parte de los encomenderos y La Rioja estuvo en serio riesgo de desaparecer. Pero la superioridad de los españoles en armamento, organización y comunicaciones logró que, tras una dura lucha, los pueblos indígenas fueran derrotados.
La Rioja quedó incluida dentro de la intendencia de Córdoba del Tucumán conforme a la Real Cédula del 5 de agosto de 1783. Y aunque el gobernador Rafael de Sobremonte le dio especial atención, no tomó medidas progresistas en relación a esta y se limitó a organizar la extracción de recursos económicos de la misma.
El cabildo local apoyó a la Revolución de Mayo y reconoció la autoridad de la Primera Junta, eligiendo como su representante en el gobierno porteño al coronel Francisco Ortiz de Ocampo, de larga residencia en Buenos Aires.
En 1815, el gobernador cordobés José Javier Díaz integró a Córdoba a la Liga de los Pueblos Libres, dirigida por el caudillo José Artigas, fundador del partido federal. Pero el cabildo riojano, controlado por Ramón Brizuela y Doria, se negó a acompañar a los federales y decidió separarse de la provincia, obedeciendo al Directorio.

Simplemente Facundo

El 1 de marzo de 1820, el cabildo riojano eligió gobernador al general Francisco Ortiz de Ocampo, siendo el primero de los gobernadores autónomos de La Rioja.
Hasta entonces el poder en el territorio de la provincia se encontraba disputado por dos antiguas familias terratenientes, los Dávila y los Ortiz de Ocampo. En esa contienda, Juan Facundo Quiroga apoyó al gobernador. Cuando la provincia fue invadida por los "Auxiliares de los Andes" venidos desde la provincia de San Juan, participó en el combate de la Posta de los Colorados, en que las fuerzas riojanas fueron vencidas. Quiroga se retiró a los Llanos, mientras la capital era ocupada por los invasores, y regresó al frente de 80 hombres, con los que derrotó al coronel Francisco Aldao. A continuación desconoció la autoridad de Ocampo e hizo que la legislatura eligiera gobernador a Nicolás Dávila.
Sin embargo, luego de acceder al gobierno provincial, los Dávila desconfiaron de Quiroga por el prestigio que éste había obtenido entre la población. Tras eliminar en un duelo a Miguel Dávila en la batalla de El Puesto, Facundo Quiroga accedió provisionalmente al gobierno provincial a fines de marzo de 1823. Después de su renuncia en septiembre no volvió a asumir formalmente el gobierno, pero conservó el cargo de comandante de armas y, en la práctica, era quien realmente gobernaba.
El primer conflicto del caudillo con los unitarios se generó por la reforma eclesiástica de Bernardino Rivadavia. Por influencia del padre Castro Barros, Quiroga reaccionó con violencia y se hizo preceder de una bandera con el lema "religión o muerte".
El segundo conflicto fue por los minerales del Famatina, cuyos derechos había comprado Quiroga después de la expulsión de los Dávila. Pero Rivadavia había tenido la misma idea que Quiroga, y había fundado en Londres la River Plate Mining Association, de capital casi puramente inglés. Y cuando se formó el Congreso General de 1824, éste nacionalizó los yacimientos.
A fines de 1825, habiendo estallado la Guerra del Brasil, el coronel Lamadrid fue nombrado para reunir tropas en Tucumán y Catamarca. Pero se apoderó del gobierno tucumano y ayudó a recuperar el poder de Catamarca al general Manuel Antonio Gutiérrez, que estaba en conflicto con Facundo Quiroga. La intromisión de Lamadrid nacionalizó el conflicto; como resultado, Quiroga lo derrotó por dos veces, en El Tala y Rincón de Valladares, además de imponer a gobiernos federales en San Juan, Tucumán, Catamarca, e indirectamente en Mendoza y Santiago del Estero.
Salvo Tucumán, que volvió a las manos de los unitarios, las demás provincias constituyeron la informalmente llamada Confederación Quirogana, que en realidad no era más que una alianza tácita, enfrentada a la Liga Unitaria o Liga del Interior.
La provincia fue ocupada por Lamadrid, que se hizo elegir gobernador por los unitarios, y que la sometió a un prolijo saqueo, además de masacrar a decenas de prisioneros federales. Quiroga, que se había retirado de la lucha, regresó para vengar los atropellos de Lamadrid, derrotándolo por tercera y definitiva vez en La Ciudadela, con lo que se terminó la guerra civil.
Durante los años siguientes, toda la Argentina estuvo controlada por una alianza tácita e inestable entre tres caudillos: Facundo Quiroga, Juan Manuel de Rosas y Estanislao López.
El 16 de febrero de 1835 fue asesinado Facundo Quiroga en Barranca Yaco; este crimen dejó en orfandad política el gobierno federal riojano, y ayudó a Rosas a regresar al gobierno de la provincia de Buenos Aires e imponer su autoridad sobre todo el país.

