A 70 AÑOS DE SU VISITA

Perón por primera vez en Azul

Juan Domingo Perón solía realizar sus campañas políticas utilizando el ferrocarril. Una de esas giras lo trajo a nuestra ciudad un 18 de febrero de 1946. La boleta de la Unión Democrática, que con la fórmula José Tamborini – Enrique Mosca, participó de los comicios presidenciales de 1946. El Partido Laborista postulaba la candidatura presidencial del por entonces coronel Juan Domingo Perón, acompañado por el radical Juan Hortensio Quijano.  EL TIEMPO informó en su edición del 19 de febrero de 1946, los pormenores de la llegada de la fórmula presidencial del Partido Laborista a nuestra ciudad, acontecida el día anterior.
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EL TIEMPO informó en su edición del 19 de febrero de 1946, los pormenores de la llegada de la fórmula presidencial del Partido Laborista a nuestra ciudad, acontecida el día anterior.

El próximo jueves 18 de febrero se cumplirán 70 años de la que fuera la primera visita a nuestra ciudad del coronel Juan Domingo Perón como candidato a la presidencia de la República.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

Pocos días habían pasado del 17 de octubre de 1945. El Partido Laborista fue inmediatamente creado para sostener la candidatura presidencial del coronel Juan Domingo Perón. Representaba a los sectores sindicales organizados que habían participado en los eventos del 17 de octubre, fuertemente influenciados por la política que Perón había desarrollado desde la Secretaría de Trabajo. Los otros partidos que sostenían la candidatura eran la Unión Cívica Radical Junta Renovadora (un desprendimiento yrigoyenista de la UCR),  que imponía con Juan Hortensio Quijano el segundo término de la fórmula encabezada por Perón, y el Partido Independiente (un desprendimiento de los conservadores).

Por el otro lado, como oposición, la Unión Democrática -conjunción de los partidos radical, socialista, comunista y demócrata progresista, con el apoyo también del partido conservador-, se constituyó en una de las alternativas electorales con la fórmula José Tamborini – Enrique Mosca, dos hombres del radicalismo.

En esos tiempos se producía hasta el hartazgo la presencia provocadora del embajador norteamericano Spruille Braden y su injerencia nada disimulada a favor de la Unión Democrática.

En tanto, la fecha de las elecciones se aproximaba. Desde el gobierno, Edelmiro Farrell -presidente de facto-, apoyaba la candidatura de Juan D. Perón y su joven esposa Eva Duarte de Perón, imponía en las giras proselitistas su sello informal y combativo.

A todo esto, la consigna de la Unión Democrática (U.D.) flamea sobre el país entero: “Por la Libertad contra el Nazifascismo”. Pocos antes del 24 de febrero, apareció el “Libro Azul”, un panfleto antiperonista editado por el Departamento de Estado Norteamericano que se sumó de lleno a la campaña de mostrar a Perón como una especie de “Hitler criollo”. La revista “Look” calificaba por entonces a Perón como “el Hitler de mañana”, mientras que el “The New York Times” titulaba una nota: “Retrato de un provocador del populacho”.

En una parte de ese “Libro Azul” puede leerse en referencia a Farrell y Perón: “Ellos buscan instituir un estado fascista en el hemisferio occidental, abiertamente antidemocrático y autoritario en su ideología básica y en sus métodos. Siguiendo actitudes de la falange nazi-fascista, suprimieron las libertades individuales, liquidaron las instituciones democráticas y persiguieron a sus oponentes con procedimientos terroristas: crearon una maquinaria propagandística estatal para la diseminación de las ideas nazi-fascistas, establecieron una organización sindical corporativa dependiente del gobierno y adoptaron un programa de expansión militar y naval fuera de toda proporción con los requerimientos de la seguridad del país”.

Este libro pensado por la inteligencia norteamericana y sus socios locales reafirmó la dicotomía que se vociferaba en las calles o en los más disímiles ámbitos: “Braden o Perón”.

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En campaña  

La crónica publicada en la tapa del matutino local “El Tiempo” del día martes 19 de febrero de 1946 resaltaba:

Un público numeroso concurrió ayer a la estación donde permaneció una hora el coronel (r.) Juan D. Perón.

