UNA MODALIDAD DELICTIVA QUE PERSISTE

Otro secuestro virtual y un “cuento del tío”

Después de que anteayer en el Barrio Santa Elena una vecina se convirtió en víctima de un secuestro virtual donde delincuentes lograron que les entregara unos 50.000 pesos, ese mismo martes en horas de la noche engañaron a un matrimonio. En ese segundo hecho, los damnificados entregaron unos 40.000 pesos creyendo que uno de sus hijos había sido secuestrado. Además, el pasado viernes 7 del corriente mes a una docente jubilada le habían sustraído euros, dólares y pesos por medio de un “cuento del tío”.

El Edificio Confort, situado en el centro de esta ciudad. Días atrás, hasta uno de los departamentos de ese complejo habitacional fue un sujeto. El hombre se hizo pasar por el amigo de un nieto de una docente jubilada que allí vive. Y mediante un “cuento del tío”, logró que la mujer le entregara una importante suma de dinero.NICOLÁS MURCIA
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El Edificio Confort, situado en el centro de esta ciudad. Días atrás, hasta uno de los departamentos de ese complejo habitacional fue un sujeto. El hombre se hizo pasar por el amigo de un nieto de una docente jubilada que allí vive. Y mediante un “cuento del tío”, logró que la mujer le entregara una importante suma de dinero.NICOLÁS MURCIA

El martes, mismo día en que -tal lo informado por EL TIEMPO en su edición de ayer- una mujer se convirtió en víctima de un secuestro virtual en el Barrio Santa Elena de esta ciudad, un episodio de similares características había tenido como damnificado a un matrimonio.

Ese ilícito también fue denunciado en sede policial y se presume que por la similitud con el ocurrido en el Santa Elena es muy probable que los autores hayan sido los mismos sujetos.

Además otro engaño similar, pero bajo la modalidad de un “cuento del tío”, había derivado días pasados en que en esta ciudad le sacaran una importante cantidad de dinero a una octogenaria.

Ambos episodios delictivos y el que se produjo anteayer en el Barrio Santa Elena continúan siendo materia de respectivas investigaciones, en el marco de una seguidilla de hechos de estas características que no sólo se vienen registrando durante los últimos días en Azul sino también en otras ciudades de la zona, de acuerdo a lo que un vocero policial señaló ayer a este diario.

Un llamado por la noche

El secuestro virtual que tuvo como víctimas a una jubilada de 64 años y a su esposo se produjo poco antes de la medianoche del pasado martes, según informaron ayer voceros de seguridad de la Seccional Primera local.

Todo comenzó con un llamado que la vecina, a la que fuentes policiales identificaron como Mabel Juana Inchauspe, recibió al teléfono fijo de su casa, ubicada en la calle Burgos entre Guaminí y Rivas.

Del otro lado de la línea, un sujeto se hizo pasar por uno de sus hijos, que está radicado en una localidad ubicada en el denominado Gran Buenos Aires.

Y esa voz -según consta en la denuncia que ya en las primeras horas de ayer fue radicada en la comisaría primera- le refirió a la mujer: “Mamá, me asaltaron y me golpearon. Me asaltaron cuando venía de trabajar y me metieron para adentro de casa”.

En otro tramo de esa conversación, el delincuente que se hacía pasar por el hijo de la jubilada también le expresó vía telefónica: “Estoy muy golpeado, me duele a cabeza”.

En medio del nerviosismo que invadió a la mujer, después ese sujeto -como habitualmente sucede en estos casos-, con una voz desesperada y para que la víctima no sospechara le pidió: “Decile a Papá que junte toda la plata que tiene, y los dólares también”.

La llamada continuó ya con el esposo de la mujer hablando por teléfono con el supuesto captor de su hijo. Ese sujeto le dio al hombre todas las indicaciones con relación al lugar donde tenía que dejar la plata.

Al respecto, en la denuncia se menciona que los autores de este secuestro virtual le solicitaron al matrimonio que el dinero que juntaran lo colocaran en una bolsa.

Instantes más tarde, el matrimonio colocó unos 40.000 pesos en una bolsa de papel madera con la inscripción de una conocida tienda ubicada en el centro de esta ciudad.

Esa bolsa, luego, fue llevada por el esposo de la mujer hasta la esquina de Guaminí y Burgos.

A los pocos minutos, un sujeto se hizo presente en el lugar, tomó esa bolsa de papel madera con la plata en su interior y se dio a la fuga.