El Chacho

En 1840, el gobernador riojano, general Tomás Brizuela, se unió a la Coalición del Norte enfrentada a Rosas. Pero la Coalición marchó de derrota en derrota y la resistencia que opuso el comandante de los Llanos, Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza, no fue suficiente para salvar a la provincia de ser invadida.
Tras la desaparición de la Coalición del Norte, varios enfrentamientos entre partidarios de distintos caudillos locales ensangrentaron la provincia, y en ellos volvió a figurar el Chacho Peñaloza, vuelto a las filas federales.
Tras la caída de Rosas, el gobernador Bustos participó de la firma del Acuerdo de San Nicolás. Además, el 9 de julio de 1853, las autoridades de la provincia juraron la Constitución Nacional (de la Confederación).
El sucesor de Bustos, Francisco Solano Gómez, debió enfrentar varios conflictos internos, a pesar de lo cual pudo mantener la estabilidad política en la provincia, pero terminó depuesto por Peñaloza, que puso en su lugar nuevamente a Bustos. Sin embargo, éste último se mostró demasiado amigo de los porteños, por lo que fue derrocado. El presidente Santiago Derqui ordenó una intervención federal, que finalmente fue confiada al mismo "Chacho" Peñaloza.
Mientras Peñaloza estaba ausente, fuerzas porteñas ingresaron a la provincia. El "Chacho" regresó a luchar, pero fue perseguido y derrotado en dos batallas; la rapidez de movimientos y la superioridad numérica de los hombres del Chacho nada pudieron hacer contra los fusiles importados que llevaban las tropas porteñas. Los prisioneros del ejército federal fueron torturados y ejecutados.
Repuesto en el gobierno Bustos, el "Chacho" lanzó la que sería su última campaña, sobre San Juan. Fue derrotado en Caucete por el teniente coronel Pablo Irrazábal, que lo persiguió hasta los Llanos. Allí, Peñaloza se rindió, pero el mismo Irrazábal lo asesinó y le cortó la cabeza, para exhibirla en lo alto de una pica. Unas semanas más tarde, los últimos aliados de Peñaloza fueron derrotados.
Durante los años que siguieron, La Rioja estuvo gobernada por un unitario, que ni siquiera era riojano: el porteño Julio Campos, quien desarrolló un gobierno dependiente de los subsidios entregados por el gobierno nacional, ya que la provincia estaba completamente arruinada por la guerra civil y por la sangrienta represión de la resistencia federal.

Felipe Varela, el último caudillo

En noviembre de 1866 estalló la Revolución de los Colorados en Mendoza, que se extendió rápidamente a las provincias vecinas. A La Rioja la llevó el coronel Felipe Varela, recién llegado de Chile.
Convocando a las montoneras residuales de otros caudillos muertos en todo el país más combatientes chilenos, Varela marchó sobre territorio argentino portando bandera con la consigna de "¡Federación o Muerte!". El gobernador Campos cometió la torpeza de nombrar jefe de armas de la ciudad al coronel Irrazábal, lo que llevó a un alzamiento generalizado; para cuando Varela llegó a la ciudad de La Rioja, el gobernador había sido derrocado.
Varela reunió un gran ejército en Famatina, y marchó sobre Catamarca. Pero, a sus espaldas, el santiagueño Antonino Taboada ocupó la capital. En esa situación, Varela decidió retroceder sobre él; pero, fue derrotado en la batalla de Pozo de Vargas.
La resistencia de Varela continuó, sin embargo, para 1870 moriría exiliado en Chile. Al gobernador José Benjamín de la Vega le tocó la suerte de anunciar el fin de los alzamientos de los caudillos federales. Y la historia riojana comenzó a escribirse de otra manera….

De La Rioja a Comandante Franco

En Azul, la calle La Rioja mantuvo su denominación durante apenas cuarenta y siete años. En la administración del intendente Juan José Mujica, se dispuso homenajear al Comandante Ramón Franco Bahamonde, quien hacía apenas unos meses había realizado una gran proeza de la aeronáutica. A través de la Ordenanza N° 811 del 3 de julio de 1926, la calle otrora nombrada como La Rioja pasó a llevar el nombre del aviador gallego.
En el año 1953, el Intendente Ernesto María Malére, pretendió modificar radicalmente la denominación de las calles utilizando un sistema numérico arábigo. De esta manera, a través de la Ordenanza N°18 sancionada por el Concejo Deliberante el 8 de julio de aquél año y promulgada el día 11 del mismo mes, se enumeró del 1 al 59 a las calles paralelas a la Avenida Intendente Juan José Mujica (que le correspondía el 1) y del 60 en adelante desde la primera calle paralela a la Ruta Nacional N° 3.
Según esta nueva denominación, a la calle Comandante Franco le correspondió el número 93.
Sin embargo, como en otras oportunidades hemos aclarado, el sistema numérico no tuvo buena aceptación en la comunidad y aunque se podría decir que aún hoy convive con el sistema nominal -pues la Ordenanza nunca fue derogada-, ya nadie lo usa, quedando hecha la salvedad en cuanto a las calles que por nombre llevan un número desde entonces.

Desplegando las alas…

Ramón Franco Bahamonde nació el 2 de febrero de 1896, en El Ferrol (provincia de La Coruña, Galicia, España). Fue hijo de Nicolás Franco y Salgado de Araújo, quien era capitán de la Marina, y de María del Pilar Bahamonde y Pardo de Andrade. Tuvo cuatro hermanos: Nicolás, Pilar, María de la Paz y Francisco.
Ramón no tardó en adentrarse en la carrera militar siguiendo los pasos de su hermano Francisco (cuatro años mayor que él). De hecho, recibió su primer destino con apenas 18 años, pues en 1914 como Segundo Teniente fue enviado al Regimiento de Infantería de Zamora Nº 8. El 15 de abril de 1916 tuvo lugar su bautismo de fuego al ocupar las arriesgadas posiciones de Amersan. Esa tarde, el ferrolano demostró su valentía durante un combate cuerpo a cuerpo que mantuvo contra los rifeños. Su valentía y arrojo le valieron el apodo de Chacal y una Medalla Militar.
Destinado como oficial de infantería a Marruecos, pasó en 1920 a la aeronáutica militar como alumno de la escuela de pilotos en el aeródromo de Cuatro Vientos, obteniendo el título de aviador y siendo destinado a la base de hidroaviones de Atalayón (Melilla) actividad en la que pronto se destacó. En 1924, recibió otra Medalla Militar por sus actuaciones en la Guerra del Rif.
Sin embargo, no todo era honra y valor en la vida de Franco, y es que era conocido entre sus compañeros por su gran uso de los prostíbulos de la zona, por gastarse toda la paga en una noche (cosa que va en consonancia con la anterior) e, incluso, por otras bromas algo más curiosas y desenfrenadas. Por ejemplo, una noche se le ocurrió subir completamente desnudo al escenario de un pequeño burdel mientras intentaba raptar a la corista en medio de un fenomenal escándalo.

