“Para nosotras es un orgullo que haya masonas en Azul”

Así opinó la presidenta de la Gran Logia Femenina en Argentina en diálogo con EL TIEMPO. Estará disertando el sábado en la Biblioteca Ronco. La charla se titula “Pasado, presente y futuro de la Masonería Femenina”.

La Dra. Mariela Rodríguez Ruíz estará disertando en Azul, el sábado próximo en la Biblioteca Ronco.


El sábado próximo a partir de las 20, en la sala de lectura de la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco de la ciudad de Azul (Burgos 687), se realizará la conferencia: “Pasado, presente y futuro de la Masonería Femenina”. La misma estará a cargo de la Dra. Mariela Rodríguez Ruíz y cuenta con el auspicio de la Gran Logia Femenina de Argentina.
EL TIEMPO dialogó con Rodríguez Ruíz, quien especificó aspectos de cómo llegó a su investigación sobre masonería femenina,
“En este momento soy la gran maestra”
En primer término especificó que “empecé en la masonería hace más de 15 años. En este momento soy la gran maestra, o sea la presidenta de la institución de la masonería femenina para la República Argentina”.
Agregó que “conozco de la larga historia de la masonería masculina en Azul, de la conferencia dada por Enrique Rodríguez el año pasado, y de la existencia de las mujeres masonas hace más de una década, que también haya allí en Azul y están iniciando la masonería femenina por aquellos lugares”.
“Para nosotras es un orgullo que haya masonas en Azul y que otras mujeres puedan sumarse a esto”, sostuvo.
Consultada sobre el misterio que tiene la masonería, señaló que “hoy por hoy se dice que es discreto, no se pueden revelar algunas cuestiones que suceden dentro de las reuniones y como es una escuela iniciática, la iniciación propiamente dicha pero sí algunas de las actividades que nosotras desarrollamos”.
En segundo término, la entrevistada manifestó que “durante 2017 la Gran Logia Femenina Argentina cumplió 15 años de su fundación y que hace más de 30 que hay mujeres masonas en nuestro territorio nacional. Nos ocupamos de varias cuestiones. En primer lugar la elevación espiritual e intelectual a través del estudio, del diálogo y del compartir con las otras, como nos denominamos, ´hermanas`. También hacemos un trabajo muy fuerte de filantropía, es decir salimos fuera de nuestros espacios habituales y nos dedicamos a ayudar y a participar en educación básicamente, en merenderos, nos interesan temas que tengan que ver específicamente con la mujer pero hablamos de educación libre, de calidad, igualitaria para todos los ciudadanos de la República, entre muchas otras cosas”.
Por último, es importante destacar que algunos historiadores ubican los primeros pasos de la masonería cuando Constantino se convierte al cristianismo, lo esparce por todo el Imperio Romano y se comienzan a hacer obras como lugar de oración y veneración. Otros, la ubican en el nacimiento de las catedrales góticas. Allí los constructores, que no son otra cosa que los masones, iban perfeccionando su arte con los años y formando un grupo unido por ese trabajo operativo, con base en la fraternidad y la igualdad. Los años hicieron el tránsito de lo operativo a lo especulativo, convirtiendo a la Institución en un lugar de personas de distintas profesiones, razas y credos con necesidad de tener un sitio donde aprender y difundir valores.
 

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