De esa manera, y al igual que anteayer había ocurrido horas antes en el Barrio Santa Elena, un nuevo secuestro virtual se llevó a cabo en esta ciudad.

Después de que la plata fue depositada en ese lugar convenido, la llamada telefónica se cortó. Y para cuando el matrimonio pudo ubicar a su hijo, al hablar con él y comprobar que no había sido víctima de ningún secuestro recién ahí la pareja se dio cuenta de que había sido engañada, por lo que el caso fue denunciado en la comisaría primera local.

Un “cuento del tío”

El pasado viernes 7 del corriente mes otro engaño, aunque mediante la modalidad de un “cuento del tío”, les permitió a los autores del hecho apoderarse ilegítimamente de euros, dólares y pesos.

Ese dinero se lo entregó una mujer que tiene 85 años a un sujeto que fue hasta su domicilio y le dijo que venía de parte de su nieto a buscar la plata: 400 euros; 425 dólares y 6.000 pesos.

Ese mismo día, según informaron ayer fuentes policiales, la denuncia por lo ocurrido fue radicada en la sede de la comisaría primera local.

La damnificada fue identificada por fuentes policiales como Alicia Susana Hermida, una docente jubilada que tiene 85 años.

La mujer vive en uno de los departamentos del Edificio Confort, que está situado al lado de la sede local del Registro Provincial de las Personas, en Yrigoyen entre De Paula y Moreno.

Según relató la jubilada en la denuncia, ese día viernes en horas de la tarde la había llamado por teléfono un sujeto que se hizo pasar por un nieto suyo.

El engaño consistió en que ese sujeto le dijo a la jubilada que le juntara dinero para darle, el cual después iba a pasar a buscar por su domicilio un amigo suyo.

Esa plata, instantes después, se la entregó en el interior de un sobre una empleada doméstica de la jubilada a ese sujeto que se hizo presente en el departamento y afirmaba que lo había mandado un nieto de la octogenaria.

Instantes más tarde, cuando Hermida se dio cuenta de que había sido engañada, ese mismo viernes acudió a sede policial para denunciar ese “cuento del tío” que la había tenido como víctima.

El dato

Mientras que por los secuestros virtuales ocurridos el martes pasado se instruyen sendas causas penales caratuladas como “hurto” desde la UFI 2 departamental que está a cargo de la fiscal Laura Margaretic, por el “cuento del tío” ocurrido el pasado día 7 del corriente mes se sustancia un sumario a través de la UFI 1 local, la fiscalía a cargo de Marcelo Fernández.

UNOS 50.000 PESOS

Fuentes judiciales y policiales señalaron ayer a EL TIEMPO que el secuestro virtual que el pasado martes por la tarde tuvo como damnificada a una vecina en el Barrio Santa Elena incluyó que la mujer, creyendo que uno de sus hijos había sido raptado, entregara unos 50.000 pesos en efectivo.

Lo hizo a modo de pago por el rescate de un secuestro que nunca existió, algo que recién pudo descubrir su esposo una vez que se hizo presente en la vivienda donde instantes antes su esposa había recibido ese llamado telefónico, comunicación donde un sujeto que se hizo pasar por su hijo le decía que lo habían secuestrado.

Tal lo que ya fuera informado ayer por este diario, ese secuestro virtual había ocurrido en una casa ubicada sobre la calle Pellegrini.

La víctima fue identificada por voceros de seguridad como María Matilde Gennuso y tiene 64 años.

Ante lo desesperante de la situación y sin poder advertir que estaba siendo engañada vía telefónica, la mujer juntó el dinero y lo colocó en una bolsa de residuos que después sacó a la calle para que un sujeto se la llevara instantes después.

Manteniendo constantemente comunicación telefónica con los delincuentes, fue el esposo de Gennuso el que advirtió el engaño cuando llegó a la vivienda y continuó hablando con quienes habían llamado a su esposa.

De todas maneras, cuando salió a la calle para ver si aún el dinero estaba, la bolsa con la plata en su interior ya se la habían llevado.

Instantes después, cuando el hombre se comunicó con su hijo, comprobó que al joven no lo habían secuestrado. Al mismo tiempo, supo que su esposa había sido engañada, por lo que el hecho fue denunciado ese mismo martes que pasó en el Destacamento Balneario perteneciente a la Policía de la Provincia.

 

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