EL DEBATE IBA A COMENZAR ESTE MARTES

Postergaron para abril del año que viene el juicio a la enfermera que mató a su esposo con un hacha

María Cristina Santillán se llama la enfermera que deberá ser juzgada en abril del año que viene por el homicidio de su esposo. El hecho materia de lo que será este juicio con jurados había ocurrido en septiembre de 2014 en una casa de Villa Piazza Centro. En ese lugar la enfermera continúa cumpliendo prisión domiciliaria.
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El hecho materia de lo que será este juicio con jurados había ocurrido en septiembre de 2014 en una casa de Villa Piazza Centro. En ese lugar la enfermera continúa cumpliendo prisión domiciliaria.

El hecho materia de lo que será un juicio con jurados sucedió en septiembre de 2014 en una casa de Villa Piazza Centro. La acusada estuvo privada de la libertad durante un año en la cárcel de mujeres de Azul. Después, la misma jueza que intervendrá en este debate le otorgó la prisión domiciliaria, una medida cautelar que actualmente sigue cumpliendo. La víctima de este “homicidio agravado por el vínculo” había fallecido en mayo del año pasado, cuando estaba internada en un geriátrico.

Un juicio con jurados que iba a comenzar el martes de esta semana a una enfermera azuleña acusada de haber matado a golpes con un hacha a su esposo quedó postergado para abril del año que viene, según lo habían acordado tiempo atrás las partes y así lo dispusiera luego la jueza que intervendrá en ese debate.

Por el hecho, ocurrido en septiembre de 2014 en una vivienda que está en Villa Piazza Centro de esta ciudad y que meses después derivara en el deceso de la víctima, la mujer imputada continúa cumpliendo arresto domiciliario.

Dicho beneficio, a pedido del abogado defensor de la acusada, le había sido otorgado desde el Tribunal donde este proceso se llevará a cabo en esa nueva fecha que ya está confirmada.

Al respecto, ayer fuentes judiciales informaron a este diario que el debate se realizará los días 3 y 4 de abril del año que viene.

Ese juicio con jurados se sustanciará a través del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 y contará con la intervención de la jueza Alejandra Raverta.

Las partes, en ese debate a desarrollarse en la sala que la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Azul posee en el tercer piso del Palacio de Justicia local, estarán representadas por la fiscal Laura Margaretic y el Dr. Germán Senn, este último Defensor Particular de la encausada.

A mediados de este año, en la previa a que la representante del Ministerio Público Fiscal y titular de la UFI 2 tomara licencia por maternidad, la decisión de postergar este juicio que en principio iba a iniciarse dentro de dos días ya había sido tomada.

Con prisión domiciliaria

Mientras tanto, la imputada de este homicidio agravado por el vínculo -tal la calificación penal que en principio el hecho que será materia de este juicio por jurados tiene- continúa cumpliendo prisión domiciliaria, según confirmó ayer a EL TIEMPO su defensor Particular, el Dr. Germán Senn.

La mujer procesada por el crimen de su esposo había sido identificada como María Cristina Santillán, una azuleña que tiene 58 años.

El propio abogado había sido quien solicitó ese beneficio para la enfermera, después de que resultara aprehendida ni bien la agresión se produjo, en horas de la madrugada del 16 de septiembre de 2014, en esa casa que la imputada por este homicidio agravado habitaba junto con su esposo y una hija del matrimonio.

El hombre al que su mujer agredió utilizando un hacha con la cual le había aplicado al menos tres golpes en la cabeza -según quedó establecido en esa investigación que por lo sucedido, en formato de una causa penal, llevara adelante la fiscal Margaretic- se llamaba Ricardo Orlando Hernández.

El 30 de mayo del año pasado Hernández falleció a los 61 años, mientras permanecía internado en un geriátrico de esta ciudad.

Eso hizo que la Fiscal a cargo de la instrucción de esta causa modificara la calificación penal del expediente, por lo que la esposa de Hernández quedó formalmente acusada de ese ya mencionado homicidio agravado por el vínculo.

