FALLO DE UN JUICIO CON JURADOS

Prisión perpetua para el hombre que asesinó a su ex concubina en el Monte Zabalza de Chillar

La máxima sanción -treinta y cinco años de prisión- que contempla el Código Penal argentino se la impuso ayer a Luis Ángel Torres el juez que intervino en este debate que había comenzado la semana pasada. El chillarense procesado por este caso de violencia de género, ocurrido en la vecina localidad durante el año 2015, fue considerado autor del homicidio triplemente agravado de quien había sido su pareja. Y también fue condenado por “el delito continuado de secuestro activo”. El encausado, que tiene 61 años, está preso en la Unidad 2 de Sierra Chica.

Luis Ángel Torres, durante la audiencia donde ayer fue condenado a prisión perpetua por este femicidio. En la imagen lo acompaña el abogado Martín Marcelli. El Defensor Oficial ya adelantó que apelará ante Casación este fallo de primera instancia.
NICOLÁS MURCIA 
Ya sin la presencia del jurado popular que la semana pasada había declarado “culpable” a Torres del homicidio triplemente agravado de su ex concubina y del “delito continuado de secuestro coactivo”, la última jornada de este juicio se llevó a cabo en la sala del Tribunal 1 local.
NICOLÁS MURCIA.
<
>
Ya sin la presencia del jurado popular que la semana pasada había declarado “culpable” a Torres del homicidio triplemente agravado de su ex concubina y del “delito continuado de secuestro coactivo”, la última jornada de este juicio se llevó a cabo en la sala del Tribunal 1 local. NICOLÁS MURCIA.

Luis Ángel Torres, un hombre que tiene 61 años y a quien la semana pasada un jurado popular había declarado “culpable” del asesinato de su ex concubina, fue condenado ayer a prisión perpetua por el juez que intervino en el debate que por este caso de violencia de género se hizo en los Tribunales de Azul.

Esa misma pena, la máxima que contempla el Código Penal argentino, había sido solicitada en su alegación final en la audiencia de cesura de este juicio, llevada a cabo durante el viernes de la semana que pasó, por el representante del Ministerio Público Fiscal en este proceso: el Dr. Guillermo Vaticano.

En el veredicto que se dio a conocer ayer en horas del mediodía, en una audiencia llevada a cabo en la sala que el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 posee en el primer piso Palacio de Justicia local, el juez Gustavo Borghi condenó al chillarense imputado como autor de dos ilícitos “en concurso real de acciones”: un delito continuado de secuestro coactivo, agravado por haber logrado su propósito; y un homicidio triplemente calificado, por su comisión respecto a la persona con quien mantuvo una relación de pareja, con alevosía y por la perpetración de un hombre contra una mujer mediando violencia de género.

En lo inmediato este fallo no quedará firme, ya que el defensor Oficial Martín Marcelli, el funcionario judicial que representó en el juicio al ahora condenado en esta primera instancia, tiene previsto apelar la resolución ante el Tribunal de Casación Penal de la Provincia.

En un juicio con jurados, la única parte habilitada a recurrir una resolución ante una segunda instancia es la Defensa, tal como sucederá en este caso de acuerdo a lo que la semana pasada -después de que un jurado popular declarara a Torres “culpable” de este homicidio triplemente agravado- el propio Marcelli le había señalado a EL TIEMPO que haría si a su defendido lo condenaban, algo que finalmente ayer terminó de definirse.

Violencia de género en su máxima expresión

Después de que el lunes de la semana anterior se había iniciado el juicio en la sala de la Cámara Penal que está en el tercer piso de los Tribunales de Azul, en las primeras horas del miércoles que pasó el jurado popular había declarado a Torres “culpable”. Tanto del femicidio de su ex pareja Nancy Beatriz González como de haber mantenido cautiva a la mujer con la que convivió en Chillar durante varios años, figura a título penal encuadrada en la del secuestro coactivo.

La mujer, que era oriunda de Olavarría y tenía 52 años cuando en horas de la mañana del 13 de agosto de 2015 fue hallada asesinada en el Monte Zabalza de Chillar, se había separado en junio de ese mismo año del hombre condenado ayer a prisión perpetua.

Y tras alejarse de Torres, había radicado en la Subcomisaría de Chillar una denuncia donde indicaba que el hombre, durante los varios años en que los dos convivieron, la sometía a constantes maltratos físicos y verbales en el marco de ese caso de violencia de género que la tuvo como víctima.

Eso derivó en que desde el Juzgado de Familia con sede en Azul fuera impuesta una orden de restricción que impedía que ambos protagonistas de esta historia mantuvieran contacto alguno.

En su declaración en el debate, ante el jurado Torres contó que a pesar de esa restricción de acercamiento que pesaba sobre ambos él se seguía viendo con González.

