Para reflexionar en materia vial

 

En los primeros meses de este año, los problemas de inseguridad vial se han visto reflejados en las calles y rutas que circundan por el Partido de Azul, donde casi de manera cotidiana ocurren siniestros viales de diferente magnitud con sus, en ocasiones, fatales consecuencias.

Heridos, lesionados de diversos grados, hospitalizaciones, daños materiales, trastornos de familiares y amigos y lo más lamentable las vidas que se pierden por acciones imprudentes en hechos de carácter casi siempre evitable.

La realidad no admite reduccionismos ni soluciones a medias, tampoco una velada utilización de la tragedia para otro fin que no sea aportar a la concientización de la sociedad en general.

Pensar todas las variantes que intervienen en los hechos de inseguridad vial debe ser un objetivo en conjunto, sobre todo de aquellos que tienen responsabilidades como ciudadanos, como dirigentes y como autoridades.

Hay que actuar sobre lo inmediato y sobre el largo plazo. El Estado como ente de control y sanción es irremplazable, pero también encuentra sus propios límites. La educación es una apuesta a futuro que resulta necesaria e ineludible y la pelea por la conciencia es la trinchera de unos pocos contra las acciones imprudentes, la falta de valores, el desinterés  por las reglas y por el prójimo y todo aquello que da cuerpo a una cultura cada vez más egoísta y desvalorizada.

Los accidentes de tránsito se producen, en promedio, uno por día, con secuelas que van desde la muerte, heridos y daños materiales.

En esta ciudad, en la gran mayoría de los casos, una motocicleta estuvo involucrada. Ya sea atropellando a personas como impactando contra vehículos automotores y bicicletas. En casi todos los casos si hubieran existido en los conductores responsabilidad y respeto a las normas de tránsito estas situaciones de accidentes viales se hubieran evitado. Responsabilidad en conducir vehículos a una velocidad que establece la ley, y que se tenga pleno dominio del mismo. Una motocicleta o un automóvil circulando por las avenidas a más de 80 kilómetros por hora es una irresponsabilidad manifiesta y se está propenso de tener un accidente porque no tiene capacidad de frenado ni para realizar maniobras con el vehículo.

Por eso es necesaria la presencia de las fuerzas de seguridad para el control del tránsito. Cuando comprueban imprudencias, deben hacer detener el vehículo y sancionar al infractor. No como una forma de recaudación sino adoptando medidas para que se tome conciencia de que conducir un vehículo es como tener en sus manos un arma lista para disparar.

Los conductores tienen una forma de conducir, unos más prudentes y cuidadosos, otros más osados, pero si respetan las normas de tránsito tienen muchas más posibilidades de que no se vean involucrados en un accidente de tránsito. En este caso la prevención es fundamental.

Para la seguridad vial, si bien es importante, pero no lo es tan grave, que no se lleve encima el carnet de conductor, ni el comprobante del seguro, ni los papeles del vehículo, ni el matafuego, etcétera. Estas infracciones son administrativas. Lo importante conducir con precaución, sin excesos de velocidad, y sin realizar maniobras imprudentes.

El conductor debe dar paso a la conciencia para evitar accidentes de tránsito. Y eso se logra concientizándose.

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