Panorama político: claves de una pelea que acaba de comenzar en la provincia

Por Andrés Lavaselli, de Agencia DIB

Todavía incipiente y, como siempre, atada a lo que pueda ocurrir en el escenario nacional, la elección en la estratégica provincia de Buenos Aires comenzó esta semana a ser objeto de movimientos políticos en las principales fuerzas, donde ya despuntan varios nombres para ocupar los casilleros principales, bajo una hipótesis central que gana terreno: finalmente y contra lo que se espera que pueda ocurrir en algunas provincias gobernadas por la oposición, aquí las elecciones no se desdoblarán.

Tal vez alentados por la baja en las encuestas que experimenta María Eugenia Vidal ?se habla de hasta 18 puntos desde 2015, aunque sigue siendo la política mejor considerada-, hace exactamente nueve días un grupo de intendentes peronistas “dialoguistas” del conurbano le dijo a Máximo Kirchner que uno de ellos debería ser el candidato a gobernador. Apenas tres días después, en la nueva emisora radial de Roberto Navarro, Axel Kicillof confirmó que buscará una postulación bonaerense.

Esa progresión de hechos encierra dos señales. En principio, se trató de una advertencia de Cristina Kirchner quien, lanzada a su postulación presidencial, les hizo saber a los alcaldes que no permitirá que le impongan la candidatura bonaerense. Por eso envió a su exministro, un k puro que los intendentes rechazan, a hablar desde un micrófono identificado como propio. A la vez, funcionó al interior de una porción del peronismo como campana de largada del debate por el armado provincial.

Lo más probable es que Kicillof haya aprovechado para hacer saber que, en 2019, su “territorio” será la provincia. Eso ocurre porque el kirchnerismo cree que aquí podría aportar más que el Capital Federal, su base de operaciones original, a la que consideran cuasi inexpugnable por el liderazgo de Horacio Rodríguez Larreta. Pero casi nadie cree seriamente que el casillero que ocupe el economista sea el de Gobernador: se lo ve más como un postulante legislativo, aunque algunos hablan de una vice.

Más allá de los fuegos de artificio, lo cierto es que ese sector está abocado al análisis de un cambio estratégico: poner el acento, en 2019, en el interior bonaerense. Las razones están desarrolladas en un artículo que firman Juan Pablo Pilogret, Marcos Schiavi y Tomás Aguerre en el blog Artepolítica. Se llama “Bastión interior: ofertas electorales del peronismo en la provincia de Buenos Aires en 2019” y está siendo usado en estas horas como documento de debate interno entre los estrategas K.

A riesgo de simplificar en exceso, esos politólogos plantean que aunque no es esperable una unificación y mejorando la ratio en el Conurbano el peronismo podría ganar, para asegurar la gobernabilidad es necesario mejorar en el interior, porque eso se traduce en poder legislativo.  Tras un análisis de la composición del voto desde 2009, concluyen que para lograrlo es necesario sumar voluntades que acompañaron al randazzismo y al massismo en 2017.

Ese razonamiento, que supone que CFK asegura la tracción en el gran Buenos Aires, implica que la fórmula bonaerense debe estar balanceada de forma tal que, alejadas de la “pureza” ultra k y la representación exclusiva del Conurbano, sea “vendible” en el interior, donde Cambiemos construyó su fortaleza sobre la base del histórico electorado radical. Podría ser, por caso, una oportunidad para Felipe Solá, aunque nadie lo haya mencionado en firme hasta ahora.

El problema es que entre los alcaldes, aun los que sin ser K están alineados con Cristina, se habla de otra cosa. Allí volvió a tomar fuerza la idea de postular a Verónica Magario, la intendenta de La Matanza ¿Los motivos? Es una mujer para competir con otra mujer, Vidal, con quien tiene una relación irremontable, lo que suma a su perfil de candidata opositora. Además, tiene la sucesión está asegurada: si ella “salta” a provincia, Fernando Espinoza buscará retornar a la comuna.

Ese debate recién comienza. Los K cabilan sobre la estrategia pero no pueden todavía dar nombres. Reconocen que la dupla Magario-Espinoza es fuerte porque controla La Matanza pero poco atractiva fuera de allí. Martín Insaurralde, que se supone que es quien podría plantearles una interna, parece haber ingresado en un período de retracción. Dicen en los corrillos del peronismo que es porque no está seguro que la batalla bonaerense sea ganable.

Enfrente

En Cambiemos, el estado de discusión interna también presupone ?por ahora- el no desdoblamiento de los comicios y da por hecha la postulación de Vidal. Bajo esos dos supuestos, la discusión parece reducida a develar la incógnita de quién la acompañará. La hipótesis principal es que el radical Daniel Salvador vuelva a ser el candidato a vice, porque asegura el respaldo del votante de ese origen y no genera un “costo” interno para la gobernadora.

La de Salvador es una fortaleza paradógica: sus chances se sostienen, en buena medida, en que en PRO nadie cree que vaya a estar, jamás, en condiciones de liderar un desafío interno por el poder. Y en la razonabilidad de sus planteos a Vidal. Una señal importante para que avanzar es que el vicegobernador revalide su liderazgo interno en la elección para el comité provincia de la UCR del mes próximo.

Era algo que parecía ya acordado, pero a última hora aparecieron desafiantes. Se trata de un planteo interno liderado por el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, en el que se menciona al diputado Walter Carusso y al dirigente Fernando Pérez. Vidal, que si fuese libre de elegir le daría el lugar a su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, se inclina por su vice. Lo que adicionalmente desactiva los planes de otro oficialista con el que, al igual que con Posse, tiene relaciones fluctuantes: Jorge Macri, el primo del Presidente, que gobierna Vicente López.

Mientras, Sergio Massa, que planea participar en octubre (¿el 17?) del lanzamiento electoral del Peronismo Federal, alienta que salgan al ruedo sus postulantes en Provincia. La movida tiene trasfondo: muy perjudicado en las encuestas y con temor a una migración de dirigentes distritales, el líder renovador resiste desde hace tiempo la presión de gobernadores para que se postule a gobernador. Por eso, le conviene tener nombres para la elección bonaerense lo antes posible.

Con Felipe Solá casi fuera del espacio, Daniel Arroyo asumirá ese rol en los próximos días. Pero no es el único: el diputado Jorge D´Onofrio también tiene aspiraciones. Aquí, además, hay especulaciones subterráneas: hay quien alienta el desembarco de Florencio Randazzo, quien sin embargo se resiste. Y ante esa negativa, señalan otro hombre de su espacio, diputado nacional Eduardo “Bali” Bucca, el ex intendente d Bolívarm que está dispuesto a “jugar”.

En las últimas horas, a ese escenario se sumó otro nombre: el conductor de TV Marcelo Tinelli. Aunque con pálido desempeño en las encuestas, Tinelli comenzó el viernes a recorrer la provincia, dicen que con una frecuencia de un distritos por semana a partir de ahora. En teoría, es afín al Peronismo Federal y sueña con la presidencia. Pero aún no define nada: apenas que la provincia será su primer opción de acumulación. (DIB) AL

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