Poco feliz

En un velorio el que hace chistes que escuchó por la radio se lo tilda de desubicado. Lo mismo sucede en los actos solemnes, cuando se escuchan risotadas, gritos, o expresiones fuera de contexto.

El mismo protocolo de ceremonial busca evitar este tipo de situaciones que son molestas para muchos de los presentes.

Ello no quita que el que desee expresar libremente su pensamiento lo pueda hacer dentro del Palacio de Justicia, en las reparticiones oficiales, en la calle o en cualquier lugar. Pero en otro contexto y no durante un acto solemne como fue el acto central por los cien años del Departamento Judicial de Azul.

El secretario general de la Asociación Judicial Bonaerense cuando le toco el turno de decir algunas palabras referidas a este acontecimiento como es el centenario del Departamento Judicial de Azul se refirió a la política llevada adelante desde el Poder Judicial provincial en materia de violencia de género, con crítica hacia los jueces. Se refirió al pedido de mejoras salariales, reclamando por paritarias. Y se refirió a la desaparición del abogado Carlos Moreno, asesinado en 1977. Destacando la actuación de un juez penal azuleño.

En vez de examinar desde el principio hasta la actualidad, con aciertos y errores, ese extenso camino que Azul ha recorrido de la mano de la justicia marcado por sus protagonistas. Algunos muy valiosos y otros no tanto. Hablar de la importancia que tiene para los trabajadores judiciales la existencia de este Departamento Judicial, que genera fuentes laborales y les permite la capacitación.

El doctor Adolfo Rocha Campos, cuya autoridad moral e intelectual nadie le puede objetar, interrumpió al orador diciendo que esas cuestiones se debaten en otros  ámbitos. Agregando que todos los que estaban allí reunidos estaban en “una fiesta”. Y se retiró molesto.

Días después se presentó ante las autoridades del Colegio de Magistrados y del Colegio de abogados, dando explicaciones.

Esta actitud de humildad del ex funcionario judicial, con un largo ejercicio en la profesión, no corresponde. Porque actuó fiel a su criterio, sosteniendo que en un acto solemne no se puede pronunciar ciertos temas conflictivos que nada tienen que ver con el motivo de la presencia de tantas personas en la sala de la Cámara Penal de Apelaciones de Tribunales.

En una tribuna política lo expresado por el secretario General de la Asociación Judicial Bonaerense es correcto, pero en esta oportunidad estuvo poco feliz equivocándose de ámbito.

Además cuando mencionó al abogado Carlos Moreno y dio el nombre de un ex juez se olvidó de mencionar justamente al doctor Rocha Campos, y a muchos abogados del Departamento Judicial de Azul que, impulsados por las normas jurídicas, dieron la cara y se enfrentaron con los que consideraban que podían disponer discrecionalmente de la vida de las personas.

Este pequeño incidente que sucedió se está repitiendo en muchas partes, y en distintos eventos. Una de las causas podría ser la falta de educación. Y al no existir educación se falta el respeto, y sobresale la soberbia de creer que la libertad es hacer lo que uno quiere olvidándose de los límites que ella impone.

Yo digo lo que quiero, hago lo que quiero y me coloco donde yo quiero, sin importarme el ceremonial, ni la solemnidad que tiene que tener el evento. Lamentablemente por falta de educación nos vamos a tener que acostumbrar a esto.

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