La hazaña del Plus Ultra

En 1926, un año antes de que el estadounidense Lindbergh realizara su travesía en solitario y en sentido contrario, pero cuatro años después de la primera travesía aérea del Atlántico sur, desde Lisboa a Río de Janeiro, por los portugueses Gago Coutinho y Sacadura Cabral, Ramón Franco tomó parte en el vuelo entre España y Buenos Aires, con el objetivo de batir el récord mundial de distancia recorrida con escalas en vuelo, andando una distancia de 10.270 km. exactamente, convirtiéndose en el primer aviador del mundo que estableciera una ruta aérea tan larga.
Para el vuelo, que fue apoyado en todo momento por el rey Alfonso XIII -muy ilusionado con batir la marca mundial-, Franco necesitaba un hidroavión que pudiera soportar las duras condiciones climáticas y, a su vez, un viaje de tantos kilómetros. Por este motivo, compró un Dornier Do J Wal (modelos conocidos como "ballena"), bautizado como "Plus Ultra", al que instaló motores más potentes y una mayor cantidad de combustible.
La operación fue liderada por el Comandante Franco, quien eligió para su tripulación al capitán Julio Ruiz de Alda como copiloto, al teniente de navío Juan Manuel Durán en representación de la Aeronáutica Naval, y al soldado Pablo Rada como mecánico de vuelo.
El viaje dio comienzo a las 7 horas y 47 minutos del día 22 de enero de 1926, momento en que Ramón Franco encendió los motores del "Plus Ultra" en La Rábida, el Puerto de Palos de la Frontera en Huelva, desde el cual había partido Cristóbal Colón en 1492, guardando la noble intención de rendirle un sentido homenaje al navegante genovés. Centenares de personas los despidieron desde tierra. Todo estaba preparado, el piloto elevó el hidroavión en el aire y comenzó el esperado viaje el cual constó de siete etapas:

- La primera etapa que se cubrió fue la de Palos-Las Palmas, donde el hidroavión amarró a las 2 de la tarde tras haber recorrido unos 1.300 km. en 8 horas de viaje. Allí se realizaron algunos ajustes para poder emprender la próxima escala.
- El día 26 el Plus Ultra partió de Las Palmas en dirección a la isla portuguesa de Porto Praia, donde llegaron tras recorrer 1.745 km. en aproximadamente 9 horas y 50 minutos.
- La tercera fase fue de las más complejas, ya que suponía el paso a Brasil y, por tanto, el cruce del Atlántico. Sin embargo, se completó con éxito. El Plus Ultra, que partió a las 6 horas y 11 minutos del 30 de enero, llegó a la isla de Noronha, a 2.305 km de Porto Praia. Dos destructores se situaron en la ruta prevista con el fin de auxiliar al Plus Ultra en caso de necesidad. Las autoridades de la isla habían dispuesto faros permanentes y hogueras, para que los aviadores pudieran orientarse durante la noche.
- La cuarta etapa, de apenas 530 km, hasta Pernambuco, resultó ser una de las más dificultosas, ya que la hélice principal se rompió en pleno vuelo y fue necesario repararla en el aire, lo que retrasó en casi una hora a la tripulación de Franco.
- Esta fase fue la que llevó a los aviadores de Pernambuco hasta Río de Janeiro, territorio al que llegaron el 4 de febrero tras haber recorrido un trayecto de 2.100 km. Allí los recibió una multitud.
- La penúltima etapa les llevó de Río de Janeiro a Montevideo, lo que supuso unos 2.060 km y que fue realizada en 12 horas y 5 minutos.
- Finalmente, la travesía se saldó con la llegada del "Plus Ultra" a Buenos Aires, con un tiempo total de 59 horas y 39 minutos

Una gran cantidad de público asistió a recibir a la aeronave. En ese tumulto, un joven estudiante secundario de apenas 17 años pronunció uno de los tantos discursos de bienvenida. Ese adolescente, que llegaría a ser Presidente de la República Argentina, era Arturo Frondizi.
La historia de este vuelo tuvo momentos extraordinarios, como el incendio que, en pleno viaje, tuvo que apagar el mecánico Pablo Rada, o la escala en la que Juan Manuel Durán, teniente de navío, tuvo que abandonar el avión por la necesidad de deshacerse de peso para poder continuar.
Los "héroes" establecieron dos récords a nivel mundial, el de distancia con escalas y el de la mayor velocidad de un hidroavión en vuelo. Asimismo, éste viaje tuvo trascendencia aerofilatélica, por cuanto se transportó un paquete de correspondencia (catorce piezas solamente).
Este vuelo ha sido una de las grandes travesías de la aviación española. Por ello, Franco fue nombrado Gentilhombre de Cámara con ejercicio del rey Alfonso XIII. A su vez, el rey le obsequió a la Armada Argentina el Plus Ultra, que durante un tiempo siguió siendo utilizado para diversas operaciones y que actualmente permanece preservado en el Museo Histórico "Enrique Udaondo" de Luján.

