¿Qué es el liderazgo?

¿El liderazgo viene de uno o se aprende? ¿Es pasional o técnico? El talento, el temperamento y el contexto actual y de origen, el tiempo y espacio tanto familiar como social, influye a formar el carácter que será determinante el resto de la vida.

El liderazgo se conforma de la mano de las experiencias, y se potencia aún más con la flexibilidad de adquirir nuevos conocimientos.

Hoy en día ¿las nuevas generaciones qué tipo de liderazgo reclaman?¿Qué liderazgo los inspira?

La tendencia apunta a un líder que tenga varias de las siguientes características, según Guillermo Ravizzoli.

1) Sepa autoliderarse, o sea que conozca cuáles son las fortalezas y debilidades para trabajar con personas. Siendo la actitud con la que se maneja y las decisiones que toma más importantes que las habilidades técnicas que posea. La coherencia debe ser un elemento que inspire de la mano del ejemplo y la confianza. Cuando se emprende, no todo es color de rosa; por eso, hay que saber aguardar los golpes y superar los fracasos. Eso es también la esencia del liderazgo.

2) Tenga una perspectiva integral y sepa ponerse en el lugar de las distintas personas que aportan valor. Tener un liderazgo centrado en las personas, y con un alto nivel de observación y escucha, activa y motiva a todo el equipo en pos de la visión de desarrollo para el presente y futuro.

3) Tenga un liderazgo distributivo y empodere y facilite la cultura del aprendizaje. Que considere a todos como actores importantes. Que transparente la información y que motive a las personas a autogestionarse sin necesidad de la presión como forma de trabajo. Que conforme equipos con aquellos que complementen y comprendan cuál es la filosofía.

4) Crea en la innovación y la creatividad. Y sepa gestionar la diversidad para optimizar el rendimiento colectivo, crear una cultura colaborativa y asociativa y potenciar las diferentes inteligencias y conocimientos para darle más oportunidad al equipo de trabajo.

5) Gestione y administre emociones y tome la iniciativa en los momentos de crisis para cambiar o mejorar la situación.

6) Tome la iniciativa. Sea proactivo para convertir ideas en resultados con agilidad y sin perder la visión estratégica a mediano y largo plazo.

7) Inspire pasión. Contagie el sentimiento por hacer, por superarse, por conocer y saber más, que esa pasión sea el aire que se respira. Que con planificación, perseverancia y confianza en cada integrante del equipo y sus propuestas, haga que cada vez más las oportunidades se transformen en realidad.

Al argentino le gusta la conducción carismática, del tipo que va al frente, pero también reclama un liderazgo que no sea tan verticalista, sino más horizontal, que sepa trabajar en equipo. Que escuche, comprenda y saque lo mejor de cada uno.

La cultura está en constante evolución. Para los líderes contemporáneos vienen épocas de grandes desafíos, donde cada día, con su ejemplo y coherencia promuevan la superación.

Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: lo hicimos nosotros.

Para que un país progrese se necesitan muchos líderes, más que caudillos.

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