Pioneros de los pueblos, fundadores de la ciudad

NOTICIAS DE GENERAL ALVEAR 

Como dice Tony Judt: permitir que la memoria sustituya a la historia es peligroso porque mientras que la historia adopta la forma de un registro continuamente reescrito y evaluado, la memoria se asocia a propósitos privados o de gobierno.

“La partida”, obra del artista Carlos Morel.

Por Lis Solé

EL DATO:

Bibliografía: Llantada de Márquez, Isabel. Fortín Esperanza hoy General Alvear. Apuntes para su historia. 1969. Capdevila, Rafael Darío. El fortín Esperanza y el Pueblo y el Partido de General Alvear. 1969.  Según documentos del Archivo Gral. De la Nación. Corva, María Angélica. Las vías administrativas y judiciales para la resolución de conflictos de tierras en la provincia de Buenos Aires, 1860-1880. Rev. Hist. Derecho  N° 42 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./dic. 2011.

Dice una canción que la historia la escriben lo que ganan por lo que hay otra historia paralela que es la verdadera historia. Y sin embargo, yo dudo de cuáles son las verdaderas historias porque las historias parecieran escritas no por los que ganan, sino los que tienen el poder y que muchas veces confunden historia con memoria.

Como dice Tony Judt, permitir que la memoria sustituya a la historia es peligroso porque mientras que la historia adopta la forma de un registro continuamente reescrito y evaluado, la memoria se asocia a propósitos privados o de gobierno.

Y así aparece la historia de la fundación de General Alvear y la idea poco creíble de que su fundador sea el teniente Juan Agustín Noguera, historia que merece unos párrafos de análisis detallado, más teniendo siempre presente el nombre de Noguera en el Barrio de las 72 Viviendas, en el acceso de General Alvear de la Ruta 61 o en la entrada del cementerio local.

“Un sargento que sepa escribir”

Hay que recordar que el Gobierno decreta la creación del Fortín Esperanza el 29 de diciembre de 1853 a partir de “la patriótica propuesta” de varios vecinos del saladillo y las flores que proponen construir a sus expensas un fortín entre ambos Partidos que ponga a cubierto las fronteras de las depredaciones de los indios”.

José Portugués de la estancia “Nueve de Julio” se encarga de su construcción junto a veinte de sus peones y presenta ante el Gobierno, en nota del 6 de abril de 1853, una carta con el Plano de la Fortaleza Fortín Esperanza y los avances realizados en su construcción.

El Juez de Paz de Saladillo, José Atucha, recibe la carta e inspecciona las obras explicando que el primer encargado del Fortín, un alférez del cuál no se sabe el nombre, le encarga que le transmita las dificultades para poder cumplir con las comunicaciones sobre los avances y actividades del fortín porque no sabe leer ni escribir por cuya causa es necesario enviar “un sargento que sepa escribir” , y es así que envían al Sargento Juan Agustín Noguera que se hace cargo del fortín el 11 de Abril de 1854, cargo que ocupa durante cinco años con algunas interrupciones y hasta 1859.

En abril de 1855 Portugués, vecino y estanciero de Las Flores, expuso al General Mitre atendiendo a su amistad personal y en una visita a la ciudad de Buenos Aires, la situación de escasez por la que atravesaba el Fortín, tanto lo que se refería a la alimentación, armamento, caballada, etc., como a la falta de pago de los sueldos, pues él mismo había tenido que hacerle donaciones de reses, yerba, tabaco y caballos. El Coronel Mitre solicita a Noguera su descargo a lo que éste responde ofendido con Portugués, aunque reconoce que el estanciero ha abastecido al fuerte ya que no llegan raciones de auxilio por parte del Estado.

En junio del mismo año, nuevamente los estancieros de saladillo y las flores enviaron un petitorio al Gobierno de la Provincia esta vez solicitando la creación del Pueblo Esperanza que dio como resultado el Decreto del 28 de agosto de 1855.

Creación del distrito de General Alvear     

En 1865, en una nueva demarcación de los Partidos, el Gobierno reconoció los partidos de Saladillo y Tapalqué ignorando “a un pueblo de once años de existencia” por lo que en el año 1867, los vecinos del Pueblo Esperanza solicitan por nota al Gobernador Valentín Alsina la creación de un nuevo partido del cual sería cabeza el Pueblo Esperanza.