Hablaron los Sres. Tesorieri, Dres. Guillot, Quijano y el candidato a presidente.

Minutos antes de las 12 arribó ayer en la estación del Ferrocarril Sur, procedente de Tandil, el tren conduciendo a los integrantes de la fórmula presidencial por el Partido Laborista y la U.C.R. (Junta Renovadora), coronel (r.) Juan D. Perón y doctor J. Hortensio Quijano.

La curiosidad que la presencia del coronel Perón había despertado desde el momento que se anunció su visita, fue el motivo para que en torno al palco levantado frente a la plazoleta de la estación se congregara un numeroso público parte del cual ostentaba estandartes, cartelones y banderines, estando presente también una nutrida delegación de Chillar y Cacharí.

Bajo la custodia de guardiacárceles que portaban armas largas, se produjo el arribo del convoy, adelantándose a saludar a los candidatos una comitiva de la Municipalidad encabezada por el jefe de la misma.

Dando comienzo el acto, usó de la palabra el presidente del comité Laborista de la Capital Federal señor Tesorieri, quien refiriéndose al público que asistía expresó que “el pueblo está escribiendo el verdadero libro azul, con el heroísmo, sin intromisión de Braden”.

Enseguida habló el doctor César Guillot, por la U.C.R. (Junta Renovadora) de la Capital Federal. “Sepan los otros titulados radicales –dijo-, los amigos de ayer, que no se puede invocar el nombre de la Unión Cívica Radical para marchar del brazo de la oligarquía, con los tránsfugas de ayer y con el socialismo”. “La bandera de Yrigoyen –dijo- cayó en el año 30 y no se levantó jamás porque le faltaba el asta y ese asta es este muchacho, el coronel Perón”.

A continuación usó de la palabra el candidato a vicepresidente doctor J. Hortensio Quijano. En un pasaje de su breve improvisación señaló que dos columnas representan el momento argentino: “una, la vergonzosa caravana unida por la saliva y el odio; la otra, la felicidad del pueblo humilde que culminará teniendo un pedacito de tierra donde siquiera puedan descansar los huesos”.

Por último hizo uso del micrófono el candidato a presidente coronel Perón. Comenzó diciendo: “Venimos desde hace más de un mes recorriendo todos los pueblos y venimos dando la mano a cientos de miles de descamisados, que como nosotros representan un movimiento que ya ha triunfado”. Más adelante destacó que son dos los problemas fundamentales: uno de orden interno y el otro internacional. El de orden interno que las conquistas sociales obtenidas puedan perderse a corto plazo y en de orden internacional, la actuación de una personalidad diplomática oscura “que ha pretendido manchar nuestra limpia trayectoria”. “Lo más grave –añadió- es que a él se ha unido un grupo de traidores para luchar contra la Nación”.

Por último rindió homenaje a la mujer azuleña que tan bien representada -dijo- se halla en esta asamblea y manifestó que “queremos que la mujer enseñe a su hijo desde la cuna nuestras ideas que son puras y sanas”.

La partida del tren se produjo a las 12:53 rumbo a Olavarría.

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Las urnas del Peronismo 

El domingo 24 de febrero de 1946 fueron las elecciones presidenciales. Los ciudadanos empadronados sumaban 3.405.173. El total de votantes fue de 2.839.507 (83,88%). Serán unas elecciones sin proscripciones ni limitaciones de ninguna índole; un dato sumamente importante si se recuerda las anomalías y fraudes existentes con anterioridad y que precisamente por esa razón pasaron a la historia como la “década infame”.

A las 7:45 de la mañana, el coronel Juan Domingo Perón, vestido con un ambo gris claro, se hizo presente en el comicio instalado en Juncal 2961 de la Capital Federal donde debió esperar 15 minutos para sufragar.

El Partido Laborista obtuvo 1.527.231 votos (52 %), mientras que la Unión Democrática, 1.107.155 votos. (42,51 %); el resto de los partidos el 5,09 % de los votos.

Así se comenzó a escribir otro capítulo de la historia Argentina…

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