“Puede que me quede cinco meses, cinco años, diez años o toda una vida”  

En su bolso guarda un único pasaje, el de ida. Vuelve a Catalunya y esta vez, aspira, es para radicarse. El ciclista rauchense trabajará para Corvi, el equipo catalán que lo incorporó el año pasado y que ahora, quizá de manera definitiva, le abre las puertas de la competencia internacional. “Es algo que siempre lo quise, mi sueño siempre fue ese: correr en Europa, vivir ahí”.

Fausto Palma volverá a Catalunya luego de su última incursión, ocho meses atrás. “El objetivo principal es la Catalunya Bike Race, la misma que hice el año pasado”. FOTOS FAUSTO PALMA

Por Silvio Randazzo.

“Cuando me estaba volviendo quería que me quede, y cuando me fueron a despedir al aeropuerto, se largaron a llorar. Me tomaron tanta confianza, yo lo mismo con ellos, y no querían que me viniera”. Esto narraba Fausto Palma a EL TIEMPO en noviembre pasado, a poco de su primer retorno desde suelo catalán. Había concluido su primera experiencia en el seno del Equipo Corvi Equipaciones, en Catalunya, y esa escena final a punto de abordar el vuelo de retorno podía entenderse como una suerte de presagio de que no se estaba poniendo un punto final, eran puntos suspensivos.

El viernes próximo, cruzar el océano volverá a ser la tarea de este ciclista rauchense (azuleño por práctica) para tratar de desinflar la distancia que lo separa de sus anhelos (personales y deportivos, no obstante los puntos en contacto). De nuevo en Terraza, con trabajo y estadía asegurados, Palma iniciará su periplo europeo que, a priori, no tiene límite definido. Cuando cumpla 22 años, el 22 de agosto, su familia –que por estas horas siente el dolor de la inminente distancia y el orgullo del hijo deportista arriesgado–  deberá saludarlo a larga distancia. Puede que se trate de la primera seña particular de un cambio rotundo de su circunstancia más cotidiana.

De nuevo en el diálogo con este diario, Palma celebra la posibilidad de la aventura personal y perjura que las inquietudes en ese sentido, no impedirán que el Fausto ciclista continúe desarrollándose: “A la bicicleta no la quiero dejar, no la voy a cortar. Es más, voy por eso también: ver si puedo hacer algo más en lo deportivo. Porque en Argentina, como están las cosas hoy en día, es todo más complejo”, dirá.

–Volvés al avión, conducta que se ha vuelto “familiar” en el último año. ¿Qué aventura emprendés esta vez? ¿Qué resortes se activan esta vez?

–Te soy sincero, algo habíamos hablado antes, la idea de esta vez es radicarme en España. Yo estuve hablando con la gente del equipo, de la fabrica y la idea mía es quedarme a vivir. Pero, bueno, hay que ver cómo sale todo y después decidir. Tengo el pasaje de ida solamente. Puede ser que me quede un mes, cinco año, diez año o toda una vida.

–¿Cuándo hablás de equipo y de fábrica, hablás de Corvi?

–Sí, exactamente, se trata de Corvi. Trabajar con ellos en la fábrica y, a su vez, correr para el equipo.

–Regresás a Catalunya, donde estuviste el año pasado. ¿Qué influencia tuvo en vos aquel viaje?

–La experiencia de 2017 fue muy, muy linda. La pasé muy bien. Caí en un lugar muy bueno, la gente me trató de maravillas. Eso es algo complicado: llegar a un nuevo lugar y que la gente te trate tan bien, que te incorporen a la familia como si te conocieran de siempre.

–¿Aquella vez empezó a delinearse esto que la semana que viene tomará forma?

–El año pasado yo me iba por dos carreras, dos carreras en las que el equipo me quería probar, y allá surgió de quedarme más tiempo. En el transcurso de ese mes que estuve, la gente me empezó a comentar si me gustaría ir a vivir con ellos, competir con Corvi e instalarme en Terraza. Eso lo venía estudiando, lo venía pensando mucho y ahora está a punto de darse. Estoy enfocado en eso.

–El año pasado habías planeado dos competencias y plasmaste el doble.

–Hice cuatro carreras, tres carreras del equipo y una que es la Catalunya Bike Race, que es nuevamente mi objetivo y se corre a finales de septiembre.

 “Lo deportivo no lo descarto, siempre está”  

–¿Este viaje obedece solamente a necesidades deportivas o carga también con necesidades más abarcativas, personales?

–Más que nada son necesidades personales. Es algo que siempre lo quise, mi sueño siempre fue ese: correr en Europa, vivir ahí. Lógicamente que yo, lo deportivo no lo descarto, siempre está lo deportivo. Pero esta vez es un poquito más lo personal.

–Entiendo que no querés que la experiencia personal se coma al ciclista. ¿Cuáles son los planes deportivos que tenés confirmados? 

–No voy a cortar con las competencias, eso no. Ya lo estuve hablando y eso no va a pasar. Es más, mi primer carrera en España va a ser una de resistencia, de tres horas de duración, que organiza el Equipo Corvi. Pero el objetivo principal, como te decía, es la Catalunya Bike Race, la misma que hice el año pasado. Este año se hace el 28, el 29 y el 30 de septiembre. Y la de resistencia, que es la primera que voy a correr, será el 9 de septiembre.

Este cambio es algo personal, pero a la bicicleta no la quiero dejar, no la voy a cortar. Es más, voy por eso también: ver si puedo hacer algo más en lo deportivo. Porque en Argentina, como están las cosas hoy en día, es todo más complejo, es muy complicado ir a correr, hacer los viajes. En Europa hay más posibilidades.

–En una de las últimas notas contabas que se estaba gestando la versión Argentina de Corvi. ¿Con este viaje, ese proyecto queda desactivado?

–No, no, sigue todo en pie. Ya me está por llegar la ropa, si no la envío desde España cuando llegue. Tengo todo organizado, me queda por confirmar con dos o tres sponsor, pero lo que es indumentaria y corredores, ya tengo todo cerrado.

–¿Cómo toma tu familia este viaje sin fecha precisa de retorno?

–La verdad es que…es medio raro. En casa me apoyan, pero a la vez están tristes…aunque no sé si es exactamente tristeza lo que sienten. Mi mamá no quiere saber nada con que me vaya, así son las madres. Pero me entiende, sabe lo que quiero y me apoya. Estoy a cinco días de viajar y es todo medio raro, un clima muy especial.

“La experiencia de 2017 fue muy linda. La pasé muy bien. Caí en un lugar muy bueno, la gente me trató de maravillas. Eso es algo complicado: llegar a un nuevo lugar y que la gente te trate tan bien”.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *