CARTA A UN SOLDADO

Que no se atreva

Que no se atreva tu león, que no se

atreva…l

Con sadismo morder nuestra bandera.

Con este garfio que suplantó mi mano,

Ganado en desigual pelea.

Destrozaré tu Gorgona

Que tiene por guerrera.

 

Que no se atreva, besando mi cruz

Que no se atreva…!

Su cabeza tronzada y unguida en guano

Enviaré con sus misiles a Inglaterra…

 

Te digo hermano que no tuve miedo.

Oraba en silencio para no matar.

Te digo hermano en las noches gélidas.

Repitiendo el nombre de ¡MAMÁ,

MAMÁ…!

 

Calme mi sed con su nieve derretida

En parte la bulimia que ml cuerpo hedía.

Taponando con mi mano tibia

El hueco sangriento de una herida.

 

Con este garfio trofeo de inútil guerra.

Lo estrenare si es preciso

Entregando mi otra mano

Así defender mi PATRIA, esta es mi tierra

Y por ti, que quedaste, OH HERMANO…!

Petrificado entre las piedras.

 

Soldado de mi patria

Tu cuerpo por montaje lleva

La gloriosa y celestial BANDERA.

¡Cuídala soldado!

Fue tu pelea, no tu guerra.

¡Que no se atrevan…l

Levántate cual lázaro

En tu tumba.

Y aún después de muerto

¡DEFENDELA…!

 

Teresa Olimpia Chaves

de Chababo (India) –fallecida-

Entregado a su hermana

Olga Chaves, de Azul.

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