En ese entonces, con prisión preventiva confirmada, la enfermera -que para cuando el hecho se produjo trabajaba en el Servicio de Psiquiatría local y también desempeñaba tareas en un centro comunitario- estaba privada de la libertad en la Unidad 52, la cárcel de mujeres con sede en esta ciudad perteneciente al SPB.

Pero en septiembre del año pasado, tras ese pedido formulado por su abogado, a modo de una morigeración a la prisión preventiva que le había sido dictada por un Juez de Garantías y después confirmó la Cámara Penal -decisiones en ambos casos que datan del año 2014, es decir, cuando aún su esposo estaba con vida-, Santillán pasó a cumplir prisión domiciliaria.

Teniendo en cuenta que para ese entonces la instrucción de la causa penal ya estaba cerrada y las actuaciones habían sido elevadas a juicio, quedando el expediente radicado en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2, fue la jueza Alejandra Raverta la que se pronunció a favor de otorgarle la prisión domiciliaria.

Dicha medida la enfermera aún la sigue cumpliendo, después de que estuvo presa en el penal de mujeres con sede en Azul durante algo más de un año.

En su caso, lo hace actualmente en la misma casa que fuera escenario de la agresión que meses más tarde finalizara en el deceso de su esposo, con quien había tenido cuatro hijos.

Es una de sus hijas la que ahora está bajo su cuidado y responsabilidad, tras ese beneficio otorgado por la jueza del TOC 2.

La prisión domiciliaria a Santillán había incluido, según lo dispusiera la Dra. Raverta, la imposición de diferentes pautas de conducta para la mujer, relacionadas con “prestar anuencia para la constatación del personal policial que se constituya en el domicilio a los fines de llevar a cabo el contralor de la medida autorizada; y permanecer en el domicilio mencionado, no pudiendo retirarse ni ausentarse del mismo por ningún motivo”.

Atacado a golpes con un hacha

La misma vivienda donde ahora Santillán está privada de la libertad, una casa de dos plantas ubicada en San Martín entre Comercio e Industria de Villa Piazza Centro, había sido el lugar donde en las primeras horas del 16 de septiembre de 2014 la enfermera cometió la agresión que meses después derivó en la muerte de su esposo.

Según lo que quedara probado, el hombre fue atacado a golpes en la cabeza con un hacha en momentos que estaba durmiendo en la cama matrimonial.

La agresión fue la continuación, en su faceta más trágica, de una discusión que instantes antes el matrimonio había mantenido.

Ni bien Hernández resultara gravemente herido, personal policial concurrió a la casa donde el hecho se produjo y Santillán fue aprehendida.

Al mismo tiempo, en una ambulancia, a su marido lo trasladaron al Hospital Pintos, el centro asistencial municipal donde permaneció internado varios días a causa de esas heridas que sufrió en la cabeza al ser golpeado con un hacha.

Pero para cuando el hombre murió en mayo del año pasado, permanecía alojado en un geriátrico de esta ciudad.

En principio, se estableció que su deceso tuvo relación directa con la agresión de la que había resultado víctima en septiembre de 2014, situación que se tradujo en que a la enfermera acusada le imputaran un delito más grave. Ese ya mencionado homicidio agravado por el vínculo que, para cuando el debate se haga en abril del año entrante, si un jurado popular la declara “culpable” derivaría en que sea condenada a prisión perpetua.

El dato

Cuando en noviembre de 2014 la Cámara Penal confirmó la prisión preventiva para Santillán por lo que en ese entonces era un intento de homicidio agravado, al referirse los jueces a las circunstancias que derivaron en el hecho se mencionó que Hernández “habría agredido verbalmente a la encausada”, una situación que después derivó en que la mujer atacara a su marido con el hacha, en momentos que el hombre estaba durmiendo en la cama matrimonial de uno de los dormitorios de esa casa de dos plantas donde la pareja vivía.

 

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