FALLO DE UN JUICIO ORAL

Preso por violencia de género, volvió a amenazar a su ex mujer y fue condenado

Es un azuleño al que un Juez Correccional le impuso una pena única de siete años y ocho meses de prisión. Para cuando los hechos ocurrieron, en octubre del año pasado, el hombre cumplía una condena en la Unidad 7 por amenazar a la madre de su hija. Y estando preso continuó intimidando a su ex pareja, a través de mensajes de texto que le enviaba desde un teléfono celular. A la víctima le decía que la iba a matar y que le iba a quemar la casa.

Un episodio de violencia de género convertido en materia de un juicio oral se tradujo en la condena para un hombre a una pena única de siete años y ocho meses de prisión, informaron ayer a EL TIEMPO fuentes judiciales.

En el debate que por el caso se hizo en los Tribunales de Azul quedó demostrado que el encausado, estando preso en la Unidad 7, amenazó en reiteradas ocasiones a su ex pareja y también a la hija que ambos tienen. Dicho accionar lo concretaba a través de mensajes que le enviaba desde la unidad penal a la mujer por teléfono celular.

Fuentes judiciales informaron que por el hecho se llevó a cabo un debate en el Juzgado Correccional número 1 departamental que está a cargo del juez Aníbal Álvarez.

Los mismos voceros identificaron al recluso condenado en esta primera instancia como Héctor Aníbal Alegre, un azuleño que tiene 41 años.

El hombre fue hallado autor penalmente responsable de los delitos de amenazas simples reiteradas (dos hechos) en concurso real de acciones, luego de que se comprobara que esas intimidaciones que tuvieron como víctima a su ex pareja se registraron durante los días 4 y 6 de octubre del año anterior.

Por esos dos episodios le fue impuesta en el juicio una pena de “tres años y ocho meses de prisión de cumplimiento efectivo”. Y con relación al monto de la misma, en el fallo el juez Álvarez sostuvo: “La aplicación de una pena mayor a la solicitada por el Ministerio Público Fiscal obedece a que, a diferencia del representante del mismo, he entendido que se está en presencia de dos hechos y no de uno sólo”.

Para cuando ambos hechos se registraron Alegre estaba preso cumpliendo otra sanción por un caso similar que tiempo antes también tuvo como víctimas a su ex mujer y a su hija.

Dicha situación se tradujo, en el mismo juicio, en el dictado de esa ya referida pena única de “siete años y ocho meses de prisión”, una sanción que -si bien es de primera instancia y aún no adquirió rango de firmeza- lo tiene al azuleño todavía preso.

Esos antecedentes penales computables que el encausado registra sirvieron para que el juez que intervino en este proceso lo declarara “reincidente por segunda vez”.

Dicha declaración de reincidencia está relacionada a que Alegre, cuando amenazó a su mujer en octubre del año pasado mientras estaba preso en la Unidad 7, cumplía otra sanción similar por violencia de género.

En ese caso, se trataba de una “pena única de cuatro años y cuatro meses de prisión de cumplimiento efectivo” que, ya en ese entonces como reincidente, le había sido impuesta el 3 de mayo del año pasado por el mismo Juez Correccional que días atrás volvió a condenarlo.

En aquella ocasión el azuleño había sido hallado autor penalmente responsable de los delitos de amenazas reiteradas.

Esa condena de mayo del año pasado incluía otra, consistente en una pena de “cuatro años de prisión” -también de cumplimiento efectivo-, que en el marco de una primera causa le había sido impuesta desde el Juzgado Correccional número 1 que tiene sede en la vecina ciudad de Olavarría.

Mensajes intimidantes

 Los días 4 y 6 de octubre del año pasado se registraron, según quedó demostrado en el juicio, esos dos episodios de amenazas a su ex pareja por los que Alegre fue condenado.

Por ese entonces, se mencionó en el fallo, el azuleño estaba preso en la Unidad 7, la cárcel de varones del SPB ubicada en el Barrio El Sol de esta ciudad.

Alegre amenazó a su ex pareja “por medio de mensajes de texto enviados al celular de ésta”, escribió el juez Álvarez en la resolución.

“Y gorda pensaste lo que te dije del cumple de B… (tal la inicial del nombre de la hija que ambos tienen) por que los 14 tampoco vas a estar y menos los 15 y bueno vos le festejas haci vas vos y yo se lo festejo haci voy yo total madrastra va a tener es lo que queres por que lo de saber si yo voy a estar cosa tuya yo voy a terminar haciéndote algo y no quiero” (sic), fue uno de los mensajes que le envió desde la cárcel el hombre a su ex mujer.

“A yo ya me comí 4 años y medio por tu culpa y vos pensas que va a quedar haci como si nada equivocada” (sic), decía otro.

Literalmente, otros mensajes valorados para condenar a Alegre y que fueron citados en la resolución señalaban: “A fijate que le pace el numero tuyo a unos presos para charlar total estas sola no pasa nada”; “Haci que no lo invitaste a tu abuelo sabias que te va a quedar sin cumpleaños”; “Y lo de no invitarlo a mi viejo es cosa tuya mal por b… yo salgo antes y me voy a asegurar de que vos no estés y no vas a estar te juro por b…”.

