EL SINDICALISTA DENUNCIADO POR UN INCIDENTE CON UNA JOVEN

PEDRO DE LUCA – “La chica le pidió ir para la ruta y él la llevó”

El abogado Pedro De Luca está patrocinando al gremialista de la AJB en la causa penal que se está instruyendo, en principio caratulada como “averiguación de ilícito”. “Salvo que el propio Rojas lo quiera plantear, yo no pienso pedir que el expediente se tramite fuera del Departamento Judicial local”, afirmó. Una imagen de lo sucedido el domingo que pasó. Según Pedro De Luca, “Omar Rojas está muy preocupado. Estamos en presencia de un hecho que es delicado. Para él y para cualquier persona que se ve involucrada, sin tener nada que ver, en una situación así”.
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El abogado Pedro De Luca está patrocinando al gremialista de la AJB en la causa penal que se está instruyendo, en principio caratulada como “averiguación de ilícito”. “Salvo que el propio Rojas lo quiera plantear, yo no pienso pedir que el expediente se tramite fuera del Departamento Judicial local”, afirmó.

El abogado cachariense es el Defensor Particular de Omar Rojas en esa causa penal donde el gremialista figura como implicado en un hecho ocurrido el pasado domingo. Afirmó que no ve inconvenientes en que el sumario penal que se está instruyendo se siga tramitando en los Tribunales de Azul y que tampoco plantearía objeciones en caso de que se sustancie desde otro Departamento Judicial. Señaló que existen varias contradicciones en el marco de un hecho que sigue siendo confuso y donde, a su criterio, “no hubo delito alguno”. De su defendido, dijo que está “muy preocupado” y a la espera de que esta denuncia que lo involucra se aclare.

 

“Omar Rojas no ha declarado todavía porque en la causa penal que se está instruyendo, caratulada como averiguación de ilícito, él no está imputado”.

El abogado Pedro De Luca, defensor Particular del titular de la Asociación Judicial Bonaerense departamental, puso especial énfasis en la situación del gremialista al que ahora representa.

En diálogo con este diario, además, sostuvo que ese hecho que se está investigando y en el que Rojas aparece como denunciando “a mi me produce una total confusión”. Sobre todo, teniendo en cuenta las versiones diferentes que existen con relación a lo sucedido el pasado domingo en horas del mediodía cuando, luego de una denuncia, el Secretario General de la AJB fue interceptado por la Policía en la Ruta 3, en momentos que en su auto circulaba acompañado por una joven.

Según el abogado cachariense, Rojas está dispuesto a declarar en caso de que así sea ordenado desde la fiscalía que está interviniendo en ese expediente judicial que se inició.

A partir de mañana, en la Unidad Funcional de Instrucción número 2 -la fiscalía donde está radicado el sumario- quedará al frente en forma interina el Dr. Marcelo Fernández, teniendo en cuenta que la Dra. Laura Margaretic ya está de licencia a la espera de su segundo hijo.

Y es una incógnita saber, al menos por ahora, si Fernández -teniendo en cuenta que Rojas es un empleado judicial y que también está a cargo del gremio de los trabajadores de ese mismo poder del Estado- se excusará o no de seguir interviniendo en el caso. O si, por la misma situación planteada, desde la Fiscalía General se dispone que esa causa se continúe instruyendo fuera del ámbito del Departamento Judicial Azul.

A decir de De Luca, más allá de quién termine siendo el fiscal instructor de la causa, “eso no tiene ninguna incidencia en el resultado de la misma”.

“Y salvo que el propio Rojas lo quiera plantear, yo no pienso pedir que el expediente se tramite fuera del Departamento Judicial local. Lo veremos, pero en principio no veo inconvenientes para que la causa se siga instruyendo en el ámbito de este Departamento Judicial. Pero tampoco tendríamos problemas que se instruya en otro lugar, aunque eso hasta ahora, por lo menos, no lo hemos evaluado”.

 “Un transporte benévolo”

 Existen hasta el momento tres versiones que no son coincidentes sobre lo que pasó el domingo anterior. Dos de ellas, entre lo que pueden ser consideradas las declaraciones más importantes, ya están incluídas en el expediente judicial: la de la joven que figura como presunta víctima de lo que podría considerarse, en caso de que la instrucción avance, como una aparente “privación ilegal de la libertad”,  y la de la mujer que presenció toda esa situación, que en su auto siguió al rodado en el que Rojas iba con la chica y quien por lo ocurrido llamó a la Policía.

