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Condenado a cinco años y medio de prisión

11 de mayo de 2019

Cinco años y seis meses de prisión fue la pena que una jueza le dictó a un hombre que resultó condenado en un debate realizado en los Tribunales de Azul. En ese proceso el encausado fue hallado coautor de los delitos de violación de domicilio, coacción agravada por el uso de armas y por la intención de que las víctimas abandonen el lugar de residencia habitual y daño, en concurso real.



Ese juicio había tenido como escenario la sala del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 y contó con la intervención -de manera unipersonal- de la magistrada Alejandra Raverta,



El condenado en esta primera instancia es un changarín oriundo de Mar del Plata que figura con último domicilio en Tandil, a quien voceros judiciales identificaron como Sandro Ernesto Juan de Dios, actualmente de 45 años de edad.



Los hechos convertidos en materia de este juicio habían ocurrido en Azul el 1 de agosto de 2016 y tuvieron como víctimas a un hombre y su esposa.



Según quedó probado, minutos después de la hora 13 de aquel día el changarín condenado en este debate y dos varones más, quienes no pudieron ser identificados, ingresaron a un inmueble que está en la zona céntrica de esta ciudad, sobre la calle De Paula entre Belgrano e Yrigoyen.



Lo hicieron sin la autorización de sus moradores, llamados José Gregorio Iribarnegaray Espinosa y Ana María Mancebo.



En aquella ocasión, de Dios y los demás portaban “mazas y baldes en sus manos”.



Una vez en el interior del inmueble, el hombre condenado en este juicio “tomó por la fuerza a Iribarnegaray Espinosa, sosteniéndolo contra la pared del hall de entrada de la vivienda”. Además, le expresó textualmente: “Venimos de parte de Fernández y de Goyeneche, tenés que irte de la casa y arreglar el juicio laboral, sino te vamos a limpiar”.



Según la jueza Raverta escribió en el fallo, esa agresiva conducta el encausado la llevó a cabo “con el fin de amedrentar al nombrado y a su grupo familiar para que abandonen la vivienda, residencia habitual de los mismos”.



Mientras todo eso sucedía, los demás sujetos que habían ingresado a la casa se metieron al baño y con las herramientas “destrozaron el inodoro y el lavabo allí instalados”.



Según una de las víctimas declarara, toda esta situación se había originado porque él había trabajado durante muchos años en una confitería de esta ciudad. De ese comercio fue echado luego de que lo tuvieron trabajando once años “en negro”.



Después de que iniciara un juicio laboral al ser despedido, sus antiguos patrones le hicieron una denuncia penal por “usurpación de vivienda”, produciéndose en ese contexto la situación que derivara en este juicio donde uno de los hombres que ingresó a su propiedad fue condenado como autor de varios delitos.



“El día del hecho, cuando golpearon y abro la puerta, me empujaron y entraron, y ahí lo reconozco al acusado porque ya se me había metido en la casa una vez anterior para amenazarme”, expresó en el debate el hombre que resultara víctima, junto con su esposa, de lo sucedido aquel ya mencionado 1 de agosto de 2016.



 


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