EL CIERRE DE FANAZUL

“Parece que estamos en manos de Dios, cuando el problema es político, no eclesiástico”

Marcelo Laporte y Juan Cacace, dos de los trabajadores de la fábrica de explosivos, hablaron ayer con este diario de las expectativas que la mayoría de la comunidad pone en las gestiones que el Obispo Hugo Salaberry pueda hacer para la reapertura de FANAZUL. En ese marco, hicieron hincapié en la falta de respuestas de la dirigencia política y hablaron de la delicada situación económica social que atraviesan luego de 103 días de cerrada la planta.

El corte de vías, una de las tantas medidas de protesta que realizaron los fabriqueros en demanda de la reapertura del establecimiento industrial que está camino a la Boca de las Sierras. ARCHIVO/EL TIEMPO/NACHO CORREA


Son 103 los días de lucha que llevan los trabajadores de FANAZUL con el único objetivo de que la fábrica se reabra.
En ese tiempo, mantuvieron toda clase de reuniones, encuentros, audiencias con diferentes niveles del Estado, con políticos de distintos colores partidarios. Han tocado todas las puertas que tuvieron por delante. Pero la realidad es que hoy mantienen las expectativas de recuperar la fábrica por una sola de las gestiones que realizaron: el encuentro que mantuvieron a principios de marzo con la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti. Pero pasaron más de 10 días desde que entregaron toda la documentación que les pidieron, y aún no han conseguido ningún tipo de respuesta ni de devolución.
“Necesitamos que nos den una respuesta”, dijeron. Es que la incertidumbre no es fácil de sobrellevar, como tampoco lo es la situación económica y social que están atravesando producto de la decisión del gobierno nacional de cerrar intempestivamente la planta a fines de diciembre del año pasado.
Marcelo Laporte y Juan Cacace hablaron ayer con este diario y, en ese contexto, comentaron que de los 220 trabajadores que quedaron fuera de la fábrica, sólo 12 consiguieron trabajo estable y que gran parte sobrevive con algún que otro trabajo informal que consigue para salir del paso diario. Otros, incluso, decidieron irse de Azul buscando lo que acá no encuentran: trabajo.
Tampoco por parte del Estado municipal tienen respuestas. Y, aunque no lo dijeron explícitamente, es entendible que ya ni siquiera las esperen.
“El problema es netamente político” 
El 8 de marzo pasado, a partir de la intervención del Obispo Hugo Manuel Salaberry, un grupo de trabajadores pudo reunirse con la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti. En ese encuentro, pudieron plantearle que la fábrica era autosustentable y que no había motivos técnicos para el cierre.
A la semana siguiente, se reunieron con el vicejefe de Gabinete Gustavo Lopetegui, el interventor de Fabricaciones Militares Luis Riva y una secretaria de Michetti.
Luego de esos encuentros, hacia fines de marzo presentaron -a pedido de Lopetegui- un informe sobre la viabilidad de la fábrica en base a los estudios que los técnicos realizaron.
“Hubo datos que no pudimos tener porque Riva no los facilitó nunca, pese a que Lopetegui le dijo que nos los diera. Es más; hasta el día de hoy no hemos visto los números, por lo que dice que la fábrica cerró”, indicaron.
Lo concreto es que pasaron más de 10 días y no han recibido respuesta ni han sido convocados a una nueva reunión.
Ante esa incertidumbre, ayer los trabajadores se reunieron con el Obispo de Azul. “Fuimos a preguntarle si tenía alguna novedad, porque nos corren los tiempos ya que el gobierno está desesperado en desarmar las plantas”, comentaron y, en ese sentido, le solicitaron a Salaberry “si podía hacer parar esto hasta que nos den una devolución, una respuesta, que nos digan sí o no”.
A 103 días “nos cuesta creer que no podamos revertir la decisión que tomó el gobierno, porque esto es netamente político”.
En ese marco, reflexionaron que “parece mentira que todas las preguntas estén orientadas hacia el Obispo. Cuando elegimos gobernantes, elegimos políticos, no sacerdotes. Estamos todos esperando a ver si el Obispo llama o no. Parece que estamos en manos de Dios, cuando el problema es político, no eclesiástico”.
“Tenemos muchas carencias” 
Asimismo, Laporte y Cacace advirtieron que “antes de FANAZUL había muchos problemas de trabajo en Azul y aún después de los 220 que quedamos en la calle, todos los días hay despidos por goteo. Acá el problema es estructural político”.
Añadieron que “ante una política que desoye -tanto nacional, provincial como municipal-, decimos que hay muchísimos argentinos que estamos en condiciones de decir que este gobierno expulsa trabajadores del sistema día a día”.
Y en esa expulsión “estamos en una situación en que los bancos empiezan a apretar, los servicios no se pueden pagar, cuesta comprar la comida diaria, pagar los alquileres”.
En cuanto a los alquileres, la comuna les está otorgando un subsidio aunque no a todos “porque el relevamiento que hizo el municipio es bastante especial, porque no alcanza para todos y en algunos casos tampoco cubre el total del alquiler. Además, para 50 trabajadores hay 3.500 pesos mensuales de ayuda”.
“Nosotros entendemos que el municipio está sin dinero y que ya había muchos trabajadores antes que nosotros que necesitan ayuda”, señalaron.
A esto se suma que el 31 de marzo se quedaron sin obra social. “Tenemos muchas carencias, porque queda mucha gente afuera de este relevamiento que hizo el municipio. Y aunque nada alcance, nosotros no estamos peleando por subsidios, lo que queremos es trabajar”, sostuvieron.
En cuanto a los servicios, cuando aún formaban parte del Comité de Crisis, habían solicitado al Intendente que hiciera las gestiones para lograr algún tipo de ayuda. Lo único que consiguieron, y por gestiones del Obispo, fue que la CEAL no les corte la luz por cuatro meses, aunque la deuda no se les condonará.
Silencio oficial 
A todo esto, los trabajadores marcaron que “hay una cadena de problemas reales que hace muy difícil la situación. Se hace una pelota de nieve y en definitiva nada ayuda a la cabeza”.
Es que 103 días de lucha no son fáciles de mantener, y más cuando “el silencio con el que nos quieren hacer comer la cabeza todos los días un poco más. Nos echaron el 28 de diciembre del año pasado, y hasta ahora todo ha sido una cadena de errores e improvisaciones por parte de Riva y de todo el arco político oficialista, con una oposición que de ninguna manera está a la altura de las circunstancias para hacer frente a la situación”.
En ese contexto, apuntaron que “estamos esperando un gesto de nobleza del gobierno y que nos diga que no reabren por razones políticas. Entonces podríamos decir que después de tantos días de resistencia la razón es política, de la que no nos cabe ninguna duda”.
 