También está lo que el propio Rojas sostiene, después de que el caso trascendiera a través de las redes sociales el mismo domingo de la semana pasada en que se produjo.

Dos días más tarde, cuando este diario lo consultó, el gremialista evitó referirse a esa denuncia que lo involucra, aunque en ese entonces negó que lo que pasó haya sido como se dio a conocer vía Facebook, una versión que también llegó a difundirse en el sitio web TN y la Gente.

El abogado De Luca tuvo por parte de su ahora defendido una versión de lo que pasó entre el gremialista y la chica, de quien en principio se había dicho que era menor de edad cuando, en realidad, tiene veinte años y al parecer presenta un trastorno del tipo intelectual o madurativo.

“Por supuesto que yo tengo una versión de los hechos que me brindó Omar Rojas. Lo primero que me dijo fue que él lo que hizo fue un transporte benévolo. La chica le pidió ir para la ruta, hasta la Rural o por ahí, y él la llevó”.

Según refirió que Rojas le contó, a la joven el gremialista no la conocía. Y en ese momento que se cruzó con la chica en la calle, “él estaba volviendo de un campo que administra y está en el Camino a la Mantequería. Venía de allá hablando por teléfono con un peón, que le decía que se había olvidado de contarle que se rompió el molino. Estaba hablando por teléfono con este hombre y por eso puso las balizas del auto y se estacionó en ese lugar. Ahí fue que la chica se le acercó para pedirle si la podía llevar, a lo que él le respondió que sí porque tenía que regresar a la ruta para volver al campo. Los registros de esas llamadas están”.

De esa manera, desde Piazza entre Malvinas y Constitución, el abogado contó que Rojas dio la vuelta con su auto para regresar en dirección hacia la ruta, ya con la chica como acompañante.

“Él escuchó en ese momento un bocinazo desde otro auto. Pero no le prestó atención ni le dio importancia porque no estaba haciendo nada raro ni nada malo. Después, cuando ya había tomado la ruta, un patrullero le hizo señas, él se detuvo y ahí es donde empieza toda esta historia”.

 Una pericia

Esa “historia” a la que De Luca hizo referencia tiene que escribir en el transcurso de los próximos días un capítulo que, según el abogado considera, es fundamental para la situación del gremialista al que ahora defiende.

Esa cuestión está relacionada con las pericias a las que tiene que ser sometida la joven que iba con Rojas en su auto.

A esta altura, existen varias versiones relacionadas a que la chica presenta un retardo madurativo que hace que su capacidad intelectual sea diferente a la que cualquier persona normal puede tener a su edad.

“Nosotros tenemos conocimiento de que a la chica le están tramitando una pensión por incapacidad y también que, aparentemente, ha concurrido a una escuela diferenciada”.

“Por eso ahora estamos esperando esa pericia y el resultado de la misma.  En su declaración -dijo De Luca en alusión a la que le tomaron el pasado martes en Tribunales a la joven- hay cosas que son incongruentes al extremo. La chica tenía que presentarse hoy a la mañana (por el viernes que pasó) para la pericia. Pero no concurrió a la sede de la Asesoría Pericial departamental. Además, nosotros también pusimos una perito de parte, una Licenciada en Psicología, porque realmente nos sorprende la incoherencia de la declaración de ella, que la pude ver en el sumario”.

“Hay que recalcar los errores que existen en esas versiones”, señaló De Luca comparando a lo que su defendido sostiene con lo que la denunciante del caso afirmó y con los dichos de la chica que iba en el auto con Rojas.

Sobre la mujer que denunció lo que observó, el abogado expresó: “En principio esa persona pudo haber tenido una idea equivocada de lo que estaba sucediendo, porque pensó que se trataba de una menor la que estaba subiendo al auto, cuando en realidad ya se sabe que esa chica tiene veinte años”.

“Hay cabos que están sueltos todavía en esta investigación. Y es un hecho que todavía a mi me produce una total confusión. Hipótesis sobre lo que pasó puede haber muchas. Pero no quiero arriesgar una porque realmente son tan confusos y contradictorios los hechos que quiero desandar el camino de esta investigación antes de sostener algo con certeza. Por eso digo que apuesto a que gran parte de esto se dilucide cuando se le haga la pericia psiquiátrica y psicológica a la chica”, afirmó el abogado de Omar Rojas.

