AYER

Profunda emoción al tener la casa propia

El Padre Pancho bendijo la casa en la que podrá tener una mejor calidad esta familia. Angie no pudo contener su emoción por tener su casa propia gracias a la solidaridad de la gente y dijo estar “más que feliz”.
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Angie no pudo contener su emoción por tener su casa propia gracias a la solidaridad de la gente y dijo estar “más que feliz”.

Angie, esposa de Marcelo y mamá de Jazmín y Morena, estuvo todo el día con lágrimas en los ojos. Ayer pudieron pasar la noche en su nueva casa que pudo tener gracias a la solidaridad de todos los azuleños y la invaluable ayuda de Cáritas en su plan de viviendas que viene desarrollando hace años. Ayer el Padre Pancho la bendijo y hoy pudieron tomar el desayuno bajo su propio techo.

EL DATO

Patricia Ramírez es una trabajadora de la cerámica y en todas las casas que han entregado obsequia una estatuilla de Sagrada Familia como una forma de colaborar.

Desde la Avenida 25 de Mayo ya se veía un movimiento diferente en el barrio. Yendo desde esta arteria principal hasta Rauch, por Calle 8, se veían una gran cantidad de autos y sobre todo de personas. Allí estaban Angie y sus dos pequeñas hijas Jazmín y Morena, pero todos las conocen como “las mellis”.

Ahí estaban, en la portada de su casa acompañadas de un grupo grande de gente entre los que se encontraban su familia, amigos, vecinos y todo el grupo de Cáritas Vivienda. Es que era una ocasión más que especial para la familia, bendecían su casa luego de casi un año de mucho esfuerzo y sacrificio.

Con ellas no estaba Marcelo, el padre de familia, que no pudo estar en este momento tan especial por tener que trabajar. Las tres integrantes restantes querían que esté con ellas pero entienden que el trabajo es lo que los dignifica… cuando llegó, lo recibieron con un gran abrazo. Esta noche la familia dormiría en su nueva casa, con todas las comodidades que no tuvieron durante mucho tiempo.

Ayer en horas del mediodía el Padre Pancho llegó en su moto, sus pantalones chupines color negros, zapatos bastante rockeros, camisa negra y el tradicional alzacuellos blanco que lo diferenciaba del resto. Con todos presentes ya dispuestos para la bendición el cura párroco de Lourdes comenzó con la bendición y las lágrimas corrieron por las mejillas de Angie.

La emoción de esta familia es tan profunda que se la transmitió a todos los presentes. No es para menos, antes vivían en una habitación todos juntos y no podían hacer una vida digna, normal como ellos querían.

Pero sus ganas de prosperar y la solidaridad inagotable de todos los azuleños hicieron posible que esta casa se pueda levantar. La misma fue producto del trabajo de todos los integrantes de Cáritas y de la familia en sí.

En este sentido, desde hace ya algunos años esta institución está trabajando en una campaña solidaria que cada vez tiene más adeptos. Hay cientos de familias en nuestra ciudad que no tienen su casa propia y muchas de ellas se encuentran en condiciones de verdadera vulnerabilidad.

Por eso, hay un equipo de personas que evalúa los casos y ven cuáles son las prioridades. La familia integrada por Angie y Marcelo fue una prioridad hace un año y gracias a una serie de campañas que han realizado de manera constante durante este tiempo. Y además con la credibilidad con la que lo han hecho durante este tiempo, a la vista está: hay familias que gracias a esto tienen su propio techo.

 

“Más que feliz”

Antes de la inauguración, este medio dialogó con Angie, Lucrecia Velázquez y Marisa Cabral quienes contaron cómo fue esta experiencia en particular. En un principio la mamá de Jazmín y Morena dijo estar más que feliz y con honda emoción que se materializaban en lágrimas agregó que “no podemos creer todo esto. Que las chicas hoy tengan su habitación, su cama y su espacio propio”. Esto que es tan importante a ellos le significa un cambio en la calidad de vida en ellos “porque antes vivíamos todos juntos en una habitación, todos en una misma cama”.

Ahora poder tener sus cosas es más que importante para ellos. El proceso fue complejo pero con ayuda pudieron realizar la casa más rápido, “hacer todos los trámites lo que nos costó mucho pero ahora que vemos todo terminado es muy lindo”. Cosas simples como tomar el desayuno en su casa “es muy lindo. Nos despertamos con mucha paz, nosotros solos, tranquilos”.

Por su parte, Velázquez indicó que el poder organizarse en su casa ha podido hacer “que Marcelo pueda comenzar a trabajar, que comiencen los estudios para terminar el secundario. Esto es parte de la organización familiar que les otorga poder tener su propia casa, sus horarios y los deseos”. Desde Cáritas Vivienda “apostamos a esto, a poder ayudar a que la familia se encuentre y que se constituyan en una dinámica de familia”.

A esto Cabral agregó que la mano de obra que se involucró fue de Angie y Marcelo. “Nosotros veníamos a ver cómo iba la obra, qué cosas necesitaban, qué era lo próximo a comprar y los veíamos con mucha garra trabajando”, contó y agregó que “a veces con más de 30 grados de calor los veíamos en el techo poniendo las chapas sin quejarse. Esas eran las verdaderas ganas de terminar su casa”.

Esta obra en particular ha tenido un gran acompañamiento de la comunidad muy importante y “a todos los colaboradores mensuales que ven esta obra terminada les dan ganas de seguir aportando dinero”. Además los comercios de nuestra ciudad ayudan con importantes descuentos en los materiales.

El esfuerzo es de toda la comunidad, pero particularmente “de esta hermosa familia que han trabajado día a día para conseguir su casa. Como grupo vamos a seguir acompañándolos en lo que necesiten y también a otras familias que están en la misma situación que ellos”.

La hermana Covadonga y sus ayudantes han sido un pilar muy importante que “fue las que nos motivó con este caso y aceleró los pasos para que Angie pueda tener su casa”, dijo por último Velázquez.

 

Importante aporte

La casa tiene una cocina comedor, un baño y tres importantes dormitorios para que cada uno tenga su espacio, su intimidad. Que la flamante vivienda de esta familia sea de tal magnitud fue gracias a la Asociación de Empleadas Católicas de Azul. En este sentido, este medio dialogó con Cristina Sottosanti, Lidia Boggi y Marta Gorosito quienes explicaron en un principio que “teníamos un dinero que volcamos a obras solidarias de distinto tipo”.

En su caja tenían 200.000 pesos que destinaron a Cáritas Vivienda y se pudieron acelerar los pasos para que esta familia tenga su hogar. “Del presupuesto original había alcanzado por eso nosotras pudimos aportar para que se termine y sea una casa grande y linda como esta”, concluyeron.

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