PARO, MOVILIZACIÓN, CONCENTRACIÓN Y UN JUSTO RECLAMO

“Queremos trabajar y que nos dejen tener sueños”

Por Augusto Meyer

ameyer@diarioeltiempo.com.ar

La expresión surgió ayer de Juan Cacace al término de la manifestación que se realizó en la zona céntrica, y que contó con un buen marco de público. La principal ausencia estuvo dada por un Ejecutivo que dice haber tomado cartas en el asunto (la crisis que envuelve a la planta local de Fabricaciones Militares) en tiempo y forma. “Ojalá entienda el gobierno que este no es el camino”, advirtió Eduardo Bercovich, en alusión a las políticas que se implementan desde el Gobierno de la Nación. —- bajada

Un importante marco de público tuvo la manifestación que se realizó ayer en la zona céntrica de la ciudad. FOTOS NACHO CORREA

Trabajadores de FANAZUL y familiares, acompañados por integrantes de ATE-CTA, obreros ceramistas y del Sindicato de la Carne; espacios políticos como Partido Obrero y Patria Grande; marcharon ayer por la zona céntrica de la ciudad en reclamo de la preservación de sus fuentes laborales, y en rechazo a las políticas económicas y laborales que impulsa el Gobierno de la Nación.

La manifestación, que se inscribió en el paro nacional que según se indicó tuvo un 85 por ciento promedio de adhesión, estuvo encabezada por Eduardo Bercovich, secretario Adjunto de la delegación local de la Asociación Trabajadores del Estado, gremio que representa a los empleados de Fabricaciones Militares que ven peligrar sus fuentes laborales.

En la concentración se pudo ver sólo al concejal Claudio Molina (renovará su banca) y al electo edil Nelson Sombra. El dato llamativo, en todo caso, estuvo dado por la ausencia de representantes del Ejecutivo, desde donde se asegura que vienen realizando gestiones desde el mismo momento en que se recibieron las primeras señales de alerta de lo que podría llegar a ocurrir en la planta de explosivos que está camino a la Boca de las Sierras.

La movilización se extendió durante unas diez cuadras.

Bercovich, quien hasta tuvo que organizar los cortes de tránsito a medida que la columna de manifestantes avanzaba –sólo personal de la Policía Local y de la Policía de la Provincia colaboró con él, pero no se acercó ningún integrante del área de Tránsito y Control Urbano-, una vez que los asistentes estaban sobre el veredón municipal, abrió la ronda de alocuciones.

“Ojalá entienda el Gobierno que este no es el camino. El camino es otro y, con unidad, las cosas se van a solucionar. No hay otra forma. La decisión de nuestra organización es estar en la calle, hablando en asambleas, contando lo que nos está sucediendo. Los que no tienen trabajo, ojalá que rápidamente lo podamos revertir”, indicó.

Es una cuestión de actitud

Durante el recorrido de aproximadamente diez cuadras que realizaron los manifestantes (Yrigoyen-Colón-San Martín-Av. 25 de Mayo-Yrigoyen hasta la comuna), fueron notorias las actitudes de quienes no participaron activamente de la expresión popular.

Hubo comerciantes y empleados mercantiles que salieron a la vereda de los locales para alentar y aplaudir, recibiendo el agradecimiento de los trabajadores, pero en otros reinó la apatía tan característica de un sector de la ciudadanía azuleña.

Otro tanto sucedió con quienes se encontraban de paso por la zona céntrica, de compras o simplemente paseando.

Al menos la marcha se realizó sin que surgieran entredichos con los automovilistas, quienes supieron comprender la importancia de hacer aún más visible el grado de angustia que viven los trabajadores de la fábrica de explosivos.

Sentidas palabras

Juan Cacace, uno de los obreros de FANAZUL y delegado gremial, se dirigió a los presentes señalando que “hoy es un día más que emotivo para todos nosotros”.

“Es un día de paro nacional de nuestra organización, de nuestro sindicato ATE, pero es un día donde el pueblo se está manifestando pacíficamente en la calle. Más allá de haber tenido elecciones hace muy poco tiempo y se le ha ratificado el mandato, al Ejecutivo que tenemos también le estamos diciendo que las leyes que están proponiendo y promoviendo atentan directamente contra nosotros; contra nuestras familias, con nuestros bolsillos, con lo cotidiano. Hablamos de dignidad, hablamos de lo cotidiano y del día a día. En una ciudad como la nuestra la oferta de trabajo es muy escasa y lo poco que tenemos nos lo van queriendo arrebatar”, explicó.

Cacace manifestó la importancia de contar con el apoyo de obreros de otros rubros.

“Hablaba con un compañero ceramista; ellos ya pasaron por una etapa bastante triste en la que perdieron a unos cuantos compañeros en el camino. Los compañeros que se quedan sin trabajo pasan a engrosar una estadística, nada más. Para los gobiernos es fácil decir que hay que achicar el gasto con los jubilados, desdoblarle el aumento miserable que hoy le pagan con las jubilaciones y no solamente lo hace este Ejecutivo sino que lo hace con el aval de los gobernadores como así también de la cúpula de la CGT”, advirtió.

Juan Cacace fue uno de los oradores.

Un drama inconmensurable

“Si te quedás sin trabajo, se te desarma la economía doméstica; se te desarma la vida. Los almaceneros, el lugar donde te comprás zapatillas; lo cotidiano, se te desarma. Acá hay muchos compañeros que vienen de la resistencia de los años ‘90 y entienden muy bien lo que les decimos. Y hay otros que venimos atrás que estamos tomando conciencia de lo que les decimos y hoy sufrimos el embate de que nos digan que sobramos la mitad de los compañeros que estamos trabajando en Fabricaciones Militares”, indicó.

Agregó que, “orgullosos de ser obreros y estatales, estamos buscando posibilidades para nos quedarnos en la queja de que no nos echen y listo”.

“Acercamos propuestas, a cuanto político se nos cruza en el camino le decimos lo que pretendemos, lo que podemos hacer, las posibilidades productivas y obviamente buscamos perder la menor cantidad de dinero posible de nuestros sueldos que paga el Estado”, amplió.

En la parte final, Cacace señaló: “No queremos estar dependiendo, cada 31 de diciembre, que nuestra suerte esté entregada al azar del poder político de turno. No queremos estar sometidos por un voto ni estar pidiendo por favor que no nos echen. Queremos trabajar y que nos dejen tener sueños, que al quedarnos sin trabajo los perderíamos”.

 

 

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