En ese contexto, señaló también que volvieron a encontrarse a fines de julio de aquel 2015, cuando después de ir juntos al Cementerio Municipal de Chillar concurrieron, posteriormente, al Monte Zabalza.

Según la autopsia a la que el cadáver de la mujer fue sometido en Azul ni bien se produjo su hallazgo, su muerte databa de los días 30 ó 31 de julio de 2015, la fecha en la que Torres y su ex concubina volvieron a encontrarse y fueron, después de ir al cementerio, a ese predio.

Teniendo en cuenta que el cuerpo de González fue hallado aproximadamente dos semanas después a que la mujer fuera asesinada a golpes, se encontraba en un avanzado estado de descomposición.

Pero eso no impidió al médico que intervino en la autopsia -y que también fue uno de los varios testigos que declaró en este debate- afirmar con certeza que la mujer había sido asesinada a golpes con “un elemento romo y contundente”, según lo definió.

La lesión vital había estado localizada en el costado derecho de la cabeza de la víctima. Por encima de su oreja, el golpe había fracturado su cráneo. Además,  presentaba en el rostro y en otras partes del cuerpo evidencias de más golpes efectuados -según lo que quedara probado en este juicio con jurados- por el hombre que ayer fue condenado a perpetua.

En su versión, Torres había negado haberla matado. Y ligó el deceso de su ex pareja a una descompensación que sufrió cuando ambos estaban en el interior del Monte Zabalza.

También, en el marco de una versión que no fue creída por el jurado popular, afirmó que una vez que González murió él tapó el cuerpo con ramas y hojas y que recién dos días más tarde, pero en Azul y no en Chillar, intentó denunciar la situación.

Pero ni bien la desaparición de la mujer fue advertida por la Policía en la vecina localidad, luego de que efectivos de seguridad dejaran de verla en los lugares a los que solía acudir -González no había ido a cobrar al banco una pensión que percibía y no se presentó a votar en las elecciones primarias que se habían hecho el domingo 9 de agosto de aquel año-, se inició una búsqueda para dar con su paradero.

Teniendo en cuenta la denuncia que formulara González cuando se separó de Torres en junio de 2015, el hallazgo del cadáver -aquel ya referido 13 de agosto de ese año- en el interior del Monte Zabalza orientó inmediatamente las sospechas como el autor del crimen hacia el changarín, que para ese entonces había dejado de vivir en su domicilio de siempre y estaba refugiado en unos galpones abandonados ubicados en el ingreso a Chillar.

En ese lugar, ese mismo día en que el cuerpo de su ex pareja fue encontrado,  resultó aprehendido Luis Ángel Torres por la Policía, sospechado de ser el autor de este femicidio por el que ayer fue condenado a prisión perpetua.

Además del asesinato triplemente agravado de su ex concubina, el jurado lo había declarado “culpable” de haberla privado de la libertad a González durante aproximadamente esos diez años de convivencia que ambos mantuvieron.

Esa privación de la libertad, según se señaló ayer en el fallo, implicó por parte de Luis Ángel Torres “la finalidad coactiva de someterla a numerosos actos violentos y vejatorios en perjuicio de ella, contra su voluntad, obligándola a no salir, reteniéndola en el interior de la casa, no pudiendo abrir las ventanas y manteniendo la puerta cerrada con candado colocado del lado de afuera”. También, el hombre se dedicó a controlar “todos sus movimientos, forzándola a no tener vínculos sociales o familiares, incomunicándola, no permitiendo que reciba asistencia médica, obligándola a que le haga entrega de la pensión que cobraba y demás conductas propias del encierro al que éste sujeto la mantenía sometida, mediante violencia y amenazas de muerte que provocaron pánico en la víctima y no le permitían revelarse por temor a sufrir los tormentos físicos descriptos, cosificándola y dominándola tanto física como psíquicamente, disponiendo de la misma como si fuese de su propiedad, humillándola y degradándola como persona hasta privarla de cualquier acto propio, voluntario y libre”.

A este juicio Torres había llegado también acusado de haber sometido a la servidumbre a González durante ese tiempo en que los dos convivieron, una situación que el jurado popular no dio por demostrado que también haya existido y el único de los delitos por los cuales el chillarense condenado ayer a prisión perpetua había sido declarado “no culpable”.

Condenado

“Las conductas por las que el Jurado popular declaró la culpabilidad de Luis Ángel Torres deben encuadrarse como delito continuado de Secuestro Coactivo Agravado por haber logrado su propósito y Homicidio Triplemente Calificado, por su comisión respecto a la persona con quien mantuvo una relación de pareja, con alevosía y por la perpetración de un hombre contra una mujer mediando violencia de género, en concurso real de acciones, había escrito el juez Borghi en la resolución dada a conocer ayer.