“A nosotros lo que nos interesa es ver si de la pericia surge que esta chica fabula o presenta algún otro síntoma similar. Realmente son versiones muy contradictorias y muy raras las que existen. En su declaración en Fiscalía esta chica avanzó en otras cosas que no había dicho ante la Policía. Versiones que, realmente, son muy delirantes y disparatadas”.

“En principio, creo que todo esto se trató de un error, de una fantasía, de una primera visión equivocada que surge de esta persona que llama a la Policía y lo sigue a Rojas porque piensa que estaba secuestrando a una menor, cuando en realidad después se comprobó que no era así”.

“Esa chica, además, en ningun momento dijo que la habian forzado para subir al auto ni nada parecido”, señaló también De Luca durante la entrevista mantenida con EL TIEMPO.

“Reitero, ella no fue forzada a subir al auto de Omar Rojas. Ni él se bajó del auto para subirla por la fuerza. Hasta es una incógnita que carátula se le podrá poner a esta causa si la instrucción de la misma continúa”, agregó.

“Pero yo sostengo que no hubo delito en la conducta de Omar Rojas tal como se encuentra actualmente la causa, por lo que debe ser rechazada ‘in limine’, afirmó también De Luca, quien no descartaba “iniciar acciones legales contra la denunciante por la versión errónea que sostuvo e hizo circular por las redes sociales”.

Por último, al ser consultado sobre cómo se encuentra el gremialista a causa de esta denuncia que lo involucra, su ahora abogado señaló: “Omar Rojas está muy preocupado, obviamente. Estamos en presencia de un hecho que es delicado. Para él y para cualquier persona que se ve involucrada, sin tener nada que ver, en una situación así. Y lo es mucho más para él si se tiene en cuenta el ámbito en el que laboralmente se desempeña. Pero ahora lo único que espera es que esto se esclarezca cuanto antes. Confía en que así será y que esto sólo pasará a ser una anécdota para él. Pero, por el momento, está muy preocupado por toda esta situación”.

 El dato

Así como ya lo habían referido a este diario fuentes allegadas al sumario penal que se está instruyendo, el abogado De Luca también admitió que si se comprueba que la joven padece algún tipo de problema madurativo es muy probable que tengan que tomarle una nueva declaración, aunque en esa segunda ocasión dicho testimonio le sería recibido a través de la Cámara Gesell.


EL SINDICALISTA DENUNCIADO POR UN INCIDENTE CON UNA JOVEN 

TESTIMONIO – “Yo veía que este hombre se la estaba llevando” 

Una mujer fue la que el domingo pasado llamó a la Policía al observar una actitud que, según dijo, le pareció “sospechosa”, relacionada con ese momento en que el sindicalista Omar Rojas subió a su auto a una joven e instantes después fue interceptado por la Policía en la Ruta 3. La denunciante dijo que no conocía al titular de la AJB departamental y que se enteró que se trataba de él cuando un policía se lo dijo. “Lo único que quería era saber qué pasaba con esa chica. Yo veía que este hombre se la estaba llevando. Y sin su consentimiento, sin que ella quisiera”, contó en diálogo con EL TIEMPO.

El auto que Rojas guiaba y en el que iba con la joven fue interceptado en Ruta 3 entre Juan B. Justo y Olavarría por el personal policial que intervino en el hecho.
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El auto que Rojas guiaba y en el que iba con la joven fue interceptado en Ruta 3 entre Juan B. Justo y Olavarría por el personal policial que intervino en el hecho.

 “En ningún momento sabía quién era esta persona. Yo desde antes no la conocía. Me enteré quién era cuando pasó todo y ahí le pregunté a la Policía cómo se llamaba este tipo”.

La mujer que denunció al gremialista Omar Rojas, titular de la Asociación Judicial Bonaerense departamental, habló el pasado viernes con EL TIEMPO sobre este hecho que ahora, en formato de un sumario penal en principio caratulado como averiguación de ilícito, se investiga desde una Fiscalía local.

