EL ESTADO DE LA ZONA DEL CAMINO VIEJO A RAUCH

“Queremos soluciones de una vez por todas”

Lo expresó Inés Alvano, una pequeña productora que tiene la mayor parte de su campo inundado y muchas veces queda aislada porque los caminos son intransitables. Según explicó ayer a este diario, el problema es el brazo del Cañadón de Gutiérrez que pasa por ahí. Indicó que la gestión de Bertellys está haciendo las cosas mal, ya que elige realizar algunas obras en sectores que “se ven” y no en los que correspondería porque no puede publicitarlas.

A la inundación de los campos, se suma el pésimo estado de los caminos. Los vecinos de la zona del camino viejo a Rauch muchas veces quedan aislados. GENTILEZA INÉS ALVANO Inés Alvano es una pequeña productora que desde marzo tiene el 80 por ciento de su campo inundado y los caminos intransitables. Hasta el momento, no ha encontrado solución por parte de las autoridades comunales. NACHO CORREA
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Inés Alvano es una pequeña productora que desde marzo tiene el 80 por ciento de su campo inundado y los caminos intransitables. Hasta el momento, no ha encontrado solución por parte de las autoridades comunales. NACHO CORREA

Inés Alvano es una pequeña productora azuleña que, en lo que va del año, sufrió tres inundaciones y hoy tiene el 80 por ciento de su campo bajo el agua. A las pérdidas que esta situación le generó, se le suma que la producción que le queda no la puede sacar por el estado de los caminos. Es más, muchas veces, al igual que sus vecinos, quedan aislados.

Su campo está en la Ruta 3, en la intersección con la Ruta 60, en el llamado camino viejo a Rauch, que baja paralelo al camino viejo a Las Flores. Hace 9 años que vive allí con su familia.

Ayer pudo salir y, por la tarde, se acercó a este diario para comentar la “desastrosa” situación que están viviendo.

Reclamó a las autoridades municipales y encontró respuestas repetidas: no tienen las máquinas necesarias para hacer los trabajos que corresponden realizar. Es decir, la solución no está.

“Se nos va todo lo que invertimos” 

Al hablar con EL TIEMPO, comentó que hoy la situación que está viviendo “es desastrosa”. Sucede que desde el mes de marzo, tiene el 80 por ciento del campo inundado. “Este año llevamos tres inundaciones”, indicó, y luego explicó que el agua llega a su campo de un brazo del Cañadón de Gutiérrez.

“El Cañadón viene de orientación Boca de las Sierras, atraviesa la Ruta 60 por debajo y sigue con dirección al Arroyo Azul, atravesando muchos campos. Un brazo es el que baja hacia mi campo y lo inunda todo”, advirtió.

En ese marco, señaló que “se nos han muerto animales, venimos perdiendo pasturas que para nosotros cuestan una fortuna, el fertilizante que le ponemos a la tierra se lava, y así se va todo lo que invertimos”.

Apuntó que “somos productores chiquitos. Tenemos 268 hectáreas y hoy más de 135 están bajo el agua. Para nosotros perder una pastura de 80.000 pesos es tremendo”.

A esto se suma que, de acuerdo a lo que describió, cuando baje el agua “no me queda nada porque todo lo que había abajo se pudrió. Así que en la primavera, cuando seque, no voy a tener nada para darle de comer a los animales”.

La situación no es nueva. “Venimos desde hace mucho tiempo con este problema. En los nueve años que estamos en el campo, hemos pasado 12 inundaciones y tres gestiones municipales”, las de Duclós, Inza y ahora Bertellys. Ninguno les ha dado una solución. “Y volvemos a invertir y nos vuelve a pasar”, sostuvo, conmovida ante la impotencia que le produce la indiferencia o el desinterés de quienes deben dar solución.

“Fui siete veces a hablar con el Intendente y nunca está” 

Consultada en otro tramo si canalizó esta situación en la gestión comunal, marcó que “he ido muchísimas veces al municipio. Fui a ver tres o cuatro veces a Palmisano (Jorge, secretario de Obras y Servicios Públicos) y siempre dice que tienen pocas máquinas y que con eso no pueden hacer nada; que le angustia nuestra situación, pero no hay nada en concreto”.

Es más, comentó que tuvo oportunidad de ver al intendente Hernán Bertellys cuando se festejaron los 100 años de la Sociedad Rural. Ese día “me acerqué y le expliqué lo que nos está pasando. Me dijo: “Andá cualquier día a la municipalidad, nos tomamos unos mates y me contás”. Fui siete veces queriendo hablar con él y nunca está”.