Al respecto, explicó: “En tal sentido, el primero de ellos consiste en sustraer, retener u ocultar a una persona con el fin de obligarla a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad”.

“Asimismo, ya acerca del segundo, matar a una persona con quien se ha mantenido una relación de pareja, ésta consiste en una relación caracterizada por el afecto entre dos personas, que puede o no presuponer convivencia o vida en común, caracterizándose la alevosía en matar sin peligro para el autor, aprovechándose que la víctima no está en condiciones de defenderse, o sea, actuando con ventaja y sobre seguro y la violencia de género como cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado, por su sola condición de mujer y producida por un hombre”.

“Por último -agregó en el fallo-, resta señalar que el concurso real de acciones requiere de unidad del sujeto a quien se atribuye, pluralidad de hechos cometidos ya sea en forma simultánea o sucesiva, independencia de los mismos y finalmente pluralidad de lesiones jurídicas, lo que así se da en el caso en juzgamiento”.

En la condena de ayer para Torres a prisión perpetua, el juez valoró circunstancias atenuantes y agravantes a la sanción que le impuso, teniendo en cuenta para eso los pedidos que en ese sentido hicieran también las partes durante la ya mencionada audiencia de cesura llevada a cabo el viernes último.

Como única circunstancia atenuante para el encausado, el magistrado tuvo en cuenta su falta de antecedentes penales. Y en cuanto a las agravantes, valoró “la extrema violencia física usada por el imputado para con la víctima, lo cual aumenta el grado de injusto de la conducta llevada a cabo”.

El dato

En lo dispuesto ayer, el juez Borghi ordenó también -una vez que quede firme este fallo- que se lleve a cabo “la destrucción de un trozo de madera similar a cabo de hacha de 0,90 centímetros”. En el marco de la investigación iniciada por lo sucedido, ese elemento había sido incautado y era considerado en su momento como el que, presumiblemente, habría utilizado Torres para asesinar a golpes a su ex concubina en el interior del Monte Zabalza de Chillar.

UNA PENA QUE ES APLICABLE

Gustavo Borghi, juez del Tribunal 1 que intervino en este juicio con jurados. Además de condenar a prisión perpetua al chillarense autor del asesinato de su ex concubina, no dio lugar al pedido realizado por la Defensa del imputado para declarar “inconstitucional” a la aplicación de la máxima sanción que contempla el Código Penal argentino.
NICOLÁS MURCIA

Después de que ese jurado integrado por doce ciudadanos no diera lugar al pedido del Defensor Oficial para que declararan “no culpable por inimputabilidad” al changarín chillarense condenado ayer, en la audiencia de cesura del juicio del viernes último Martín Marcelli solicitó que fuera declarada “inconstitucional” la aplicación de la pena de prisión perpetua.

En ese sentido, había señalado que la prisión perpetua “vulnera el principio de resocialización, el de humanidad y también afecta a la Constitución Nacional”, además de que calificó a dicha pena como “cruel e inhumana”.

Pero a ese pedido no dio lugar ayer el juez Borghi. Y entre abundante jurisprudencia citada al respecto para fundamentar el rechazo a ese planteo defensivo, hizo alusión a fallos del Tribunal que actualmente preside, resoluciones en las cuales desde el TOC 1 ya se habían pronunciado en contra de declarar inconstitucional a la aplicación de esa pena de prisión perpetua -que es de treinta y cinco años de prisión para la actual ley penal argentina- a la que ayer Luis Ángel Torres fue condenado por el asesinato de su ex concubina.

Además, citando dictámenes que el propio fiscal de este debate había mencionado al momento de oponerse a la declaración de inconstitucionalidad de la prisión perpetua sostenida por la Defensa de Torres, en lo dispuesto se mencionó sobre esa misma cuestión un fallo de la Sala II de Casación que tiene fecha de agosto del año pasado.

En esa resolución, los jueces integrantes de ese Tribunal de Alzada indicaron que “la aplicación de las penas perpetuas en sentido estricto no conllevan a la inconstitucionalidad de las mismas, atento que nuestro ordenamiento legal prevé la posibilidad jurídica de cese de la coerción personal en cierto momento de la ejecución de la pena, mediante el cumplimiento de determinados requisitos o condiciones…”.

Y se tuvo en cuenta jurisprudencia de la Suprema Corte, que también en agosto del año pasado se pronunció al respecto, al indicarse que “…la pena a perpetuidad no es ‘para siempre’, en tanto el propio Código establece en el Artículo 13 las condiciones para la libertad condicional y la ley de ejecución penal también permite el ingreso del condenado bajo tal modalidad al régimen de progresividad, permitiendo su preparación para la recuperación de la libertad…”.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *