ENFOQUE

Prohibición de los despidos, veto a la ley: ¿cómo sigue la historia?

Mauricio Macri eligió aparecer como que confronta con el Frente para la Victoria vetando “su ley”, cuando en realidad lo que entre ambos han hecho es quitarlo de la escena Sergio Massa.
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Mauricio Macri eligió aparecer como que confronta con el Frente para la Victoria vetando “su ley”, cuando en realidad lo que entre ambos han hecho es quitarlo de la escena Sergio Massa.

Escribe: Dr.: Horacio Guillermo Rodríguez

La tan disputada ley sobre prohibición de los despidos y por el veto del presidente Macri (decreto 701/16), en definitiva quedó como no nata, no fue, no conoció la luz.

Conviene advertir antes que nada que la facultad de vetar una ley que la Constitución Nacional (al igual que las provinciales) pone en cabeza de la máxima autoridad del Poder Ejecutivo, fue ejercida en tiempo y forma y con total legalidad.

A ello se debe agregar que el veto “consumatum est” o sea, dejó de ser una alternativa para pasar a ser una realidad que ha quedado consolidada y en consecuencia irrevisable hasta por el propio Presidente, restando sólo la posibilidad de que el Congreso insista sobre el punto con las dos terceras partes de sus miembros. Pero hasta tanto ello no ocurra lo vetado, vetado está y por ello, cualquier medida que pudieren tomar alguna organización social, gremial política o de cualquier otra naturaleza contra el veto, podrá ser una revancha, una venganza, una sanción u otra cosa por el estilo pero por lo dicho, no podrá tener como finalidad una revisión de lo actuado por el Poder Ejecutivo Nacional.

Algunas contradicciones  

Sentado lo anterior es muy del caso preguntarse respecto a qué pasa en la realidad económico social sobre la que se pretendía operar con la ley vetada, y sobre qué pasa con la realidad política a la luz del desenlace que tuvo el trámite parlamentario y lo actuado por el Ejecutivo.

Respecto de lo primero, este momento exige que se defina si se está o no ante una emergencia ocupacional porque si se responde negativamente el veto habrá estado bien en principio porque no habría emergencia sobre la cual operar, mientras que si la respuesta es positiva, algo se tendrá que hacer al respecto a instancias del oficialismo, de la oposición o de cualquier otro grupo o sector, más allá o más acá de la inutilidad o la  imprudencia de la ley de prohibición de los despidos.

En ese sentido los fundamentos del decreto del Presidente Macri se muestran un poco contradictorios, porque si bien se afirma que no existe la mentada emergencia ocupacional, ello se lo hace en el último tramo de la exposición y de manera bastante escueta, mientras que el grueso de la fundamentación apunta a dejar establecido que la medida es inconducente y hasta contraproducente y a destacar mejoras dispuestas por el Gobierno tendientes a favorecer a los trabajadores y a las Pymes en su condición de mayores dadores de empleo (se menciona  un 70 %) con lo cual pareciera que se está aceptando la existencia de un problema de empleo en el país pero, ¿no es que no había emergencia ocupacional?.

Sólo se sortea el dato de una aparente incongruencia si se interpreta que para el oficialismo los problemas de empleo, si bien existen, son estructurales y no emergentes, por lo cual no ha menester recurrir a reglas de excepción aunque sean  transitorias, lo que en la Argentina puede no serlo tanto.

Consecuentemente y conforme lo que surge de los fundamentos del citado decreto 701, el Gobierno no impulsará regímenes extraordinarios y, como haría cualquier otro gobierno sea del signo que sea, intentará con su plan de gobierno y sus medidas políticas alentar la expansión del empleo basándose prioritariamente en las Pymes en tanto son las mayores proveedoras de trabajo. Ya la ciudadanía verá cómo funcionan esas políticas y como son recibidas por la sociedad a través de sus distintas organizaciones políticas, sociales, gremiales, empresariales, etc.

El escenario legislativo    

Pero el trámite parlamentario de la ley sancionada por el Congreso y su posterior veto, no deja un único saldo de una ley que no se concretó. Ambos, trámite y veto, se yerguen como estrategias o tácticas políticas que quizás generen importantes consecuencias para el devenir de la vida pública argentina.

Recordemos que la prohibición de los despidos se origina en una avanzada gremial que se unifica temporalmente como una especie de U. T. E. (siglas que identifican la figura comercial de la Unión Transitoria de Empresas), en la que rápidamente se incorporan todos  los senadores peronistas de cualquier extracción, lográndose casi de inmediato la media sanción de la ley de prohibición de los despidos.

Pero cuando el trámite pasa a la Cámara de Diputados, la posta la toma básicamente el Frente para la Victoria (FpV), los gremios abandonan su presión, y Sergio Massa con su Frente Renovador (FR) pasa a tener un fuerte protagonismo al impulsar una modificación del proyecto que implicaba volver el tema al Senado con las demoras consecuentes. Así la disputa original que tenía como enfrentados al Gobierno que contaba con el apoyo de la coalición Cambiemos, con los gremios que contaban con el respaldo de los senadores de todos los matices peronistas, se transforma en una disputa entre tres: El Gobierno con el apoyo de Cambienos y tibio apoyo empresario, el FpV con el respaldo explícito de sólo dos de las cinco centrales gremiales originarias y arrastrando al resto del elenco peronista, y Massa con el apoyo de los suyos y de algunas expresiones individuales de sindicalistas y empresarios.

¿Frente a este escenario cuál era la aspiración de cada grupo? La de Cambiemos lograr que se desechara el proyecto con media sanción del Senado. La del FpV tratar de imponerlo sin modificación. Y la del Frente Renovador insistir con la modificación.

Conclusión: Cambiemos no contaba con los votos necesarios para desechar el proyecto sino contaba con los votos del FR, tampoco el FpV si no contaba con esos mismos votos, y tampoco el FR si no lo hacía con los de unos u otros de los grupos en pugna.

Sin otro remedio que el veto   

Planteadas las cosas de esta manera el FR tenía las mejores posibilidades de salirse con la suya a partir de que en teoría no era imaginable que Cambiemos apoyara al FpV  acompañándolo en un proyecto que había merecido su permanente rechazo, y que era inimaginable que el FpV desistiera de su iniciativa de acompañar la media sanción  del Senado. El problema se solucionaba para ambos sectores acompañando la modificación propuesta por Massa: el Gobierno ganaba un poco de tiempo porque esa alternativa generaba remitir nuevamente el proyecto al Senado para que aceptara los cambios propuestos en Diputados, o insistiera en su proyecto original. El FpV, aunque con demoras, vería satisfechas su voluntad de que saliera la ley porque con o sin reformas, el Senado la sancionaría.

Así las cosas para el Gobierno la batalla en el Congreso estaba definitivamente perdida sea que Massa acompañara al FpV, sea que no lo hiciera y que fuera el Senado quien terminara el trámite parlamentario. Sólo le restaba cumplir con la amenaza que había blandido apenas comenzada la discusión sobre la prohibición: VETAR la ley conforme la facultad que al respecto le atribuye la Constitución, asumiendo el costo político de esa medida frente a los trabajadores teóricamente en riesgo de una emergente desocupación.

Especulaciones   

Entonces se especulaba que la situación en Diputados se iba a desarrollar en una primera    instancia, donde en la primera votación el FpV votaría su proyecto sin alcanzar una mayoría por el voto en contra de Cambiemos y del FR. La instancia siguiente, en una segunda votación este Frente votaría sus modificaciones y el FpV lo acompañaría porque sino, con su voto negativo y el de Cambiemos, el proyecto con media sanción del Senado quedaría rechazado al menos por el presente año de sesiones que sería la tercera instancia.

Consecuentemente, el proyecto con las reformas introducidas por el F. R. pasaría al Senado quien en definitiva tendría la última palabra ratificando la prohibición de los despido sin ninguna reforma, o con las propuestas por diputados pero siempre con la prohibición, y siempre con un claro ganador, el FR con su líder Massa a la cabeza, y un claro perdedor Cambiemos con su líder Macri que quedaba con la posibilidad de su veto.

Siendo impensado que el “massismo” no acompañara al FpV sobre todo después de las tajantes declaraciones de su jefe en punto a que iba a hacerlo aún en el caso que aquel frente no lo acompañara en su propuesta de modificación, la suerte de Macri frente a la prohibición de los despidos estaba echada y sólo faltaba que se decidiera por sus oponentes cuando sería: o en diputados aprobándose el proyecto original o en senadores con o sin las reformas del FR, pero  en ambos caso con prohibición de los despidos.