Una historia sin plan de vuelo

Sin embargo, la gloria era efímera para Ramón, quien pronto se planteó llevar a cabo una nueva aventura para seguir siendo así el amo de los cielos. Esta vez, el objetivo fue dar la vuelta al mundo a bordo de un hidroavión, el Numancia. En cambio, las dificultades y la mala disposición del aparato provocó que el viaje tuviera que abandonarse incluso antes de comenzar.
Pocos meses después, la tozudez del Comandante hizo que tratara nuevamente de recorrer todo el globo. Para ello, seleccionó un moderno modelo de avión que, en ese momento, le ofrecía grandes garantías: un Dornier alemán. Sin embargo, el fiasco volvió a sucederse después de que el avión cayera al mar y estuviera perdido durante semanas hasta que los aviadores fueron rescatados.
Para colmo, la vuelta a España de la tripulación estuvo salpicada de reproches por parte del entonces dictador Primo de Rivera (que no sentía demasiada simpatía por Franco) y de Alfredo Kindelán (Jefe del Aire). Además, Franco tuvo que hacer frente a varias acusaciones de desfalco relacionadas con un supuesto pago que le había realizado la Casa Dornier.
Finalmente, sobre el ferrolano cayó el peor castigo posible para un piloto. Franco recibió un telegrama en el que se le comunicaba su baja. Tras 48 horas, fue expulsado oficialmente de la Aviación española, nada menos que en aplicación de la Real Orden sobre indeseables. El aviador, considerado por cientos de países como un héroe, en su tierra natal era tratado como escoria.
La expulsión provocó en Ramón Franco un gran descontento hacia Primo de Rivera y la Monarquía. Por ello, el piloto cambió radicalmente de tendencia política y pasó así de las duras palabras (en contra de la Monarquía) a los hechos consumados ingresando en la recién nacida Asociación Militar Republicana.
En esos años, Franco se convirtió en uno de los mayores seguidores de la república, conspirando contra el régimen agonizante. De hecho, llegó a definir a la Monarquía como una "enemiga de cuanto signifique progreso y soberanía nacional". En una carta a su hermano, afirmaría que "Una república moderada es la única solución a todos estos males...".
Durante 1930, tras la caída del dictador Primo de Rivera, los anarcosindicalistas se mostraron favorables al movimiento republicano y mantuvieron contactos con sus dirigentes, así como con sectores militares. Ello condujo a una situación confusa, en la que parecían entremezclarse dos proyectos insurreccionales con participación militar, el que coordinaba Queipo de Llano, y otro más radical impulsado por jóvenes oficiales como Ramón Franco y el capitán Alejandro Sancho. El director general de Seguridad, general Emilio Mola, hizo arrestar el 11 de octubre a Franco, a Sancho y a algunos de los republicanos y anarcosindicalistas que estaban con ellos.
Pero todo cambió con la creación de la conocida como "dictablanda" de Dámaso Berenguer. En ese momento, Franco veía cada vez más cerca la revolución que ansiaba para así dar el poder a los republicanos.
La insurrección republicana tan ansiada se inició el 14 de diciembre de 1930, pero tuvo un éxito muy limitado. En Madrid Queipo de Llano, Franco (que semanas antes había huido de prisión en un auto con Rada como cómplice) y otros oficiales tomaron el aeródromo de Cuatro Vientos, pero nada pudieron hacer en la ciudad, donde los socialistas no declararon la huelga general, tal y como estaba convenido con los sectores republicanos de la rebelión.
En ese momento floreció en Ramón su carácter temperamental. Y es que, aunque la misión consistía en usar varios aviones para lanzar panfletos informando de la proclamación de la Segunda República en Madrid, él tenía otras ideas. Con decisión, se subió a un aparato, lo cargó de bombas, y afirmó que su intención era lanzarlas sobre el Palacio Real para acabar definitivamente con la monarquía.
Resuelto, llegó al Palacio en pocos minutos, sin embargo, y extrañamente, cambió repentinamente de opinión pues, según explicó más tarde, existía la posibilidad de dañar a gente inocente en el ataque. Finalmente, decidió volver a Cuatro Vientos, desde dónde huyó a Portugal ante la incertidumbre que suponía el no saber si la revolución triunfaría o no.
Con el advenimiento de la Segunda República, Ramón no sólo fue rehabilitado y repuesto en su empleo, sino que ocupó cargos de responsabilidad en la dirección de la Aeronáutica Militar.
Sin embargo, más tarde, fue destituido nuevamente y, tras solicitar su baja en el ejército, se dedicó a la política y obtuvo un acta de Diputado por Esquerra Republicana de Catalunya en las elecciones generales de 28 de junio de 1931.

