PARADÓJICA SITUACIÓN

La Navidad Solidaria: Una campaña que llevó a cabo durante tantos años y que llenó su corazón. Ahora, está en un Hogar de Ancianos y poca gente lo visita.
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La Navidad Solidaria: Una campaña que llevó a cabo durante tantos años y que llenó su corazón. Ahora, está en un Hogar de Ancianos y poca gente lo visita.

Por Laura Méndez – De la Redacción de EL TIEMPO

Osvaldo Balderrama padece una enfermedad hace aproximadamente 10 años y desde el principio que “la está luchando”. Claro que ello no le impidió continuar con una actividad que ama con todo su corazón: ayudar a quienes lo necesitan. Me refiero a realizar campañas para que la comunidad done juguetes y el 24 de diciembre de todos los años llevarlos a diferentes entidades que lo necesiten. Pero no llevarlo como Osvaldo, sino como Papá Noel. Además, el complemento de esta recorrida es que siempre llevaba consigo mensajes de paz y amor, no sólo para los niños, sino para los adultos.

En alguna nota que se le hizo en este diario, expresó –con lágrimas en los ojos–

Que “la experiencia con los chicos es enriquecedora, porque yo les digo que tienen que creer en el niño Jesús. Además de llevarles un regalo, una atención, uno debe estar preparado muy bien espiritualmente. Porque uno no puede dar lo que no tiene, es mucho desgaste, te genera tanta impotencia, tanto dolor. Uno, con nuestras manos, puede dar energía pero no podés solucionar el problema”.

Siempre destacó lo que el personal hace por los chicos que se encuentran en centros de salud, o en centros comunitarios, en fin, en entidades intermedias. A propósito, alguna ponderó: “Ellos trabajan muchísimo todo el año humanamente, porque la atención con los pacientes es excelente. Pero como todo hay que hacer el aporte y todo viene bien. Así que bueno, antes de las 00 horas del 25 de diciembre estoy con los pacientes, con gente que tiene mucho dolor, limitaciones, y es buenísimo el acompañamiento, que lo tomé como un apostolado”.

Osvaldo pasa sus días en el Hogar “Ernestina Darampé de Malere” y se me hace un nudo en la garganta cuando tengo que informar que él, que tanto ayudó a la comunidad, paradójicamente no recibe visitas, exceptuando las de integrantes de su familia. Y ¿por qué?, ¿los azuleños no tienen memoria?, o simplemente piensen que cómo él habla poco no quiere que vayan a verlo, ¡cuando la realidad es que sí!

Así que certeramente estoy escribiendo esto con bronca y angustia a la vez. Osvaldo es una persona a la cual aprecio y a la que le tengo muchísimo respeto, dado que no cualquiera se viste con un disfraz de invierno -porque ciertamente la tradición de Papá Noel es del Hemisferio Norte- y sale a recorrer y visita y regala todo su amor en la Nochebuena y relega el hecho de estar con su familia en un día tan especial.

Balderrama fue operado hace un año y medio a raíz de su problema de salud. A partir de ahí su ánimo cambió totalmente, se puso triste y ya no se cocinaba. Ante ese escenario su familia –que siempre fue incondicional– lo visitaba en su casa todos los días hasta que se dio cuenta que ya no podía estar solo. Sus familiares hablaron con un amigo suyo y hace un año, exactamente, que está en dicho Hogar. Día tras día hace actividades físicas, pero la verdad es que ni siquiera tuvo ganas de festejar la última Navidad y el Año Nuevo, tampoco asistir al casamiento de su sobrino mayor.

Lo que Osvaldo padece, independientemente de su complejo problema de salud por el cual está en tratamiento, es depresión. ¿Cuál es el remedio, más allá de los medicamentos?: la visita de sus amigos o de la gente que él quiere, con la que Osvaldo se solidarizó. Estaría bueno que la gente que lo quiere comparta un rato con él y que le devuelvan un poco, aunque sea un poco, de lo que él aportó a la comunidad y a sus seres queridos.

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