El juez Álvarez consideró que esas amenazas provocaron “temor” en la ex mujer del encausado. La víctima lo creía capaz de “cumplir con sus dichos” y atentar “contra su vida”, como así también de hacerlo con las vidas de los demás integrantes de su familia en caso de que saliera en libertad.

Algunas conclusiones

Más allá de lo sostenido por la Defensa del encausado, para el juez no quedaron dudas de que el contenido de los mensajes que Alegre le enviaba desde la cárcel a su ex mujer era amenazante, “al expresarle que ella ya no estará en los próximos cumpleaños de su hija, que se “comió” cuatro años y medio preso por su culpa y si pensaba que eso iba a quedar así estaba equivocada, que por no invitar a su abuelo se iba a quedar sin cumpleaños (en referencia a su hija) y que iba a salir antes del cumpleaños y se iba a asegurar de que ella (su ex pareja) no esté, jurándole que no iba a estar”.

“En el presente caso se observa con nitidez el contenido amenazante y el propósito de amedrentar que ha movido al autor de los mensajes”, escribió también en el fallo de este juicio el Juez Correccional.

Y agregó: “Respecto a lo sostenido en cuanto a que el imputado se encontraba en ese momento detenido y que era imposible que cumpliera las amenazas, cabe señalar que la pena que se hallaba cumpliendo Alegre se encontraba próxima a su vencimiento, por lo que recuperaría la libertad -a más tardar y si no se le otorgaba algún beneficio- el 16 de diciembre de 2.016, lo que justifica al efectivo temor que las amenazas provocaron en su destinataria” para la época en que fueron hechas. Es decir, en octubre del año pasado.

El dato

“La circunstancia de que los llamados intimidatorios no hubieran sido enviados desde las líneas correspondientes a los teléfonos celulares que se secuestraran en el lugar de alojamiento del causante no aparece como relevante, ya que los mismos no fueron secuestrados con inmediatez -lo que permite el intercambio de los chips-, aunque pone en evidencia las posibilidades de acceso a su utilización por parte de Alegre en el lugar de encierro en el que cumplía la pena”, escribió también el juez Aníbal Álvarez en el fallo de este proceso.

VARIAS AGRAVANTES

La pena única de siete años y ocho meses de prisión impuesta en este juicio al azuleño Héctor Aníbal Alegre incluyó que el juez Aníbal Álvarez valorara varias agravantes como potenciadoras de dicha sanción.

“El horario nocturno en que las llamadas se realizaron, como propiciador de un mayor temor en las víctimas”; y “que los hechos se desarrollaron dentro de un contexto de violencia de género contra la mujer, ya que las destinatarias de las amenazas eran su ex pareja y también su hija menor, quien ya había sufrido un daño psicológico que hizo que, por temor a su padre, se negara a concurrir al colegio cuando éste recuperó la libertad con anterioridad”, fueron dos de esas circunstancias tenidas en cuenta por el titular del Juzgado Correccional número 1 con sede en los Tribunales de Azul.

Además, el funcionario judicial consideró como una tercera agravante para Alegre “los antecedentes penales que registra por ilícitos cometidos en un mismo marco de violencia de género y contra las mismas víctimas”.

“EL MIEDO QUE TENGO ES QUE NOS MATE A TODAS”  

En su declaración en el debate, la ex mujer de Héctor Aníbal Alegre afirmó que tenía conocimiento de que él le había dicho a su hija que la adolescente no iba a tener fiesta de cumpleaños, a través de mensajes de texto que también le mandaba por teléfono celular desde la cárcel.

Según su versión, la última vez que Alegre fue excarcelado le había dicho que “ya había comprado la nafta para quemarle la casa”.

En ese contexto, la mujer confesó que sentía temor cada vez que su ex pareja y padre de su hija adolescente estaba en libertad, ya que le había quemado “cuatro veces” la casa.

Esa situación -contó- se traducía en que la menor no quería ir a la escuela y en que ambas no pudieran ni dormir, ante el permanente temor que les representaba saber que el hombre ahora nuevamente condenado estaba libre.

Su ex pareja había sido excarcelado tras el primero de los juicios al que fuera sometido en Olavarría, una condena valorada como un antecedente penal computable para que le fuera impuesta en el debate realizado ahora esa pena única de siete años y ocho meses de prisión.

Las declaraciones de la ex pareja del encausado sirvieron para conocer también que ella nunca lo visitó en la cárcel ni tampoco llevó a la hija que ambos tienen, a quien Alegre no ve desde que la menor estaba en primer grado.

“Yo entiendo que me quiere matar, se va a vengar porque me culpa de que se ‘comió’ cuatro años y medio en la cárcel. Y el miedo que tengo es que nos mate a todas, somos siete mujeres en la casa”, había declarado la víctima de estos reiterados hechos de violencia de género.

 

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