Los hermanos sean unidos


En 1936, al producirse la sublevación en la que tomaba parte su hermano Francisco, se encontraba como agregado aéreo en la embajada española en Washington y, después de algunos titubeos, se incorporó a la zona dominada por los sublevados, prevaleciendo su lealtad familiar a sus ideas políticas. Según otras fuentes, lo que había influido en él había sido el un gran desencanto con la actuación posterior de republicanos como Miguel Maura, Azaña o Marcelino Domingo, que habían militado en su mismo bando y compartido exilio con él. Pero, seguramente, lo que más le marcó fue el fusilamiento en la Cárcel Modelo de Madrid de su amigo, Julio Ruiz de Alda, el falangista que había culminado exitosamente con él la gesta del Plus Ultra.
Para entonces, Ramón ya había decidido dar el gran paso. Aguardó, sin embargo, hasta el 4 de octubre, cuando el gobernador militar de Salamanca leyó el decreto que nombraba "Jefe del Gobierno del Estado Español al excelentísimo señor general de División Francisco Franco Bahamonde". Al llegar al país Francisco lo esperaba con los brazos abiertos.
Ramón Franco, intentó otro raid a Nueva York. Fracasó en el Atlántico (1938) de donde fue rescatado. El percance y otras tribulaciones las atribuyó a intrigas que desgranó en su libro "Águilas y garras", el cual fuera prohibido.
Destinado a las Baleares, fue ascendido a teniente coronel y nombrado Jefe de Aviación en las islas por Francisco Franco, lo que provocó una protesta escrita del Jefe de la Aviación Nacional en Palma de Mallorca, Alfredo Kindelán, ya que el nombramiento se hizo sin consultarle, porque era evidente que se hubiera opuesto enérgicamente. Obviamente, la misiva nunca fue respondida.
Dominado por sus delirios de grandeza, revolucionario pero colaborador al final con el hermano contrarrevolucionario, Ramón se convirtió en una figura incómoda para unos y para otros.
Ramón Franco Bahamonde falleció el 28 de octubre de 1938, durante un vuelo que llevaba a cabo desde la Base de Hidroaviones del Puerto de Pollensa (Mallorca) al estrellarse el hidroavión de fabricación italiana CANT Z.506 Airone que pilotaba. Partió de la base con muy malas condiciones atmosféricas y con un avión cargado con cerca de mil kilos de bombas y, al adentrarse en una tormenta y no ser capaz de dominar el aparato, cayó en barrena sobre el mar. De todos modos, su muerte ha dado lugar desde entonces a rumores de que hubiera podido ser víctima de un sabotaje, bien procedente de quintacolumnistas republicanos o de elementos próximos al bando sublevado, que verían en él un personaje molesto debido a su pasado, su prestigio en la aviación y su parentesco con el líder de los sublevados.
Un día después, los cadáveres fueron hallados en torno a una gran zona de restos, lo único que quedaba del aeroplano. Nadie había sobrevivido. El fuerte impacto provocó de hecho que varios de los cuerpos tuvieran miembros amputados. Por su parte, Ramón únicamente tenía una fuerte herida en la parte posterior de la cabeza, pero esta le había costado la vida.
El desastre fue calificado simplemente como "accidente" y no hubo ninguna investigación oficial sobre la muerte de uno de los mejores aviadores del mundo.
El "Generalísimo" no fue al entierro de su hermano menor en Mallorca: marchaba a combatir a orillas del Ebro.
Ramón Franco, fue en resumen, un personaje tabú en la España franquista. Juerguista, mujeriego y sin una ideología política coherente, personificaba todo cuanto Francisco Franco desterró de sí mismo y, sobre todo, quiso desterrar de España mientras fue el todopoderoso dictador desde el final de la guerra civil hasta su fallecimiento en 1975.