Una vez más esas cosas de la historia producto de las desinformaciones políticas: el Gobierno decreta en 1869 la creación del Partido sobre la base del Fortín Esperanza sin atender que el Fuerte ya había sido abandonado desde 1867 -según el informe del Coronel Álvaro Barros-,  y que en ese lugar estaban los vecinos del Pueblo Esperanza, justamente los que pedían la creación del Partido.

El testimonio de José María Jurado   

Hay una carta muy curiosa,  fechada en abril de 1881, donde don José María Jurado, propietario de la estancia “Las Tres Flores” que se encuentra actualmente en el partido de Tapalqué, donde corrobora que “algunos vecinos del Saladillo y Las Flores, construyeron a sus expensas el ‘Fortín Esperanza’” en acuerdo con el Gobierno.

José María Jurado refiere que cuatro comisionados, dos de parte del Saladillo don Nicasio Gómez y don Dionisio Pereyra y dos de parte de Las Flores: José Portugués y él mismo, dieron principio a hacer los fosos y edificar los cuarteles en febrero de 1854, acompañados de un piquete de veinticinco soldados con una pieza de artillería a cargo del alférez.

En esa carta José María Jurado – Presidente por tres veces de la Sociedad Rural Argentina-, declara que en 1856 el Gobierno decretó allí mismo la formación de un pueblo a su pedido cuya traza se encomendó al Ingeniero Militar entonces Sr. D Arbourg. La comisión encargada de la formación del pueblo fue compuesta por don Isidro Jurado, don José Portugués y el comandante militar del fuerte don Agustín Noguera tal y como lo dispuso el decreto de Formación del Pueblo firmado por Pastor Obligado.

Pero no todo terminó allí  

El ejido del Pueblo se realizó sobre tierras que el Estado prometió en propiedad a los vecinos que lo conformaron sin considerar que su dueño era el estanciero Luis Goya. Esa confusión quizás haya sido producto de las deficientes demarcaciones topográficas realizadas en su momento o el mal argentino de prometer arbitrariamente sin importar las consecuencias.

Lamentablemente, esto originó un conflicto que pasó por instancias administrativas y judiciales a lo largo de veinte años, desde 1860 a 1880, tiempo durante el cual hay que destacar el valor de los chacareros que defendían sus escasas tierras, y que llevaron su pedido hasta instancias judiciales en la defensa de sus hogares y permanencia.

josé portugués, reafirmando su intención fundadora, representa legalmente a los chacareros y se enfrenta por años con don Luis Goya y sus abogados que pretenden cobrar los alquileres de esos veinte años.

A la muerte de Luis Goya el litigio continuó entre Portugués al frente de los chacareros y los sucesores de Goya; sin embargo, la propiedad privada estaba consagrada y la de Goya incuestionada así que los arrendamientos debían ser pagados.

A fin de terminar con tanta incertidumbre Don José Portugués, nuevamente en su dedicación y actividad protectora hacia el pueblo de General Alvear y sus habitantes, sale a comprar las tierras y las cede gratuitamente a los chacareros dando por finalizado el litigio.

Desde el Centenario de General Alvear en 1969, se rinde homenaje al Comandante del Fortín don Juan Agustín Noguera como fundador del Pueblo.

Nunca se podrá olvidar el papel que cumplió el Ejército Argentino que muchas veces formó grupos de personas en plena campaña, militares que afrontaron las duras situaciones realizando acciones heroicas o murieron en cumplimiento de su deber.

Pero hay que destacar y necesario repetir, la permanencia de hombres arriesgados y que con verdadera valentía, -algunos criollos, otros extranjeros-, que se internaron en pleno “desierto” y que con la ayuda de esos mismos “habitantes del desierto” formaron estancias y pueblos a costa de grandes esfuerzos y penurias, sembrando y trabajando la tierra dando origen a la riqueza económica argentina acompañados en muchos casos con las fuerzas militares.

Las cosas son así; si el Gobierno es peronista, calles y monumentos a Perón o Evita se multiplican; si el Gobierno es radical, nuevamente se recuerda a Yrigoyen, Alfonsín o Balbín; si el Gobierno es militar, coroneles y generales nombran pueblos…

Lo cierto es que la historia siempre puede reescribirse enriqueciendo y completando cada discurso; los historiadores deben encargarse de desmitificar verdades a medias o incluso mentiras descaradas porque tal como dice Tony Judt, a veces se procede con las mejores intenciones y otras veces no, pero en todo caso la memoria nunca puede sustituir a la historia.

 

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