LA FECHA DEL DEBATE AÚN NO ESTÁ CONFIRMADA

Preso por una mala praxis, un médico también será juzgado por un accidente donde habían fallecido cuatro jóvenes

Conrado Silvera y Shirley García, padres de uno de los cuatro jóvenes que murieron en un accidente ocurrido en la Ruta 3 en enero de 2015. El médico Ariel Mullen, condenado en diciembre pasado por una mala praxis, está también imputado en esa causa penal.
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Conrado Silvera y Shirley García, padres de uno de los cuatro jóvenes que murieron en un accidente ocurrido en la Ruta 3 en enero de 2015. El médico Ariel Mullen, condenado en diciembre pasado por una mala praxis, está también imputado en esa causa penal.

El 30 de enero de 2015, en jurisdicción de Las Flores, chocaron en la Ruta 3 un auto y una camioneta. En el primero de los vehículos viajaban dos varones y dos mujeres que murieron en el acto. El otro rodado lo conducía Ariel Mullen, el médico al que en diciembre pasado condenaron por una mala praxis en el Sanatorio Azul. Conrado Silvera y Shirley García, los padres de uno de los jóvenes fallecidos en ese accidente de tránsito, estuvieron presenciando el juicio que se hizo en los Tribunales de esta ciudad por la muerte de Leo Villarruel. Y con relación al otro hecho que lo involucra al Dr. Mullen, señalaron: “Esta historia no tiene un final feliz para nosotros todavía porque no tenemos testigos de lo que pasó”.

 

Mientras que el médico Ariel Roberto Mullen, condenado en diciembre pasado en Azul en un juicio por una mala praxis a once años de prisión y a diez años de inhabilitación para ejercer la profesión, continúa privado de la libertad en la Unidad 2 de Sierra Chica, hay otro proceso judicial que lo involucra en carácter de imputado: una causa penal relacionada con un accidente de tránsito que en la Ruta 3, en jurisdicción del Partido de Las Flores, se produjo el 30 de enero de 2015.

En horas de la noche de ese día, un choque entre la camioneta que guiaba el médico anestesiólogo oriundo de La Plata y un automóvil se tradujo en la muerte de cuatro jóvenes que iban en ese otro rodado involucrado en aquella colisión, quienes eran de San Isidro.

A través de la Ayudantía Fiscal con asiento en Las Flores perteneciente al Departamento Judicial Azul, la causa penal que se está instruyendo por ese accidente todavía está abierta. Y radicada en la UFI 6 con sede en esta ciudad que está a cargo del fiscal Luis Surget, lo cual significa que aún no tiene fecha de realización confirmada el juicio que por el caso deberá hacerse.

Mullen, uno de los dos médicos condenados en primera instancia el pasado 29 de diciembre en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul por la muerte de Leonardo Paul Villarruel -un deceso ocurrido el 19 de marzo de 2014, mientras al chico de 17 años oriundo de General Alvear lo estaban operando en el Sanatorio Azul de una lesión ósea en una de sus piernas-, es quien también figura acusado de los homicidios culposos que tuvieron como víctimas, el ya mencionado 30 de enero de 2015, a cuatro jóvenes en ese accidente registrado a la altura del kilómetro 201 de la Ruta 3.

El juicio por la mala praxis que tuvo como víctima al menor alvearense estuvo siendo presenciado por los padres de uno de los jóvenes que murió en ese accidente de tránsito por el que el médico Mullen, de 61 años y con último domicilio en Azul, también está procesado.

Con carteles en reclamo de “Justicia” por aquel accidente del que se cumplirán en los próximos días dos años de sucedido, los papás de uno de los jóvenes fallecidos en ese choque estuvieron en el debate.

Las crónicas ligadas en torno a lo que había sido aquel hecho indicaban que los automóviles involucrados en la colisión habían sido un Ford Fiesta y una camioneta Chevrolet Blazer, rodado este último que conducía el médico en dirección a esta ciudad cuando impactó contra el auto, que circulaba en sentido contrario por la misma ruta donde todavía sigue vigente el reclamo por la construcción de una autovía.

El violento impacto entre ambos vehículos, cuando era alrededor de la hora 21.30 de aquel ya referido 30 de enero de 2015, derivó en el inmediato deceso de los cuatro ocupantes del Fiesta.

Mientras tanto, Mullen sólo resultó con un traumatismo en una de sus piernas, traducido en una lesión leve por la que tuvo que ser trasladado al Hospital Zonal de Las Flores para ser atendido.

La Policía había identificado a los jóvenes que murieron como Leandro Pampena, de 25 años y quien conducía el automóvil; Sharon Morgado, de la misma edad, Candelaria Olivera y Lucas Silvera, jóvenes estos dos últimos que tenían 23 años.

Ambas parejas, aquella noche en que fallecieron, volvían de viaje del sur del país, lugar al que habían ido a pasar unos días de vacaciones.

Padres unidos por las muertes de sus hijos

Unidos por las muertes de sus respectivos hijos, los caminos de los padres de Leo Villarruel y de uno de los jóvenes que iba en el auto, Lucas Silvera, se juntaron hace mucho tiempo.

