AYER, DESPUÉS DEL MEDIODÍA

Prendieron fuego un colectivo donde una familia tenía previsto irse a vivir

 

Adaptado como casilla, el micro estaba en un terreno situado en Rivadavia entre Catamarca y Calle 9. Según diferentes versiones, fue incendiado de manera intencional. Una joven, su pareja y el pequeño hijo de ambos resultaron damnificados por lo sucedido. “La indignación que tengo por lo que pasó es que ese colectivo era mi futura casa y ahora me quedé en la calle”, contó la mujer sobre lo sucedido. Dos dotaciones del Destacamento Bomberos trabajaron para apagar el incendio.

 

“Fue un vecino el que vino a decirme que habían prendido fuego el colectivo. Cuando yo llegué, ya estaba quemado, era todo cenizas y no quedaba nada”, contó Déborah Peralta, propietaria del rodado adaptado como casilla, vehículo al que tenía previsto mudarse con su pareja e hijo.

FOTOS: NICOLÁS MURCIA
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“Fue un vecino el que vino a decirme que habían prendido fuego el colectivo. Cuando yo llegué, ya estaba quemado, era todo cenizas y no quedaba nada”, contó Déborah Peralta, propietaria del rodado adaptado como casilla, vehículo al que tenía previsto mudarse con su pareja e hijo. FOTOS: NICOLÁS MURCIA

Alrededor de cuarenta minutos les demandó ayer a dos dotaciones pertenecientes al Destacamento Bomberos local de la Policía bonaerense sofocar el incendio, al parecer intencional, de un colectivo que se encontraba estacionado en un terreno ubicado en Rivadavia entre Catamarca y Calle 9 de este medio.

El hecho se produjo minutos antes de la hora 13 y resultó damnificada por el incendio del micro una familia.

Según contó en diálogo con EL TIEMPO la mujer damnificada por este episodio, como con su familia -compuesta por ella, su pareja y el pequeño hijos de ambos- no poseen casa propia tenían previsto mudarse en breve para vivir en ese colectivo que fue prendido fuego al parecer en forma intencional.

Una vez sofocado el incendio, los bomberos comprobaron que fueron totales los daños en ese micro que estaba siendo adaptado como casilla.

El vehículo no tenía motor y en su parte delantera posee colocada una lanza. La familia a la que le pertenece lo había adquirido hace algo más de dos meses y ayer la mujer que dialogó con este diario señaló que tenía previsto radicar una denuncia por lo ocurrido, ya que un vecino le contó que el colectivo fue prendido fuego de manera intencional.

Incendiado

“El colectivo no andaba. No tenía motor, sistema eléctrico ni nada. Se podía mover sólo con una lanza, como si fuera una casilla. Ya estaba preparado para casilla. Sólo nos faltaba arreglarlo un poco más porque estaba destinado a que lo usáramos para que me pudiera ir a vivir ahí con mi esposo y mi bebé”, señaló Déborah Peralta, una joven de 23 años que se convirtió en la damnificada, al igual que su grupo familiar, por este incendio.

Según mencionó, en el barrio donde el colectivo todavía está -aunque ahora completamente dañado por el accionar de las llamas y por lo tanto imposible de ser habitado- había queja de vecinos “porque decían que en el micro se hacían ‘juntas’ de chicos que iban ahí a fumar o a consumir”, contó Peralta.

La mujer negó que esos adolescentes y jóvenes que se juntaban en el colectivo hayan cometido algún ilícito en el barrio, aunque al parecer la situación que se generaba con las presencias de los mismos en el lugar provocaba malestar entre algunos vecinos.

“Los vecinos se quejaban de las ‘juntas’ que se hacían”, reconoció la joven, aunque también señaló que ni ella ni su pareja -un hombre de 37 años llamado Maximiliano Vázquez- “nos desentendíamos del micro, porque mi marido iba en todo momento a ver para que no se metiera nadie”.

Lo cierto es que la situación se tradujo en que ayer el colectivo fuera prendido fuego, lo que implicó para sus dueños que se quedaran sin ese futuro lugar en el que tenían previsto vivir, teniendo en cuenta que no poseen una casa y que actualmente están alquilando una propiedad que está ubicada a pocas cuadras del terreno donde se encuentra el micro que ayer después del mediodía se incendió.

“Fue un vecino el que vino a decirme que habían prendido fuego el colectivo. Cuando yo llegué, ya estaba quemado, era todo cenizas y no quedaba nada”, señaló la joven, quien contó que iba a hacer ayer a la tarde en sede policial una denuncia por lo sucedido.

“La indignación que tengo por lo que pasó es que ese colectivo era mi futura casa y ahora me quedé en la calle”, dijo también y refirió que desconocía quién o quiénes fueron los autores de este incendio.

“Mi marido estaba trabajando haciendo changas. Y con lo poco que tenemos, momentáneamente estamos alquilando. Ahora nos quedamos sin ese lugar donde pensábamos vivir. Estamos sin trabajo los dos y el micro era lo único que teníamos”, agregó.

El dato

Teniendo en cuenta lo que pasó ayer con el micro, Déborah Peralta contó que necesita de la solidaridad de la sociedad azuleña para conseguir “una casa o algo donde podamos vivir con mi marido y con mi nene de dos años, que padece una displasia pulmonar y estuvo bastante tiempo internado. Nosotros somos gente tranquila y de trabajo”, indicó la joven.

 

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