Para culminar…

En pocas palabras, la calle Comandante Franco ha de seguir recordándonos a un hombre lleno de claroscuros, pero que supo sobresalir concretando una epopeya de la aeronáutica, dejándose llevar por sus propias convicciones aunque estas no fueran siempre concordantes y afines a los tiempos que vivió.
El próximo domingo nos ocuparemos de la calle Jujuy, la cual conserva su nombre primigenio desde 1879.


Facundo Quiroga, Ángel "Chacho" Peñaloza y Felipe Varela fueron los tres grandes caudillos de la Rioja quienes se constituyeron en férreos defensores del federalismo, entregando hasta sus vidas por sus ideales.

GARDEL Y EL TANGO AL "PLUS-ULTRA"

(por Ana Turón)

No se tiene conocimiento de que haya existido un encuentro entre el Comandante Ramón Franco y Carlos Gardel, aun cuando eran contemporáneos y tuvieron oportunidad de conocerse.
Cuando el "Plus-Ultra" zarpó de Palos, Gardel se encontraba en España con su guitarrista José Ricardo cumpliendo compromisos contractuales y regresó a Buenos Aires el 23 de marzo, en momentos de plenos festejos y tributos a los héroes de la aviación.
Sin embargo, y pese a haber sido convocado para agasajar a figuras ilustres como el entonces flamante Premio Nobel de Literatura, D. Jacinto Benavente (1922), al heredero de trono de Italia Humberto de Saboya (1924) y al Príncipe de Gales Eduardo de Windsor (1925) entre otras, el cantor no participó de los homenajes a los protagonistas de esta travesía.
La única manifestación sobre el tema que se le conoce permanece en un disco. Se trata de un tango compuesto por los españoles Enrique Nieto de Molina y Martín Monserrat Guillemat, que Gardel grabó en Barcelona para el sello "Odeón" el 14 de enero de 1928, es decir cuando ya habían transcurrido dos años de la proeza aérea.
El autor de la música, Martín Monserrat Guillemat (1906-¿?) era pianista, acordeonista y compositor. En 1927 cumplía contrato en el Cine-Teatro "Principal-Palace" de Barcelona y en 1975 recordaría que "Vino a actuar Carlitos con sus guitarristas Ricardo y Barbieri, y me pidieron si les podía enseñar los tangos que recibían de la Argentina pues supongo que no sabían música, cosa que hice durante el tiempo que estuvieron. Un día los tres me dijeron 'Usted toca un tango que no conocemos', y les dije que era mío. Gardel me pidió la letra y yo le dije que no lo cantase pues ya hacía un año que el raid había pasado (el del 'Plus-Ultra'). Dijo: 'No importa, lo haré sólo en disco'. En verdad, nunca pensé que lo había hecho, hasta que me vinieron a comprar los sellos de Odeón. Lo cantó tan bien, como hacía todo, pero se ve que los guitarristas olvidaron la introducción y la cambiaron, cuando precisamente era lo más musical del tango. Este tango lo había estrenado un año antes la artista argentina Emilia Vidali que vino al mismo cine con una película interpretada por ella y su marido"
Enrique Nieto de Molina (1888-1969) fue un periodista, poeta, escritor y autor español. Nacido a bordo del vapor "Gravina" en aguas de Ilo-Iloa, a las puertas de Manila, hijo de un militar y gobernador de Las Filipinas -cuando todavía eran de España- y de madre filipina pura. En 1915 viajó a Argentina y, radicado en Buenos Aires, colaboró con "La Razón", fundó la revista "Heraldo Artístico" y publicó varios libros ("Mujer de nieve", "Mujer de fuego", "El delito de amar" entre otros). Regresó a su tierra por 1920, luego de haber colaborado en "Crítica" y "Última Hora". Pese a su estadía en Buenos Aires, no hay referencias de que haya tenido trato alguno con Gardel ni su entonces compañero de dúo José Razzano.
Un "tango argentino" nacido en España que perpetúa un acontecimiento que acaparó la atención del mundo entero:

