REUNIÓN POR EL TRANSPORTE ESCOLAR

“Pagamos el pato los que menos tenemos”

Fue la reflexión de Carmen Sánchez, una de las mamás del ámbito rural que ayer se movilizó al Consejo Escolar luego del recorte que pretenden instrumentar en el servicio de transporte escolar rural. “Estamos mendigando. Si tuviésemos el sueldo como los que cobran los funcionarios provinciales -quienes tomaron esta determinación-, no estaríamos acá”, agregó.

Las familias del ámbito rural se acercaron ayer el Consejo Escolar para reclamar por la problemática del transporte escolar.

EL DATO:
La consejera escolar Gisela Fernández ingresó un momento a la reunión, pero únicamente para sacar un par de fotos de los presentes en el encuentro.

Ayer familias del sector rural afectadas por los cambios que desde el gobierno provincial pretenden instrumentar con el transporte escolar se movilizaron al Consejo Escolar para pedir respuestas y fueron atendidos por el consejero escolar Martín Laborda, el presidente del cuerpo Gervasio Romeo y la secretaria Graciela Soccal.
La reunión se extendió por alrededor de 1 hora y media y los padres presentes plantearon su preocupación por el transporte y también por la matrícula y la posibilidad del cierre de escuelas rurales, tal como está ocurriendo otros sitios de la provincia de Buenos Aires, lo que por el momento no ha ocurrido en Azul.
Para la mayoría de los alumnos que viven en la zona rural del Partido,  el ciclo lectivo 2018, hasta el momento, ha sido un caos porque muchos no cuentan con el transporte, les proponen cambiarse de escuela, mientras que hay chicos que no aparecen en las planillas.
Hay casos en los cuales, de dos hermanos, han autorizado el traslado de uno solo cuando van a la misma escuela y antes eran transportados sin problemas
Situaciones sin lógica y “absurdas” -como las calificó una mamá- como el caso de chicos que pretenden que cambien de escuela para “supuestamente organizar su traslado” y los envían a escuelas que quedan a la misma distancia de sus casas que las anteriores.
Se conocieron además historias lamentables, como la de una madre a cuyos hijos que concurren al nivel secundario, les habían otorgado el transporte pese a estar viviendo en la zona urbana, porque tuvieron en cuenta que debió mudarse a la ciudad porque está haciendo un tratamiento contra el cáncer.
Ella vivió toda la vida en el campo y nunca utilizó el transporte hasta que lo necesitó por su problema de salud y ahora se lo sacaron. Sin palabras.
Sin previsión    
A esto se suma el movimiento burocrático que esto genera y en lo concreto y mientras  tanto muchos chicos del sector rural no empezaron a concurrir a clases y otros tantos tienen más ausencias que días de clases cumplidos.
Hay una nueva normativa que baja de la provincia que está basada en la disposición que establece que el Estado prestará el servicio, pero en la escuela que ellos consideran más cercana, y de lo contrario los padres deben hacerse cargo del llevar e ir a buscar a sus hijos a la escuela.
Todo esto sin previsión, con mucha desorganización y sin priorizar la educación y con el único objeto de hacer un recorte, justo en el último lugar al que deberían recurrir.
Esto ha generado en consecuencia mucho malestar en los habitantes del ámbito rural, en las familias que se juntaron, están alertas y estuvieron en el Consejo Escolar.
El rol del Consejo  
En el encuentro de ayer hubo padres de la Escuela 57 de Shaw, de la Escuela 26, de la  Escuela 39 del Paraje La Chumbeada, de la escuela de Ariel entre otros establecimientos escolares rurales del  distrito.
En la oportunidad tanto Laborda como Romeo y Soccal les explicaron que el problema no depende del Consejo Escolar local que de lo único que se ocupa en este caso es la logística y organizar los recorridos para el transporte escolar rural.
El diseño de este nuevo esquema fue dispuesto por la decisión provincial a través de la jefatura distrital.
Insistieron en que “nosotros no subimos ni bajamos a  los chicos del transporte”.
A propósito de esto, les informaron incluso que los ajustes en curso no sólo llegaron para los chicos del campo, sino que también dejo de funcionar el transporte escolar urbano, salvo para las escuelas especiales.
También hay que aclarar que la prestación de este servicio no comenzó con el inicio del ciclo lectivo, sino que se reactivó recién esta semana.
“Se ajustan a la norma”    
Los consejeros les explicaron además que las autoridades provinciales no tuvieron en cuenta para adoptar esta medida la cuestión social, sino la distancia entre cada casa y las  escuelas.
Esta nueva disposición tuvo que ver más que nada con la letra fría de una resolución que busca achicar costos.
“Se ajustan a la norma, no tienen en cuenta lo social”, manifestó al respecto el presidente del Consejo Escolar de Azul.
Los padres durante el encuentro plantearon la necesidad que poseen de que sus hijos sean transportados por cuestiones laborales y por los costos que esto implica y que no pueden solventar. “No puedo dejar mi laburo”, dijeron los padres presentes.

El consejero Martín Laborda explicó el rol que tiene el Consejo Escolar en el  tema del  transporte.


Lo que quedó de la reunión 
En realidad hay dos cuestiones paralelas: por un lado el transporte, y por el otro el cambio de escuela que les están proponiendo, el cual la mayoría de los padres no acepta.
Los consejeros se comprometieron entonces también a contemplar este tema como para que estos alumnos pueden seguir en sus escuelas de origen.
Finalmente lo que hicieron fue hacer un listado de los chicos que tienen esta problemática y corroboraron el estado de las planillas de cada alumno para ver si en el corto plazo pueden resolver la situación de estas familias.
Es decir, los consejeros se comprometieron a plantear y atender la necesidad que ayer dejaron asentada estos padres en la reunión que tuvieron en el Consejo.
“NO VOY A PARAR”

“Tendrían que venir de La Plata y ver cómo es la zona rural”, sostuvo Carmen durante la reunión.


Carmen Sánchez es una de las mamás más aguerridas y lleva, de alguna manera, la voz cantante de este grupo de padres.
Durante la reunión, expresó que “tendrían que venir de La Plata y ver cómo es la zona rural”.
Marcadamente molesta, remarcó, al dirigirse a los consejeros, que “estamos mendigando, perdiendo el tiempo. Si tuviésemos el sueldo como los que cobran los funcionarios provinciales, no estaríamos acá”.
Entendió que “pagamos el pato los que menos tenemos” y por eso enfatizó en el encuentro que “no vamos a parar”.
Al término de la reunión habló con los medios presentes y señaló que “estamos en el aire porque no tenemos una respuesta positiva ni negativa. Lo van a evaluar”.
Opinó que la inspectora jefa distrital debe atender esta situación, mientras que valoró la atención recibida por parte de los consejeros escolares.
“Lo que queremos es que nuestros hijos vayan a la escuela y se sientan cómodos”, exclamó.
En relación a los casos que ayer se plantearon contó que “han hecho cosas de locos, en el caso de mi nieto, lo sacan de la 26 y lo traen a la Escuela 7, y tiene que entrar a la ciudad, y hubo familias a las que autorizaron el recorrido a un hijo y a otro no, yendo a la misma escuela y viviendo en el mismo domicilio”.
Aseguró que van a esperar hasta el lunes y “después vamos a ir hasta las últimas consecuencias”, anticipando que “pienso buscar un abogado, un escribano y mandar un nota a La Plata”.
“No voy a parar”, dijo finalmente como lo había enfatizado en la reunión.
 

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