Eso hizo que entre ellos se contactaran y que comenzaran a acompañarse mutuamente, tal como por ejemplo sucedió en el juicio desarrollado en el Tribunal 1 local por esa mala praxis en el Sanatorio Azul que tuvo como víctima a Leo Villarruel.

En ese contexto, en las audiencias de ese debate se vio a los padres de Lucas Silvera, portando esa ya referida pancarta relacionada con aquel accidente de tránsito donde murieron el hijo de ese matrimonio, la novia del joven y la otra pareja.

El ya mencionado 29 de diciembre pasado, cuando se anunció el fallo donde Mullen y el traumatólogo Sergio Oscar Migliorero fueron condenados por la muerte de Leo Villarruel, Conrado Silvera y su esposa, una mujer llamada Shirley García, estuvieron presentes en los Tribunales de Azul acompañando a los padres del adolescente alvearense fallecido en aquella mala praxis.

Y en esa ocasión, dialogaron en Tribunales con EL TIEMPO sobre la situación que los tiene ahora en carácter de padres de uno de los jóvenes muertos en ese cuádruple homicidio culposo -tal la calificación que tiene el expediente judicial que aún es materia de instrucción- que también se le imputa al médico Ariel Mullen.

“Esta historia no tiene un final feliz para nosotros todavía porque no tenemos testigos de lo que pasó. El único testigo es el Sr. Mullen, que acaban de condenar ahora. Él es el único testigo. Las pericias indican, sobre lo que él dijo, que los chicos zigzaguearon y que el auto se salió de carril. Pero los chicos ahora ya no pueden hablar, porque murieron todos”, señaló Silvera padre.

El hombre, de 66 años, señaló que aún no hay fecha confirmada para ese debate relacionado con el accidente de tránsito, ya que “todavía faltan pericias”.

“Aquel día ellos venían de viaje del sur. Mi hijo y su novia ya vivían juntos”, indicó también Silvera con relación a una de las dos jóvenes que murieron en el accidente.

“Todos eran estudiantes. Estaban estudiando ingeniería y trabajando. Uno de ellos trabajaba en EDENOR. No porque sean nuestros hijos, porque todos los padres suelen decir que sus hijos son intachables, nosotros vamos a decir lo mismo. Pero realmente eran de esos chicos que estaban naciendo a la vida. Eran jóvenes, con un futuro por delante y con el proyecto de formar una familia. Pero todo se truncó. Y no quedó nada”, declaró el papá de una de las cuatro víctimas de ese choque ocurrido sobre la Ruta 3, en jurisdicción del Partido de Las Flores.

Tanto Silvera como su esposa aguardan que esta causa penal, una vez que se convierta en materia de un juicio, sirva para “saber la verdad” en torno a las circunstancias relacionadas con este accidente donde perdieron a su hijo. También, que ese debate sirva “para poder llegar a tener un poco de paz y para que no digan que el chico que manejaba el auto es el culpable”.

En medio de las diferentes versiones que todavía son materia de investigación con relación a las circunstancias que derivaron en que el accidente ocurriera, el hombre contó que otra de las hipótesis que manejan, apoyada por la versión de un perito, indica que el médico Mullen podría haberse dormido mientras conducía la Chevrolet Blazer que impactó contra el Fiesta en el que viajaban su hijo y los demás jóvenes.

“Después la camioneta se cruzó, le pegó al auto y lo barrió de costado. Los chicos fallecieron los cuatro en el acto. No sabemos quién llamó para pedir auxilio o qué asistencia les pudo haber brindado él, que simplemente se golpeó una pierna. El único testigo es él”, afirmó Silvera con relación al médico Mullen.

El accidente, la pérdida de sus respectivos hijos y el nombre de Ariel Roberto Mullen como un denominador común en ambos episodios unió a los padres de Leo Villarruel y de Lucas Silvera, quienes se conocieron meses atrás.

“Siempre le ha dado el apoyo a él”, dijo Conrado Silvera al aludir a Julián Villarruel, el papá del menor fallecido en aquella mala praxis en el Sanatorio Azul.

“Además de que he estado en el juicio, lo visité en General Alvear varias veces. Es un dolor compartido este que tenemos. Son dos hijos que perdimos. Y es imborrable. Tanto para él como para nosotros”, agregó.

Después de lo que fue el debate por el deceso del menor alvearense, contó que ellos como padres siguen todavía transitando las instancias judiciales relacionadas con el accidente donde murieron su hijo y los demás jóvenes.

“Ahora empezaremos la lucha nuestra. Lo acompañamos a Villarruel y lo seguiremos acompañando. Y él, después, nos acompañará a nosotros. Es una manera única de luchar, en conjunto. De lo contrario, es imposible. Dolorosamente, es así”, afirmó finalmente Silvera padre.

El dato

A los padres de Lucas Silvera los está representando actualmente Jorge Piazza en esa causa penal que se está instruyendo. El mismo abogado de Olavarría que intervino como Particular Damnificado en el juicio donde condenaron a los médicos Mullen y Migliorero por la muerte de Leo Villarruel. “Nosotros cambiamos de abogado. Los que teníamos antes, de Buenos Aires, nos habían trabado la causa”, comentó al respecto Conrado Silvera.

 

 

 

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