Y es aquí cuando Macri improvisa (o no tanto) una suerte de huida hacia adelante y en vez de resistir a ultranza el proyecto, decide de algún modo boicotear la posición del Massa  apoyando indirectamente pero de manera muy clara, la aprobación del proyecto que ahora impulsa el FpV ¿De qué manera? En vez de votar en contra de este proyecto decide abstenerse de hacerlo (ni en contra ni a favor sino todo lo contrario, diría el de la anécdota a varios atribuida), con lo cual posibilita que el FpV. tenga por sí solo mayoría sin necesidad de los votos de Massa.

Todos contra Massa    

Lo que hizo Cambiemos en diputados equivale a votar a favor de la sanción de la ley que públicamente denostaba, logrando terminar rápidamente con el debate y cuanto antes para, también cuanto antes, proceder a vetarla tal como ocurriera con el decreto 701/2016.

¿Y por qué le dio este repentino apuro al oficialismo cuando pocos días atrás festejaba la posibilidad de una demora con la irrupción de Massa en este debate sobre si ley sí o ley no? Los analistas no tienen dudas que al propio estilo del gobierno saliente, Macri eligió oponente; eligió aparecer como que confronta con el FpV vetando “su ley”, cuando en realidad lo que entre ambos han hecho es quitarlo de la escena a Massa que al final no pudo actuar ni como el gran árbitro entre los antagonistas originales, y ni siquiera como un tercero en discordia. No tuvo más remedio que acompañar el proyecto del FpV porque al obtener éste, merced a la abstención de Cambiemos, mayoría propia, su proyecto quedaba descartado y votar en contra de la ley significaba aliarse al oficialismo “en contra de los trabajadores”, cosa que Massa declaró públicamente que no haría.

¿Y cómo quedó entonces el FR? Precisamente como no quería quedar: furgón de cola de un tren cuya locomotora es el FpV, su principal adversario político. ¿Y cómo llegó hasta ahí? De la manos del oficialismo con su estrategia abstencionista para apurar el trámite y disponer cuanto antes el veto, apareciendo no confrontando con Massa -líder del FR-, sino con Cristina Kirchner -líder del FpV-, que parecen ser mutuamente, sus contrincantes favoritos.

Interrogantes      

La gran incógnita ahora es saber cómo quedaron las relaciones entre Macri y Massa porque a éste no le debe haber gustado nada la maniobra de Cambiemos en Diputados, que lo barrió prácticamente de la escena cuando estaba por alcanzar la máxima centralidad en el Parlamento, lugar donde el oficialismo necesita de apoyos extrapartidarios porque carece de mayoría propia, sobre todo en el Senado que responde mayoritariamente a un peronismo no “massista” y cada vez menos “cristinista”.

Quizás sea ésta la razón por la cual a Cambiemos no le preocuparía demasiado enemistarse con el FR (siempre transitoriamente ya que en política y como dice la canción “nada es para siempre), porque para obtener el “pase” de sus leyes en la Cámara Alta necesita sí o sí del apoyo de los senadores peronistas no “massistas” y si lo obtiene, puede perfectamente prescindir del apoyo del FR, tal como ocurriera con las leyes que posibilitaron el pago a los “holdout”, en las que el acompañamiento del FR al menos en el Senado, fue absolutamente irrelevante.

Cómo sigue la historia   

En el tratamiento que se dé a los proyectos de ley sobre “blanqueo”, y nuevos regímenes jubilatorios entre otros, se verá en qué medida se han resentido las relaciones entre unos y otros, siendo de tener en cuenta que en cambio  pareciera que el veto presidencial no ha dañado de manera importante la relación del Gobierno con los gremios -primero impulsores de la prohibición de despidos-, a la luz de los acuerdos obtenidos en el Consejo de Salario, y la falta de acompañamiento al paro general de actividades dispuesto por ambas CTA en repudio al veto de marras.

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1 Comment

  1. pablo

    mayo 29, 2016 at 8:24 pm

    Nota y comentario, absolutamente irrelevante…..nada practica y carente de utilidad..

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