FALLO DE UN JUICIO ORAL

Quince años de prisión para un abusador

La condena a esa pena, en un Tribunal de Azul, se la impusieron a un olavarriense que tiene 61 años. Según quedó probado, abusó sexualmente de tres menores, dos de los cuales son sobrinos suyos. Para cuando los hechos ocurrieron las víctimas -un nene y dos nenas- tenían tres, cinco y siete años de edad.
Un juicio oral en un Tribunal de Azul había finalizado con la condena para un olavarriense a una pena de quince años de prisión, después de que en el proceso quedó demostrado que abusó sexualmente de tres menores, dos de los cuales eran sus sobrinos.
El encausado, un jubilado de 61 años, fue hallado autor penalmente responsables de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante calificado por haber sido cometido por el encargado de la guarda y promoción de la corrupción de menores calificada por tratarse de víctimas menores de 13 años y por ser el autor encargado de la guarda, en concurso ideal de acciones.
En el juicio que se realizó en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 quedó demostrado que el jubilado abusó de tres menores en reiteradas oportunidades. Una de las víctimas, un nene, tenía tres años para cuando los hechos ocurrieron en 2014. Las otras víctimas fueron dos nenas. Una que en ese entonces tenía siete años y otra de cinco.
Alejandra Raverta, Gustavo Abudarham y Carlos Pagliere (h) integraron el TOC 2 para lo que fue este debate.

Los hechos

El juez Pagliere (h), el primero en votar a las cuestiones planteadas y resueltas por unanimidad en la resolución, escribió que el jubilado cometió los hechos  aprovechando que solía llevar a los menores a los establecimientos escolares a los que concurrían, en la vecina ciudad de Olavarría.
En ese contexto, durante el ya mencionado año 2014 y “en reiteradas oportunidades, en distintos y diferentes horarios”, quedó probado que abusó sexualmente de los tres nenes.
Aprovechando que los “tenía a su guarda ocasionalmente y de hecho”, dichos abusos los llevó a cabo en el mismo automóvil en el que solía trasladar a los chicos a los establecimientos educativos a los que iban. Y también abusó de los tres en una vivienda de la vecina ciudad, “utilizando intimidación y coacción contra los niños, al manifestarles en tono amenazante que si contaban lo que les sucedía mataría a la madre”.
Además de efectuarles “tocamientos en partes pudendas del cuerpo”, obligó a una de las nenas a que lo tocara a él y también “le introdujo uno de sus dedos en la cavidad vaginal”.
Los abusos incluyeron que también les exhibiera a los chicos “videos de contenido sexual explícito”, en el marco de conductas que -a decir de los jueces del TOC 2 de Azul- llevó a cabo “con el unívoco fin de satisfacer sus depravados instintos, sus propios deseos sexuales y obtener satisfacción de la posterior actividad corrompida de las víctimas, comprometiendo de tal modo la evolución normal de la personalidad sexual de los niños”.

El dato

“Los relatos de abuso, por otro lado, han tenido corroboración a través de otros elementos de valoración, como las secuelas físicas. También, los abusos han dejado en las menores secuelas que reafirman la vivencia traumática”, se mencionó con relación al condenado en un tramo del dictamen. La identidad del encausado no fue revelada para proteger las de las víctimas, teniendo en cuenta que se trata de menores y que dos de ellas, además, son sobrinos suyos.

 

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