RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Pablo

Por Matías Verna  (*)

Después de algunos años en el Instituto de Menores “Leopoldo Lugones” de Azul, Pablo Guerra cayó en cana y son pocas las veces que visita la ciudad en libertad.

Pasó por casi todas las cárceles de la provincia y de vez en cuando dice que quiere cambiar.

Recuerdo que me vio sacando fotos a unos alumnos de mediana seguridad que hacían traducciones al sistema Braille para donar a una escuela de ciegos. Con la mirada de costado, desconfiado, temeroso y a la defensiva por el qué dirán de estar hablando con un vigilante me preguntó ¿Qué hacen estos gatos?

Lo miré, ya lo conocía de Azul y de Olmos, pero él no me recordaba, no sé si por las canas, las operaciones o los años y le contesté: tratan de cambiar y ayudan a los demás, depende de ellos y de los de afuera-.

Pablo, Guerra, los días siguientes sólo se limitaba a saludarme a la distancia hasta que después de 20 o 30 días se acercó y le tendí la mano. Miró mis dedos extendidos, miró alrededor y me dio la mano rápido. Tenía entre el pulgar y el índice tatuado los cinco puntos y en el antebrazo un nombre casi borrado.
-Yo también estoy haciendo unas cosas para cambiar encargado-, dijo esperando un aplauso o una respuesta motivacional.

– ¿Querés que escriba algo para que los de afuera conozcan tus trabajos?-
Casi sin dientes, Pablo Guerra quiso reírse y entendió que yo le hablaba en serio.

-A mi no me cree nadie que quiero cambiar encargado o ¿Usted si tuviera un negocio o una empresa en la calle me tomaría como empleado?-
Sin contestarle le propuse sacarle una foto para verse en el diario y para la familia y el juzgado así ven el cambio.

Una semana después, con el diario local bajo el brazo, la cara mala y una pequeña risa con pocos dientes de Pablo Guerra decoraban la nota en la sección Sociedad.

-Mi viejo estaba contento y mi mamita muy emocionada sabe encargado-, dijo alzando el trofeo gráfico y concluyó: -Es la primera vez que no me ven en policiales-

Quise reírme pero vi que el hablaba en serio.

Se llamaba Pablo Guerra. Ahora está en libertad.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría y se encuentra trabajando en la publicación de su séptimo libro titulado “Crudo”, el cual será editado en el mes de abril. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos

 

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