Pasado, presente y futuro de una planta fabril que conoce de otras crisis laborales

El 29 de enero de 1988, la totalidad de los trabajadores de la fábrica de explosivos fueron cesanteados, como consecuencia del pase de la planta a la órbita de la Dirección General de Fabricaciones Militares. Hubo señales de alarma en la comunidad azuleña por los efectos que podría generar el despido de cerca de 350 operarios. Finalmente, la mayoría de los obreros fueron reincorporados. 

Fuerte preocupación generó el despido de alrededor de 350 trabajadores de FANAZUL. Corría el mes de enero de 1988.


A mediados de 1940, la Marina de Guerra consideró necesario construir un depósito general de explosivos y, conjuntamente con él, una fábrica de pólvoras y explosivos, concretándose dicha iniciativa entre los años 1946 y 1954. Así nació la Fábrica Naval de Pólvoras y Explosivos Azul (FANAZUL).
Durante la construcción y parte del montaje, la fábrica dependió de la Dirección General de Material Naval, hasta que en el año 1953 se dispuso su traspaso a la empresa Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE).​
El centro productivo de explosivos industriales se incorporó a la DGFM el 1 de marzo de 1988. Al dejar de depender de la Armada Argentina y pasar a fabricar pólvora y explosivos para el Ejército Argentino, el personal de la planta fue dejado cesante, lo que originó una señal de alarma en esta ciudad.

La CGT local tuvo una activa participación en las negociaciones para reclamar que se respetaran los derechos de los obreros.


Primeras reacciones
Ante el despido del personal de la planta situada en la Ruta Provincial N° 80, camino a la Boca de las Sierras, la mesa directiva de la CGT local, con las firmas de Jorge Blando, Hugo De Franchi y Miguel Toledo, integrantes del plenario de secretarios generales de la CGT Azul, reunido en forma extraordinaria el 29 de enero de 1988 a raíz de la situación planteada en FANAZUL, “quiere expresar su condena por el tratamiento que se le ha dado a los trabajadores de esa empresa en todo el proceso de traspaso de la misma a la órbita de Fabricaciones Militares. Es indudable que la decisión se ha tomado por sobre la voluntad y los intereses de los trabajadores, sin escuchar su posición y sin que importe la situación en que la medida los coloca”, según los archivos de este diario.

Volvió la calma tras el regreso de los empleados de la fábrica a sus puestos de trabajo.


Las reincorporaciones devolvieron la calma
Esta crisis laboral con impacto en Azul no fue la única crisis laboral que vivió la fábrica estatal. Fue sólo un pasaje del sinuoso camino que el emprendimiento industrial ha tenido en sus 7 décadas de existencia.
El 2 de marzo de 1988, se informó que: “…luego del impasse producido a raíz de las indemnizaciones dispuestas por la Dirección General de Fabricaciones Militares en el ámbito de la Fábrica Naval de Explosivos –FANAZUL- ahora dependiendo directamente del citado ente, el trabajo en la planta es normal y se han ido concretando las incorporaciones anunciadas por el propio director de la fábrica, Teniente Coronel Guillermo A. Sevilla. Estamos en condiciones de informar que de las 304 indemnizaciones dispuestas, cinco de ellas afectaron a personal con destino en Capital Federal, han retornado a sus tareas habituales 250 operarios y técnicos, quedando sin reintegrarse aproximadamente medio centenar de personas, muchas de ellas motivadas por cercana su fecha de acogerse a los beneficios de la jubilación y otros muy posiblemente se han dedicado a trabajos por su cuenta o bien atendiendo ofertas de tareas en otros sectores. No obstante eso se informó que continúan las reincorporaciones y en fecha cercana se va a abrir una nueva instancia que propiciará el ingreso de nuevos operarios para suplantar a quienes han desistido de retornar a sus tareas”.
Las crónicas de aquellos días veraniegos reflejaban el grado de normalidad que se vivía luego de la reincorporación del personal que había sido dejado cesante.
“La tarea en la planta es normal y se están atendiendo pedidos y órdenes de compra de acuerdo a lo planteado por la DGFM, siendo de destacar que se trabaja normalmente dentro de un clima de franca convivencia entre el personal jerárquico y de planta”.
 
 
 

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