“EL GOBIERNO ESTÁ VACIANDO AL ESTADO DE POLÍTICAS” 

En un tramo de la nota con este diario, y hablando de desprotección y falta de interés real, comentaron que “a nadie le interesa lo que nos está pasando. Después de más de 90 días apareció Ramiro Ortiz para ver si teníamos noticias, cuando él es del partido de Macri, igual que Agustín Carús y Néstor Álvarez”.
Añadieron que “por suerte tenemos al Obispo, que es la lucecita de esperanza que tenemos, además de la fuerza de los muchachos para seguir resistiendo, apostando para cambiar el rumbo de esto”.
Laporte y Cacace advirtieron que “de la parte política no tenemos nada. El Intendente dice que no puede llegar a los funcionarios nacionales o provinciales; los otros, se quedan al margen para que el costo político sea para el Intendente solamente”.
En su discurso de apertura de sesiones ordinarias, Bertellys habló del cierre de la fábrica como un “duro golpe”, pero nada dijo sobre si haría alguna gestión concreta de acá en más o si tenía alguna alternativa para los trabajadores.
La última que llevó adelante fue ante el interventor interino, Roberto Arpín, a quien le entregó una carpeta con la propuesta para incorporar inversores privados. “A fábrica cerrada, dijimos que le podíamos buscar la vuelta con inversores privados para tenerla en actividad”, señalaron, para añadir que “lo primero que buscamos es no salir del esquema de estatales, porque indudablemente hay 70 años de trayectoria. Este no es un tema de un gobierno, hablamos de políticas de Estado. Pero el gobierno actual está vaciando al Estado de políticas”.
 
 

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