FECHA ESPECIAL

¿Por qué se celebra el Día del Escribano argentino?

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El Día del Notariado Latino, se recuerda cada año el 2 de octubre, en homenaje al primer encuentro internacional que Argentina realizó en 1948, con la idea de reunir a los notarios de distintos países de legislación similar.

EL DATO:

En nuestra ciudad funciona el Colegio de Escribanos de Azul que comprende a varias localidades de la zona. Está ubicado en Av. 25 de Mayo 545 y su teléfono es: 432998.

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Hoy se conmemora el día del escribano por ser el aniversario del Primer Congreso Internacional del Notariado Latino, que se desarrolló un 2 de octubre de 1948 en la  ciudad de Buenos Aires, y que derivó en la fundación de la Unión Internacional del Notariado Latino (UINL). Esta organización se encuentra formada por las asociaciones profesionales de notarios de más de 70 países de todos los continentes, cuyos sistemas notariales son de tipo latino, fundado en el derecho romano – germánico.

En el encuentro, que se realizó en nuestro país, tuvo un rol clave el notario argentino José Adrián Negri, quien fue un profesional de acción internacional con cualidades ponderadas de autenticidad y moral. También fue el autor del documento titulado “Principios del notariado latino”, que sirvió de base, inspirado en la ley 12.990 sancionada en 1947, para que estos profesionales, a nivel mundial, obtuviera autonomía funcional. A raíz de esto último, en esta fecha, los colegios notariales de argentina rememoran la figura de Negri.

La unión tiene por objetivo, la promoción, coordinación y el desarrollo de la actividad del notariado en el ámbito internacional, con el fin de mantener la integridad e independencia de los notarios como profesionales del Derecho. Estos profesionales aconsejan a las partes de manera independiente e imparcial. Su función es delegada por el Estado, sin embargo, su actividad no encuadra jerárquicamente en la administración pública. Confieren autenticidad a los documentos que redactan, en garantía de la seguridad jurídica y el Estado les da la potestad de ser “depositarios de la fe pública”. Para resumir esto último, la función básica de un escribano consiste en prevenir los problemas antes de que sucedan, orientar a los ciudadanos y personas jurídicas a ejercer adecuadamente sus derechos y cumplir sus deberes, instalar, alterar y terminar actos legales, a fin de evitar controversias y reducir litigaciones.

Igualmente, los diversos países nucleados a esta entidad, tienen muchas diferencias en cuanto a su política, cultura, costumbres, economía, legalidad y criterio moral, así como en el sistema notarial, sin embargo, la función de éste último casi es la misma en todos los países, porque él mantiene el orden civil y económico, garantiza la acertada aplicación de las leyes sustanciales y fomenta la estabilidad social y los intercambios o cooperación internacional.

El notario como presupuesto del control de legalidad crea seguridad jurídica en el ámbito de su actuación en un entorno cambiante en las formas pero reiteradamente presente en el fondo.

Para finalizar, entendemos que como Profesionales del Derecho y en el alto rango que nuestro sistema legal los coloca, ellos están obligados a dar respuesta personal y colectiva en función de la responsabilidad que asumieron.

Como sucede todos los años, EL TIEMPO publica una reseña sobre ésta profesión y saluda cordialmente a todos los profesionales en un nuevo aniversario.

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