Remarcó que “hay que estar en el campo…Es difícil. Queremos sacar la producción y estamos viendo si llueve o no. Hacíamos quinta, pero cuando llovía no podíamos salir y el frutero se quedaba sin los productos. También criamos pollos. Cuando nos piden, los carneamos, pero se repite la historia de que si llueve no los podemos entregar por el estado de los caminos. El cliente se enoja y nosotros no podemos cumplir”.

“Es indignante y muy angustiante” 

Por el camino que lleva a su campo hace mucho tiempo que no pasa una máquina. El Ejecutivo está realizando algún que otro trabajo en otra zona, pero entendió “están haciendo las cosas mal. No sé cómo un arquitecto o un ingeniero no se dan cuenta; o no quieren hacerlo, que están empezando la casa por el techo”.

En ese sentido, consignó que “cuando se trabaja sobre un caudal de agua, no tienen que abrir agua arriba y que se venga todo a un cuello de botella. Al contrario, primero deberían abrir el cuello de botella para que el agua corra mejor”.

Pero de acuerdo a lo que explicó, “el municipio abrió en la zona urbana hasta la Ruta 60, que es donde las obras se ven, y de la Ruta 60 en adelante, que es donde no se ven, no hicieron nada, porque no tienen promoción”.

Además, comentó que los tubos de las alcantarillas que pasan por el camino “se han ido agujerando y les van tirando toscas. Hoy está cortado y no corre el agua por eso. Es impresionante lo que han hecho”.

Otro dato que Alvano sumó a todo este panorama es que “enero y febrero que son los meses en los que más deberían trabajar, es cuando se toman vacaciones…”.

Por último, remarcó que “queremos soluciones de una vez por todas. Va a hacer 10 años que vivimos en el campo y estamos igual. Entonces ahí sí voy a pedir que me eximan de todos los impuestos, que son muchos. Jamás pedí una Emergencia, pago absolutamente todo. Si  tuviera el camino bien, serían baratos. Pero hoy es un robo. Estoy pagando por algo que no tengo. Es indignante y muy angustiante”.

DIFÍCIL VOTAR E IR A CLASES 

Inés Alvano comentó que el domingo pasado, con algunos de sus vecinos, salieron todos juntos desde su campo en una camioneta para poder venir a Azul, votar y volver.

Son 12 familias las que viven en campos cercanos al suyo y todos están tan complicados como ella. “Algunos tienen hijos chiquitos que van a la escuela del paraje La Chumbeada, y hace mucho que no tienen clases”, señaló, al tiempo que indicó que sus hijos vienen a una escuela en Azul y la semana pasada no pudieron asistir ningún día.

El último lunes, “había mucha agua pero salimos igual porque no pueden faltar tanto tiempo”.  En ese marco, apuntó que “es desesperante la situación para mí y para todos los vecinos”. Sin ir más lejos, para graficar aún más lo que viven, recordó que hace unas semanas un hombre de un campo vecino tuvo que venir a Azul un domingo porque el lunes tenía turno médico. Ese día, después de atenderse, no pudo regresar porque empezó a llover. “Recién volvió al campo el sábado a la mañana porque lo llevó otro vecino que tenía una camioneta doble tracción. Llegó y tenía hasta los perros bajo el agua”.

LA COMISIÓN VIAL RURAL

El año pasado se sancionó la Ordenanza que creó el Fondo Municipal para Obras Viales Rurales en el Partido de Azul y la Comisión Vial Rural -COVIR-.

En lo que hace al Fondo, deberá estar integrado por el 70 por ciento de lo que se recauda por la tasa por Conservación, Reparación y Mejorado de la Red Vial Municipal, el 100 por ciento de los fondos afectados y transferidos a la Municipalidad por parte de la provincia del Fondo Compensador de Mantenimiento y Obras Sociales; y también por lo recaudado por el Fondo Solidario Municipal, subsidios o créditos gubernamentales nacionales o provinciales afectados a la Red Vial; entre otros.

En lo que hace a la Comisión, la Ordenanza establece que debe estar integrada por representantes del Ejecutivo comunal, del Concejo Deliberante, del Consejo Escolar, del STMA y distintas entidades e instituciones del sector rural. Su rol es abordar la problemática de los caminos rurales de manera integral y con los fondos debidamente afectados. Consultada respecto de esto, Inés Alvano comentó que “se está formando. Hace unos días dejé una carta informando lo que nos está pasando” porque su preocupación es “qué hacemos en el mientras tanto. Quedamos en medio de la COVIR y la Municipalidad”.

 

 

 

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