La situación ya es conocida y todavía tiene aristas poco claras que se están buscando esclarecer. Ocurrió el pasado domingo en horas del mediodía. Aquel día Rojas, cuando circulaba en su automóvil, en Avenida Piazza entre Malvinas y Constitución mantuvo un encuentro con una joven que iba caminando, la misma que después se subió a su auto, en una actitud que a la denunciante del caso le pareció “sospechosa” desde un principio.

Esa mujer, que el pasado jueves declaró en Tribunales y contó lo que vio, fue la misma que presenció toda esa situación y que, mientras seguía el Peugeot en el que Rojas circulaba con la joven -que tiene 20 años y al parecer padece un retardo madurativo-, se comunicó con la Policía para dar cuenta lo que estaba pasando.

Eso hizo que instantes después -según dijo la denunciante todo duró exactamente “cinco minutos y cuarenta segundos”– Rojas fuera interceptado en su auto por varios móviles policiales en la Ruta 3, por lo que la joven con la que iba fue trasladada luego a sede policial y con la denuncia iniciada por lo sucedido se comenzó con la investigación de un hecho que todavía sigue resultando un tanto confuso.

“Lo único que quería era saber qué pasaba con esa chica. Yo veía que este hombre se la estaba llevando. Y sin su consentimiento, sin que ella quisiera”, afirmó la mujer, quien aceptó la entrevista con este diario con la condición de que no se revelara su identidad ni que le fueran tomadas fotografías.

 Parados en un semáforo

El semáforo de Piazza y Constitución, el domingo pasado, fue el lugar donde empezó todo. Faltaban unos minutos para la hora doce cuando la entrevistada circulaba por la segunda de las calles mencionadas. En el auto, ella iba acompañada.

Según contó, mientras aguardaba que el semáforo se pusiera en verde para cruzar la avenida, observó el Peugeot de color gris que Rojas guiaba. En ese entonces, cruzando el mismo semáforo, pero desde Piazza y en dirección hacia el centro.

“Eran como las doce menos cuarto, creo. Este hombre estaba ahí, en su auto, parado en el semáforo, por Avenida Piazza. En un momento lo veo que arranca, despacio, por Piazza en dirección hacia el centro. Y también veo que la chica venía caminando por la avenida, por la vereda donde está el taller de Kolman. Ella venía a pie para el lado del semáforo”, recordó con relación a la joven, a quien admitió conocerla “de vista”.

“Me acuerdo de ella porque ha ido un par de veces al lugar donde yo trabajo”, señaló en ese sentido.

“Yo estaba en el semáforo y el hombre arrancó cuando se le puso en verde. Es como que de lejos la vio a la chica, que venía caminando por la vereda. En todo momento él la iba viendo. Yo en ese entonces no veía a una chica de 20 años. La veía como si fuera una nena de once o doce años como mucho, más no le daba. La veía flaquita, chiquita, me parecía que era menor”.

“En ese momento -siguió relatando- le dije a uno de los que estaban conmigo en el auto: ‘El viejo este se está queriendo levantar a la piba’”.

“Entonces, como eso me sonaba a levante, doblé de Constitución hacia Piazza y estacioné mi auto delante del suyo. No sé si él me vio. Para mí que no. En todo momento no dejé de mirarlo. Lo que yo quería era saber si la piba iba a subir al auto”.

A esa altura, Rojas había detenido su auto, aunque sin apagar el motor, en la zona donde están los talleres Kolman, frente al hipermercado de la Cooperativo Obrera.

Ahí, de acuerdo al relato de la denunciante, se produjo ese encuentro entre el gremialista y la joven.

Entre ambos hubo un diálogo que ella no pudo escuchar. Una charla donde al parecer Rojas intentaba convencerla para que subiera a su vehículo, situación que se producía sin que el titular de la AJB departamental descendiera del rodado y mientras la ventanilla de la puerta de adelante del acompañante del Peugeot que conducía estaba baja y la chica se encontraba parada en la vereda.

“A mi me sonó rara la situación”, señaló la denunciante. “Por eso, una vez que estacioné el auto delante del de este hombre, me quedé en todo momento mirando porque quería saber qué pasaba. Cuando él bajó el vidrio de la ventanilla de la puerta de adelante del acompañante la piba se acercó. En principio pensé que ese hombre no era de acá, que venía de la ruta y que se había acercado a ella para preguntarle por alguna calle. No me imaginaba otra cosa. Además, no escuchaba lo que hablaban. Pero en ese momento vi que la piba le hacía señas, como que le decía que no con la cabeza. Y siguió haciendo lo mismo varias veces. Ahí fue que le dije a uno de los que estaba conmigo que anotara el número de la patente del auto, que lo escribió en una boleta del Estacionamiento Medido”.

“A todo esto, desde donde yo había parado, ví que este hombre hizo un movimiento con los hombros desde adentro de su auto. La chica estaba asomada por la ventanilla mientras él le estaba diciendo algo. No sé qué le habrá dicho en ese momento. Yo notaba que él era un hombre grande, de contextura física robusta y que era canoso”, recordó también.

“Qué habrá hecho el hombre para que ella finalmente se subiera al auto no lo sé. La chica en ningún momento le hizo dedo, jamás. No sé quién dio esa versión o dijo eso”.

“Él vio a la chica y se detuvo. Si la conocía o no de antes, eso no lo sé. Esa charla entre los dos duró más o menos un minuto. Yo no sé si él la convenció, le mostró plata o una pistola. Yo no sé lo que hizo para convencerla, porque la visión que yo tenía sentada desde mi auto sólo me permitía verle a este hombre de los hombros para arriba”.

 “Cinco minutos y cuarenta segundos”

 De acuerdo con la versión de la denunciante de este episodio, desde el momento en que la chica se subió al auto que guiaba Rojas hasta el instante en que personal policial interceptó en la Ruta 3 el rodado en el que ambos circulaban transcurrieron “cinco minutos y cuarenta segundos”.

Según los dichos de la mujer, durante todo ese lapso de tiempo ella estuvo comunicada con la Policía, después de que llamó al 911 para dar cuenta de lo sucedido ni bien la chica subió al auto del Secretario General de la AJB departamental.

“Cuando ví que la piba se sentó en el auto me puse nerviosa y llamé a la Policía. Se subió forzada al auto, porque vi que ella no se quería subir. Ni bien me atendieron, les dije que estaba viendo una situación muy sospechosa, que un hombre se estaba queriendo levantar a una nena. Ese fue mi relato, toda agitada y nerviosa, cuando llamé al 911”.

“En todo momento estuve comunicada con la Policía, porque puse en mi falda el teléfono en altavoz, mientras empecé a seguir el auto”.

“Él no tardó nada en arrancar cuando la piba se sentó. Siguió por Piazza como para el centro y yo me le puse a la par. Me prendí a la bocina y le hice señas con los dedos para decirle que estaba viendo lo que había hecho. Entonces, casi a la altura de la cerealera, dobló en ‘U’ por Piazza y se fue hasta Malvinas. Mientras tanto, yo le iba relatando todo a la Policía. No quería perderlo de vista y le decía a la Policía que a la nena se la estaba llevando. Una vez que me metí por Malvinas medio que lo perdí de vista al auto. Yo ya estaba tan nerviosa que era como que me puse ciega. Hasta me metí en contramano por Libertad mientras lo buscaba. Después retomé por Belgrano, hice dos o tres cuadras y a lo lejos me pareció ver de nuevo el auto, como yendo para la ruta. Siempre con el teléfono abierto y contándole todo a la Policía, me acerqué y lo alcancé. En ese entonces ya estaba a unas dos cuadras de la ruta”.

Ese seguimiento que hizo con su auto al rodado en el que Rojas llevaba a la chica le permitió ver que el gremialista dobló por la colectora hasta que subió a la Ruta 3. “Y yo atrás con mi auto, mientras seguía hablando por teléfono con la Policía para no perderlo de vista”.

“A esa altura, una vez que pasó Juan B. Justo por la ruta y antes de llegar a Olavarría, apareció un móvil de la Patrulla Rural y él se detuvo enseguida, en la banquina. Ahí la hicieron bajar a la chica”.

 “Es mi tío”

 Según contó la denunciante, esa fue una de las primeras cosas que la chica le dijo cuando ella le preguntó adónde la estaba llevando este hombre.

“Un policía, con la chica, se vino hasta mi auto. Cuando ella vino hasta donde estaba yo, bajé el vidrio de la ventanilla y le pregunté adónde la estaba llevando este hombre. Recién ahí la conocí a ella y me dí cuenta quién era, aunque no sé ni el nombre ni el apellido. Yo la tenía de vista del barrio y del lugar donde trabajo. En ese momento fue que ella me dijo que este hombre era su tío. Pero yo le pedí que no me mintiera, que no lo cubriera. Y también le dije que sabía que él la había subido a su auto por la fuerza”.

La mujer contó que tanto ella como los policías que estaban en el lugar se sorprendieron cuando le preguntaron a la joven su edad y ella les respondió que tenía veinte años.

“Le pregunté cuantos años tenía, pensando que me iba a decir doce o trece, y ella me respondió que tenía veinte. Un policía le pidió que le mostrara los documentos, pero no los tenía. Cuando los fueron a buscar, efectivamente tenía veinte años, aunque no lo parece. En ese momento y hoy por hoy no puedo creer todavía que esta chica tenga esa edad. Si uno la ve, parece menor. Y se nota que tiene algunos problemas de maduración”, agregó la denunciante.

Una vez que los policías identificaron al hombre que conducía el auto, la mujer señaló que recién ahí se enteró que se trataba de Omar Rojas, “el gremialista que trabaja en Tribunales. Yo hasta ese momento no tenía ni idea quién era”.

En ese diálogo que en la ruta la denunciante mantuvo con la joven, dijo que ella también le dijo que Rojas “la estaba llevando al hotel. Y después me contó que no era la primera vez que él la llevaba. ‘Yo ya lo conozco’, me decía ella porque ‘otras veces me ha llevado al hotel’. Me dijo que la llevaba para hacerle hacer ‘cosas sexuales’ y que si ella no lo hacía él la golpeaba. Y afirmaba que por eso él le daba plata”.

 Ya declaró

El testimonio brindado por la mujer es uno de los elementos fundamentales que tiene hasta ahora esta investigación iniciada. Por eso, el jueves que pasó, fue citada a Tribunales para que diera cuenta de todo lo que presenció el domingo último en horas del mediodía.

“En Tribunales dije lo mismo que estoy contando ahora, textual. No puedo inventar nada. Esto que estoy diciendo fue lo que pasó. Me preguntaron si había visto si él la había golpeado. Pero yo a eso no lo vi. Lo que vi fue que la piba insistentemente decía que no”.

Al ser consultada sobre su actitud al seguir y denunciar esa situación que le pareció sospechosa, la mujer respondió: “Justo se dio que fui yo la que estaba ahí. Pasa muy a menudo esto. Y también veo que mucha gente, para no meterse en quilombos, hace la vista gorda. No se si lo hace por miedo, por las represalias que pueda sufrir o porque la vida del otro no le importa. Cuando vi esto, se me pasó por la cabeza lo peor. Me pintó que era un levante desde un principio. Ya de entrada me llamó la atención esa situación. Y si esto hubiera pasado con un familiar mío, me hubiera gustado que alguien también tuviera la misma actitud que tuve yo”.

“Lo único que hice fue reaccionar de la misma manera que podría reaccionar cualquier persona al ver una situación así, donde estás viendo que se están llevando forzadamente a una nena. Uno no sabe, con tantas cosas que están pasando, si el tipo es un secuestrador, está metido en la trata de personas, la puede violar o la levanta para cometer un femicidio”. Y agregó: “Yo vi una situación donde no me pareció que estaba pasando algo normal. Entonces llamé a la Policía y decidí seguir a este hombre”.

Por último, al ser consultada si tiene miedo tras la denuncia que hizo, remarcó que no, aunque reconoció que en algún momento desde su entorno familiar esa sensación le fue transmitida teniendo en cuenta la persona que ahora aparece involucrada en toda esta situación.

“Me decían que este hombre es muy conocido, que trabaja en Tribunales y que tiene muchos contactos. Y después me enteré también que trabaja en la cárcel de mujeres, que es docente. Pero yo confío en que la Justicia algo va a resolver”.

 El dato

Así como la mujer denunciante del hecho tuvo que presentarse en Tribunales el jueves que pasó para declarar, lo mismo ocurrió al día siguiente con una de las personas que iba con ella en el auto cuando el domingo último se produjo toda esta situación que involucra al gremialista Omar Rojas.

 

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