LA GLORIA DEL ÁGUILA

El rey del aire tendió sus alas /y fue radiando como el sol que al mundo baña/ por la proeza de cuatro hispanos /que son un timbre más de gloria para España. /Salió el "Plus-Ultra" con raudo vuelo, /Mirando al cielo, rumbo a la ciudad del Plata /El orbe entero se ha estremecido, /y el entusiasmo en todas partes se desata.

Desde Palos el águila vuela /y a Colón con su gran carabela /nos recuerda con tal emoción /la hazaña que agita todo el corazón. /Franco y Durán, Ruiz de Alda los geniales /los tres con Rada son inmortales, /los españoles van con razón cantando, /al ver el galardón de su Nación /Y cantarán con todas las naciones, /entrelazando los corazones /y en tal clamor surge un tango argentino /que dice a España: "¡madre patria de mi amor!".

Cruzó Las Palmas y Porto Praia, /glorioso llega en Fernando Noroña, /prosigue el vuelo y en Pernambuco /da con su raid, al mundo la impresión más honda. /En Río Janeiro, Montevideo, /suenan campanas pregonando la victoria, /y en Buenos Aires la hija querida, /al fin se cubren los valientes ya de gloria.

Dos países en un noble lazo, /con el alma se dan un abrazo /es la madre que va a visitar /los hijos que viven en otro hogar. /Franco y Durán, Ruiz de Alda los geniales /los tres con Rada son inmortales, /los españoles van con razón cantando, /al ver el galardón de su Nación /Y cantarán con todas las naciones, /entrelazando los corazones /y en tal clamor surge un tango argentino /que dice a España: "¡madre patria, de mi amor!"


AGRADECIMIENTOS Y FUENTES


" Muchas gracias a Ana Turón.
" Gracias a Alicia Medel y Norma Binzuña del Archivo Municipal.
" Gracias a las bibliotecarias de la Biblioteca Pública "Monseñor César A. Cáneva".
" Hemeroteca de Azul "Juan Miguel Oyhanarte".
" Joaquín Bardavío y Justino Siniva, "Todo Franco", (2000). P&J, Barcelona.
" Luis Garrido. "Política de las Provincias Unidas del Río de la Plata". (1983). Gamin. Buenos Aires.
" Alberto Sarramone. "Historia del antiguo pago del Azul". (1997). Biblos. Azul.
" Del Greco, Orlando. "Carlos Gardel y los autores de sus canciones". Ed. Akian. Bs. As., 1990.





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Efemérides de Hoy

Pasó un 26 de Junio

1989

Se inaugura la nueva sede de la Facultad de Agronomía

1987

El Concejo Deliberante, que preside el doctor César Luis Martínez, promulga la Ordenanza Nº 493, que en su artículo Nº 1 expresa: Dese el nombre de “Dr. Alfredo Prat” a la actual calle Entre Ríos.

1986

En Chillar, el joven emprendedor de la localidad Jorge L. Cuburú pone en marcha el Canal 4 de TV.

1980

Entra en servicio la Empresa de Colectivos “La Unión” SRL (en formación), adjudicataria por decreto y licitación de la Linez Nº 502.

1974

Se realiza el acto de homenaje del nuevo emplazamiento de la estatua de Bartolomé Mitre en la vereda de la Escuela Nº 17

1968

El intendente Francisco Toscano da a conocer la ordenanza por la cual se anuncia la pavimentación de 227 cuadras.

1962

Se desploma el piso del salón de actos de la Escuela Normal

1952

Los farmacéuticos y bioquímicos se reúnen con el objetivo para la formación del respectivo Colegio

1887

Se funda la Escuela Normal en un edificio al lado de la Municipalidad

1858

Cierre de los comercios días domingos

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